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martes, 10 de julio de 2012

257. Pequeños patriotas.

- Papá, ¿que puedo hacer yo por España?
- Pues no sé hija. Supongo que hacer lo que sea que tengas que hacer lo mejor que sepas y prepararte para poder hacerlo aún mejor en el futuro.
- Y ayudar a otros a hacer lo mismo, ¿no?
- Eso.
- Y cuidar de las cosas, especialmente de las cosas de todos.
- Bien, muy bien.

(Anda déjame que me limpie los mocos)

Nueve años y seis meses. What can you do for your country? que decía JFK.

Velay, que apañá, la niña.

sábado, 17 de septiembre de 2011

211. Lecciones de educación sexual.

- Mamá, supongo que tú sabes como se hacen los niños, ¿no? (interesante pregunta para hacérsela a tu madre).

Y antes de la que la mamá responda, la niña continúa...


- Pues se hacen así. El chico se mete con la chica en la cama, los dos desnudos y entonces....


Y la niña continúa con una precisión de detalles que roza lo pornográfico. La mamá absolutamente chocada por lo que está oyendo de su hija de ocho años, le pregunta donde ha aprendido todo eso.


- Me lo ha contado mi amiga L.


Al día siguiente el papá de nuestra niña se encuentra con la mamá de L. a la salida de la escuela y, aguantándose la indignación típica de padre reprimido, le cuenta lo acontecido.


- Sí, mi hija lo sabe desde que tenía dos años. Una noche se quedó a dormir en casa de una compañerita de clase y la hermana mayor, de cuatro años, se lo contó todo.


Nunca he contado mentiras a mi hija sobre la reproducción. Nada de que los niños vienen de París o que nacen de una flor (más que nada por miedo a que me dijera eso del chiste: "Es que esta casa no ha habido un parto normal), pero me hubiera gustado ser yo quien le contara las maravillas de la reproducción sexual, a mi manera y cuando yo considerase que era el momento. Pero parece que hay padres que tienen miedo de que otros niños se burlen de sus hijos por no saber esas cosas importantes como que los Reyes Magos y San Nicolás son los padres, que el Ratón Pérez y el Hada de los dientes son seres imaginarios y claro está, consideran normal contar a una niña de cuatro años que los niños se hacen metiendo en la vagina de la señora el pene del señor, el cual, tras algunos movimientos de adelante a atras, deja salir unas células en el interior de la vagina de la señora que alcanzan otras células que ya estaban dentro que crecen hasta formar un niño que vuelve a salir por la vagina. Hala, ya lo he dicho.



Y mi hija, que aún cree que San Nicolás es quien le trae los regalos el 5 de diciembre y que aún no sabe operar con quebrados, conoce con increíble precisión los misterios del sexo. Vamos, que ya está preparada para la vida.


Y para rematar la faena, mi niña de cuatro años vuelve de la feria del pueblo y me pregunta: ¿Papá, que quiere decir "sexy"? Parece ser que King Africa está rompiendo la pana en las ferias de los pueblos de Bélgica.


Me estoy haciendo mayor.

lunes, 15 de agosto de 2011

202. Retrato de dos generaciones.

Alucinante el anuncio de un vehículo (no me preguntéis de cual, que a tanto no llega mi curiosidad) que he visto en una calle de mi pueblo belga. En él se ve a un chaval vestido de delincuente norteamericano (o sea, con la bragueta a la altura de las rodillas) que dice: "Papá, si me coloco el pantalón en su sitio me compras un...(modelo del vehículo en cuestión)".

Cojonudo, oye, perdónenme la expresión. Quizá como anuncio no valga mucho y no sé si venderá muchos coches, pero como viñeta no tiene precio. Es un auténtico retrato de dos generaciones. La de los niños que hacen lo que quieren hasta que ven la oportunidad de ejercer su derecho a recibir una gran recompensa a cambio de un mínimo esfuerzo y la de los padres que van pagando a golpe de crédito fácil (fácil cuando se firma, menos fácil cuando se paga) la deuda de afecto, presencia, estructura, educación y disciplina que tienen con sus hijos.

En fin...

sábado, 11 de junio de 2011

199. El inspector.

El 13 de Marzo de 1990, recuerdo bien la fecha pues era martes y pensé: claro, mala suerte, se celebra en Madrid una reunión de Inspectores de Educación. Se discute la posibilidad de reformar la Educación para adaptarla a los nuevos tiempos. La discusión es acalorada. Todos y cada uno de los inspectores exponen vehementemente su punto de vista. Pronto es más que evidente que hay dos bandos, los que quieren la reforma a toda costa y los que quieren dejar las cosas tal como están. La conversación sube de tono y hay hasta insultos. Entonces uno de los inspectores más antiguos, con cuarenta años de docencia a las espaldas se pone en pie. Todos guardan silencio.

El inspector D. Juan García Peláez (el nombre es supuesto), mira a sus colegas y comienza a hablar:

- Pues yo pienso...yo pienso...

Después pronuncia una frase ininteligible y cae al suelo como un fardo, incosciente. Nunca se volvió a levantar. En el hospital diagnosticaron un infarto cerebral del que murió a los tres días.

El 3 de Octubre de ese mismo año se aprobó la Logse. Esto no lo sabe mucha gente pero al final se decidió eliminar siguiente mención de la exposición de motivos.

"Esta ley está dedicada al Inspector de Educación, D. Juan García Peláez quien, con su sacrificio, nos mostró a todos los peligros de pensar. Esta ley tiene como objetivo primordial evitar dichos peligros a los futuros líderes de este país".

Lo que nunca se supo es lo que realmente pensaba D. Juan. Habrá que esperar al programa de Anne Germain en Telecinco, a ver si lo entrevistan.




miércoles, 18 de mayo de 2011

193. Sobre la educación

Hace unos días escuché a un pedagogo y psicólogo decir en una conferencia que hay cuatro maneras de educar, en función de la combinación del afecto y el control.

(Nota: Como no soy políticamente correcto, me niego a esa chorrada de decir "papá y mamá" y "los niños y las niñas". Digo mamá y digo niño. Me parece equitativo, ni que decir tiene que hablo de roles paternos y roles filiales. Que cada uno entienda lo que pueda.

Caso primero: Educación con afecto y sin control.

Mamá "quiere mucho a su niño" y como lo quiere mucho, su niño puede hacer lo que quiere y tiene todo lo que quiere incluso antes de que pueda desearlo. Tenemos un hijo que tiene a su mamá como amable servidora de su deseo. El resultado es un niño desagradecido, permanentemente insatisfecho y tirano, en busca permanente de los límites que no le ponen en casa, probando siempre hasta donde puede llegar sin que lo castiguen, a sabiendas de que mamá desautorizará "porque lo quiere mucho" a cualquiera que pretenda ponerle rienda.

Caso segundo: Educación sin afecto y con control.

Mamá no quiere a su niño sino a su comportamiento y su prestación y lo tiene controlado en todo. Mamá sólo está satisfecha cuando el niño cumple a rajatabla las normas impuestas. No hay nunca recompensas por los aciertos ("al fin y al cabo no haces sino lo que debes, ¿por qué tengo que premiarte?) y siempre hay castigos por los errores. El resultado es un niño "bueno" y complaciente. Un niño dispuesto a hacer literalmente "cualquier cosa" con tal de que lo quieran. Un niño apocado, con miedo al fracaso, que acepta chantajes emocionales y es víctima potencial de abusos por parte de sus coetáneos y de los adultos. Es el niño que aguantará en silencio los abusos por miedo a la reacción de su mamá.

Caso tercero: Educación sin afecto y sin control.


Mamá  pasa del niño como de comerse una mierda. El niño hace y deshace lo que le place y su mamá se lo consiente con tal de que no le moleste mientras está ocupada en sus cosas. De vez en cuando recibe castigos que están más relacionados con la frustración de mamá que con el comportamiento del niño, con lo cual, realmente el niño no sabe muy bien lo que está bien y lo que está mal pues puede ser castigado o premiado por una acción y por la contraria. El resultado es un niño cabrón (ustedes disculpen la expresión, quise decir, el líder negativo que se llama ahora) que abusa de sus compañeros, insulta a los profesores, se pelea, falta a clase y mamá ni se entera hasta que un día es llamada por el director del colegio o la policía se presenta en su casa con una citación para el Tribunal de menores.

Caso cuarto: Educación con afecto y con control.

Mamá escucha, entiende, ama y acepta a su hijo tal como es. Le marca pautas a seguir y le enseña a asumir las responsabilidades adecuadas a su edad, así como a aceptarse a sí mismo y a pedir ayuda ante las situaciones difíciles. El niño no abusa de nadie ni consiente que nadie abuse de él. Tiene un buen concepto de sí mismo pero no es arrogante. Es líder, aunque no por imposición ni violencia, sino por entusiasmo y ejemplo. Es el niño que haría sentirse orgullosa a la mayoría de las madres. Desafortunadamente la mayoría de las madres no está dispuesta a dedicar el tiempo, ni la paciencia, ni el afecto que necesita un niño así, ni tienen el coraje y la determinación necesarias para no dejarse arrastrar por la corriente de una sociedad sin valores. El resultado es una semilla de hombre; de ese hombre que Rudyard Kippling imagino en su poema "If", cuya traducción (libre, para hacerla rimar en castellano) incluyo a continuación.


Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila
cuando todo a tu lado es cabeza perdida;
si en ti mismo tienes una fe que te niegan
y nunca desprecias las dudas que ellos tengan;
si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera;
si, engañado, no engañas;
si no buscas más odio que el odio que te tengan...
Si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres;
si al hablar no exageras lo que sabes y quieres;
si sueñas, y los sueños no te hacen su esclavo;
si piensas y rechazas lo que piensas en vano;
si tropiezas con el triunfo, si a la cumbre llega tu derrota
y a estos dos impostores los tratas de igual forma;
Si logras que se sepa la verdad que has hablado,
a pesar del sofisma del orbe encanallado;
si vuelves al comienzo del trabajo perdido,
aunque esta obra dure toda tu vida;
si arriesgas al momento y lleno de alegría
tus ganancias de siempre a la suerte de un día,
y pierdes y te lanzas de nuevo a la pelea,
sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era;
Si logras que nervios y corazón te asistan,
aun después de su fuga de tu cuerpo en fatiga,
y se agarren contigo cuando no quede nada,
porque tú lo deseas y lo quieres y mandas;
si hablas con el pueblo y guardas tu virtud;
si marchas junto a reyes a tu paso y tu luz;
si nadie que te hiera llega a hacerte una herida;
si todos te reclaman, y ninguno te precisa;
si llenas un minuto envidiable y certero
de sesenta segundos que te lleven al cielo...
toda esta tierra será de tu dominio
y aún mucho más, serás hombre, hijo mío.
 
Y aquí el original, en mi opinión, más bello, para los que sepan inglés.
 
If you can keep your head when all about you Are losing theirs and blaming it on you, If you can trust yourself when all men doubt you But make allowance for their doubting too, If you can wait and not be tired by waiting, Or being lied about, don’t deal in lies, Or being hated, don’t give way to hating, And yet don’t look too good, nor talk too wise: If you can dream–and not make dreams your master, If you can think–and not make thoughts your aim; If you can meet with Triumph and Disaster And treat those two impostors just the same; If you can bear to hear the truth you’ve spoken Twisted by knaves to make a trap for fools, Or watch the things you gave your life to, broken, And stoop and build ‘em up with worn-out tools: If you can make one heap of all your winnings And risk it all on one turn of pitch-and-toss, And lose, and start again at your beginnings And never breath a word about your loss; If you can force your heart and nerve and sinew To serve your turn long after they are gone, And so hold on when there is nothing in you Except the Will which says to them: “Hold on!” If you can talk with crowds and keep your virtue, Or walk with kings–nor lose the common touch, If neither foes nor loving friends can hurt you; If all men count with you, but none too much, If you can fill the unforgiving minute With sixty seconds’ worth of distance run, Yours is the Earth and everything that’s in it, And–which is more–you’ll be a Man, my son!
–Rudyard Kipling
 












lunes, 12 de abril de 2010

179. La mirada.

Mis mellizas aprenden a controlar sus esfínteres como antes aprendieron a andar y antes a gatear: bajo la atenta mirada de sus padres que no hacen otra cosa que disfrutar de sus logros y alentarles después de cada fracaso con la absoluta seguridad de que, al final, todo irá bien.

En la educación, esta mirada es fundamental. Una canguro puede vigilarles, un maestro puede enseñarles, un animador puede entretenerles pero mirar a los niños con esa mirada que les dice "tengo la absoluta confianza de que, por muy difícil que parezca, por muchas veces que fracases y por muy dura que parezca cada caída, lo vas a conseguir" es una de las pocas cosas que solamente un padre o una madre puede hacer.

Mantener esa mirada es fácil cuando aprenden a andar, cuando montan por primera vez en bicicleta, cuando hacen pis en su orinal por primera vez...pero mantenere esa mirada de absoluta confianza hasta que alcanzan su edad adulta y aún después, especialmente cuando llega la adolescencia y parece, de repente, que te has vuelto gilipollas (o se han vuelto gilipollas ellos) y no entiendes nada, es muy difícil.

Sin embargo, es precisamente en ese momento cuando esa mirada es más importante. Cuando has dejado de ser Supermán y tus hijos buscan nuevas referencias, hay que seguir mirándoles igual, celebrando sus éxitos y animándoles en sus caídas. Cuando tu hija invita al chico que le gusta a su cumpleaños y delante de sus narices se besa con su mejor amiga. Cuando el instituto parece un supermercado de drogas. Cuando suspenden hasta la Formación para la Ciudadanía. Cuando alguien les ignora, o les chantajea, o les insulta o les intenta forzar a hacer lo que no quieren hacer...

Y enseñarles a mirarse a sí mismos como tú les miras: con la completa seguridad de que, por muy duro que sea el camino, lo van a conseguir. Para cuando tú estés lejos, o para cuando tú faltes. Para que, cuando sólo cuenten consigo mismos, también sientan esa mirada que les dice: confía, lo vas a conseguir.

No hay obligación más importante que mantener esa...mirada.

Con mi agradecimiento a Neil Fiore.

lunes, 22 de marzo de 2010

175. Hablando de sexo: ¿Quien le pone el cascabel al gato?

Esta entrada y sus comentarios, contienen lenguaje adulto.


Era un motivo de preocupación, la niña. Bueno no tan niña. Porque la niña tenía ya dos tallas de sujetador más que su madre, perdonen ustedes la forma de señalar. El caso es que la niña ya tenía novio: un chico alto y desgarbado, con muchos granos en su "cara de salido", en palabras del padre.

La familia se reunió: los padres, los abuelos, una tía soltera. Hasta los hermanos mayores fueron invitados a dar su opinión sobre qué hacer con la niña. Se discutió el tema y se llegó a la discusión de que había que hablar a la niña de que debería tomar precauciones y después acompañarla al médico para que se le recomendase la mejor opción.  Todos se pusieron muy contentos por haber llegado a la solución más adecuada....y entonces el abuelo paterno hizo la pregunta:

- Vale, ¿y quien...?

El otro abuelo sopló, inflando mucho los carrillos. "Yo de eso, no entiendo" dijo el padre. "Yo creo que mejor discutirlo entre mujeres" dijo la abuela paterna. "Eso" dijo la tía soltera.  "A mí no me va a hacer caso", dijo la madre, "basta con que lo diga yo para que haga lo contrario". Los hermanos se miraron entre sí y luego hacia el techo, sonrojándose. Al final se llegó a la conclusión de que la persona con que la niña tenía más confianza era la abuela materna, porque la niña solía ir  los miércoles al salir de clase a tomar café con pastas con ella, (aunque a todos decían que tomaban chocolate).

Y la abuela materna,  se tragó sus profundas convicciones cristianas y al siguiente miércoles por la tarde, sin olvidarse de decirle a la niña, que sus convicciones cristianas le dictaban que no se debería tener sexo antes del matrimonio, le habló de las "precauciones" y la convenció para que fueran juntas al médico, quien decidió que puesto que la niña parecía tener pareja estable, la mejor opción era la píldora anticonceptiva.

La niña creció y se hizo una mujer pero siguió acudiendo a su cita de los miércoles por la tarde a tomar café (ya sin ocultarlo) con pastas con la abuela. Y las dos mujeres, con cincuenta años de diferencia, entre ellas, charlaron como amigas sobre cosas simples y cosas complicadas, sobre cosas importantes y cosas triviales,  hasta el día  en que la abuela murió un año después de que su nieta acabara la carrera de Psicología. Y todos esos años, cada miércoles, al despedirse, la abuela le dijo,  con una sonrisa en los labios y un nudo en el estómago: "Y no te olvides de la pastillita".

No está claro quien tiene que hablar a los niños de sexo, si la familia o la escuela (yo creo que la familia, pero es una opinión),  pero lo que sí está claro es que ese gato tiene que tener un cascabel.

Y cuanto antes, mejor.

sábado, 13 de marzo de 2010

170. El jefe, ese hombre.

Me cuenta un amigo que el miércoles pasado invitó a cenar a su jefe para sacarlo de la vorágine del día a día y tener la oportunidad de hablar con él de los proyectos de futuro de la empresa. Quería hablarle de su opinión de lo que es un trabajo profesional y por qué su empresa no puede realizarlo; de la importancia de motivar al personal, aunque sepas que la crisis quizá te obligue a despedir a la mitad de la plantilla; de por qué no están alcanzando los objetivos en el tiempo propuesto. Para decirle también que no se puede reunir una comisión de expertos y no invitarles por lo menos a un café y un croissant, ni se puede tratar a la gente a patadas.

Y el jefe, poco acostumbrado a que le digan lo que hace mal, se siente sorprendido pero agradecido. Porque hasta ahora ningún subordinado se había atrevido a decirle a la cara lo que piensa sobre su actitud y sobre su trabajo. Y agradece, sobre todo, que lo saquen a un lugar desde donde puede ver si está subiendo a toda velocidad por el árbol correcto o por el equivocado. O incluso si éste es el bosque en el que tienen que trepar.

Y después hablan sobre sus familias, y de política, y de educación. Y se da cuenta de que lo pensaba que es prepotencia, es inseguridad y de que lo que todo el mundo piensa que es frialdad, es timidez congénita.

Y mi amigo se va a casa con el profundo convencimiento de que su jefe....es un ser humano.

viernes, 4 de diciembre de 2009

127. ¡Un adolescente! ¡Que miedo!

Esta entrada contiene lenguaje adulto.

Dice Peter Adriaenssens que "es el trabajo de los padres el dar a sus hijos ciertas normas y ciertos valores. Y como todos los trabajos, no ofrece resultados inmediatamente. Pero no intentes empezar cuando tu hijo tiene catorce años porque entonces ya es tarde".

Ya. Otro inventor de la pólvora. Y, sin embargo, parece que el número de padres que no se ha enterado de esta verdad de perogrullo es tan alto que ya ha surgido la primera generación de padres que tienen MIEDO de los adolescentes. Los adultos se sienten impotentes hasta el punto de que algunos solicitan la intervención de la administración o de los jueces para que se hagan cargo de sus hijos, "porque no pueden con ellos". El cabo de la Guardia Civil de mi pueblo, que no llega a los sietemil habitantes me dijo en una ocasión que había dado curso desde que estaba en el puesto a más de cien denuncias de hijos hacia sus padres por los más variopintos motivos. ¿Son los hombres y mujeres de mi pueblo tan poco razonables o tan violentos con sus hijos?.

Y este miedo de los padres a sus hijos se ha contagiado a toda la sociedad. Un chaval de catorce años se puede subir a un tren sin pagar, poner la música a todo volumen y darle un puñetazo al revisor que intenta cobrarle y los adultos presentes lo verán y mirarán para otro lado. Mi abuelo y mi padre no lo habrían consentido jamás. Pero es que mi abuelo hizo la guerra civil y quizá se habría alistado en la División Azul ("voluntario, a la fuerza", que decía mi tío H. que sí fue a la Unión Soviética) si no hubiera tenido que cuidar de cinco viudas y doce huérfanos y mi padre la mili en África en un cuerpo de élite. ¿Era por eso? ¿O se trataba de otra cosa?.

Las situación de los adolescentes puede cambiar siempre y cuando asumamos nuestra responsabilidad como adultos y demos ejemplo, tengamos comprensión y seamos valientes y educados.

1. Dar ejemplo. Porque es muy difícil pedir a un adolescente que se comporte si:

-  sus padres con dos copas, o conduciendo un coche (o conduciendo un coche con dos copas) se comportan como gamberros.
- para corregirlo, tratamos al adolescente con desprecio o lo insultamos en plan: "Oye, niñato capullo, ¿bajas la música de una puta vez?". Incluso yo, a mis cuarenta y dos años, me pondría desafiante.

2. Comprensión. Porque aunque tenemos la idea de que un adolesctente de quince o dieciséis años porque mide más de un metro ochenta y pesa noventa kilos ya es un adulto, en realidad esto no es así.  No todo el cerebro está desarrollado en la misma manera: la zona que controla el comportamiento impulsivo y que envía reacciones inestables es mucho más poderosa que la zona que produce sabios razonamientos (en muchos, este equilibrio de fuerzas se mantiene bien pasada la treintena). Eso sí, comprender no significa tolerar. Por la misma razón que comprendemos lo divertido que puede ser para un niño tirar al suelo un jarrón para ver como se desintegra pero no se lo permitimos, igualmente el entender lo poderoso que se puede sentir un adolescente que amenaza a un profesor o lo dificil de controlar que es el impulso hormonal que lleva a intentar forzar a una compañera a tener sexo, no nos puede llevar a consentirlo.

3. Ser valientes y educados. Si nos sentimos impotentes o tenemos miedo esto genera también miedo en nuestros adolescentes. ¿O no tendrías miedo tú, como adulto, de una sociedad en que quien tiene que poner orden, tuviera miedo? Una palabra amable, dicha con respeto, pero con firmeza y sin temor, puede ir más lejos que una regañina mezclada con insultos, que deja entrever que levantas la voz para asustar a tu propio miedo. En esto, el modelo es el de Mahatma Gandhi. No puedo decir que Gandhi no tuviera miedo, es que morir le daba menos miedo que vivir bajo la represión. Otro tanto podemos pensar los adultos en esta relación con nuestros adolescentes. La tiranía actual de los adolescentes es tan intolerable como la tiranía del Imperio Británico sobre la India.

Y la solución es la misma.

martes, 24 de noviembre de 2009

121. Hermanas de padre y madre.

Mis tres hijas comparten la misma madre, que yo las ví salir a las tres, y estoy bastante seguro de que comparten el mismo padre. Sin embargo, si no fuera así, algunas cosas tendrían más explicación.

C.M. necesita que le den un empujón de vez en cuando, S. no necesita que la empujes y te empuja a tí. Si empujas a Alejandra, se sienta en el suelo, como los manifestantes de los setenta.

Basta con que te pongas un poco serio con C.M. para que recoja su habitación, S. la recoge ella sola y te dice que tienes que recoger la tuya, A. dice que si quieres, la recojes tú.

C.M. nunca necesitó nada para dormirse, S. chupa un calcetín, A. se chupa el dedo.

C.M. no sabe decir no, S. dice lo que le conviene, A. solo sabe decir no.

Así podría seguir hasta hartarme. De momento, me río con la diversidad. Otra cosa será cuando sean un poco mayores y cada una tenga una afición distinta. Me imagino un sábado con una niña en Amberes, jugando a hockey, otra en las Ardenas con los boy-scouts y la tercera en una representación de teatro en Lovaina.

La semana pasada se me ocurrió que si podía conseguir que al menos las tres tuvieran afición por el hockey, pues eso que me encontraba. Saqué la bola y los sticks y me dispuse a enseñarles los rudimentos hasta donde yo sé, que no es mucho. Lección número 1: cómo asir el stick.

S. se dejó aconsejar:

- Mira, S., el stick se agarra así.
- Así agarra.

Y en dos segundos estaba golpeando la bola por todo el salón. Cada vez que se olvidaba de como agarrar el stick, volvía a mí pidiendo instrucciones. Para ella es importante que las cosas se hagan como se deben hacer.

- ¿Así, papá?
- Si, así.

Con A. fue distinto:

- Mira, A., el stick...
- No.
- Venga, no seas cabezota. Así.
- No.

Tiró el stick y fue corriendo por la bola, se la metió dentro de la camiseta.

- Tatáaa.

Y salió del salón en dirección a la cocina. S. lloró porque ya no podía entrenar. Le quité a A. la bola. Se tiro al suelo y lloró quince minutos. Cuando dejó de llorar intenté de nuevo enseñarle el agarre del stick. Que si quieres arroz, Catalina. De nada sirvió mi paciencia. Más de media hora intentando que agarrase una de las manos. No le interesaba. Fatigado y sudoroso, me rendí.

- Vale, hazlo a tu manera.

Entonces se puso el stick entre las piernas y gritó "Arre, caballo" y corrió por toda la primera planta mientras su hermana metía goles entre las patas del taquillón.

A ver cuando es la clase de teatro...

lunes, 23 de noviembre de 2009

120. Entender y prevenir la violencia infantil: Conclusión.


La violencia no es una enfermedad genética o una situación incontrolable en la que nada se puede hacer. La violencia se mama, se aprende y se practica desde la cuna. Todos o casi todos los factores que hacen que un niño acabe utilizando o sufriendo violencia son controlables por los adultos. Sin embargo, es un reto contínuo enseñar a un niño a alcanzar su objetivos in recurrir a la violencia. Y como todos los retos, no es imposible, pero no es fácil.

Muchas personas están implicadas en la educación de los niños y los niños se ven influidos por muchos factores, acontecimientos y personas, pero ningún padre puede utilizar esto como excusa para su falta de constancia: la responsabilidad de la creación de niños que se atrevan a mostrar sus ideas, sus pensamientos y sus sentimientos y a resolvers sus problemas de forma asertiva sin utilizar ni permitir (ni sufrir) violencia es fundamentalmente de los padres. Los padres tienen que crear la situación en la que sus hijos puedan ganar de forma pacífica. Los padres, para ello, pueden hacer uso de ayudas tales como profesores, mentores, psicólogos, médicos...etc), pero, al final, la presencia o la ausencia de estas ayudas no constituyen ninguna excusa para que los padres no hagan su trabajo. 

Muchos padres se preparan mejor para obtener el permiso de conducir o incluso para la vacaciones anuales que para educar a sus hijos. Los niños necesitan el coraje de sus padres para reaccionar frente a las vicisitudes de la vida. Al final, el éxito de la educación de los niños reside en que padres e hijos trabajen como un equipo en lugar de pelearse entre ellos. En esto no vale decir "he hecho lo que he podido": los niños y los padres tienen que hacer todo lo necesario para evitar la violencia. El trabajo es enorme pero la recompensa es aún mayor: una vida de disfrute, orgullo y paz para usted y sus hijos.

Fuentes:


Harris L. Couter, Barbara Loe Fischer, “A Shot in The Dark”. 1991 Avery, Penguin Group (USA) Inc.

Lucille Glicklich-Rosenberg M.D. “Violence and Children: A Public Health Issue”. Psychiatric Times March 1996 Vol. XIII Issue 3.

The American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP). Understanding Violent Behaviour In Children and Adolescents” No. 55; Updated March 2001
Russell L. Blaylock, M.D. “Excitoxinen. The taste that kills”. Heath Press 1997.

Glenn Doman. “How to teach your baby...” series. The Beter Baby Press 1998.

John P. Murray, Ph.D. “Tv violence and Brainmapping in children”.

William Arntz, Betsy Chasse, Mark Vicente. “What the Bleep do we know”

119. Entender y prevenir la violencia infantil: Características de los niños valientes y pacíficos.

Comienzo esta parte final de la serie "Entender y prevenir la violencia infantil con una aclaración. Mucha gente piensa que el antagonista del amor es el odio, pero no es cierto: el antagonista del amor es el miedo. He dicho en una entrada anterior que la posibilidad de terminar con la violencia no está en el agresor sino en la víctima. Los psicólogos han observado que los niños que se sienten queridos tienen pocas posibilidades de ser agresivos o de convertirse en víctimas. De mi estudio sobre la Programación Neurolinguística he aprendido que la mejor manera de tener éxito es imitar a quien lo tiene. En nuestro caso, estudiar e imitar a los niños que no son violentos pero tampoco víctimas de la violencia a pesar de vivir en un entorno donde la violencia es algo habitual.


¿Cuáles son las características de esos niños valientes y pacíficos? ¿Qué podemos aprender de ellos? ¿Qué características tienen esos niños?


La observación de niños que no usan violencia ni son víctimas de la violencia en entornos donde la violencia es un hecho normal muestra que estos niños tienen unas determinadas características. Los padres que quieren que sus niños sean asertivos, valientes y pacíficos han podido ver en esta serie una lista de factores que llevan a la violencia, es decir, una lista de lo que no se debe hacer. A continuación, a través de las características de estos niños valientes y pacíficos pueden ver que características ha de tener el entorno de un niño no violento.


1. Modelos positivos: el niño ve más comportamientos positivos que negativos. 


Los padres tienen que dar buen ejemplo. Si los padres usan violencia, amenazas, chantaje emocional, o lenguaje agresivo el uno contra el otro, contra los niños o contra otras personas, es difícil que los niños aprendan a solucionar sus problemas de forma pacífica. Pero además, los padres deben presentar a sus hijos otros ejemplos de personas que consiguen sus objetivos sin recurrir a la violencia. Es mejor si esos ejemplos son escogidos de entre su entorno más próximo. El alcalde del pueblo de mi padre (el único pueblo de la Mancha en el que no murió nadie en la guerra civil de 1936), quien avisó a quienes estaban en la lista negra, a pesar de que eran de "los otros"; mi bisabuela quien, a pesar de perder a su marido y a cinco de sus hijos a manos de "los otros", en su lecho de muerte exigió a las viudas y huérfanos de aquellos hombres que perdonaran (algún día contaré su historia). Pero si no existen esos modelos en el entorno más próximo se les puede hablar de Mahatma Gandhi, Martin Luther King, la Madre Teresa de Calcuta, Nelson Mandela, Oskar Schindler y otros que ahora no me vienen a la cabeza, que consiguieron una enorme transformación de la sociedad en la que vivían o salvar a muchas personas de la opresión y la violencia sin utilizar la violencia. La vida de los niños debe ser sembrada con historias de éxito de personas valientes y pacíficas.


2. El desarrollo del amor propio, la confianza y la independencia.


Un niño que se siente bien consigo mismo y al que, en la medida de sus posibilidades, se le dan los medios y se le entrena para cuidar cada día mejor de sí mismo, tiene menos posibilidades de sufrir violencia. Sobreproteger a un niño no le hace menos susceptible a la violencia sino todo lo contrario. Cuanto más independiente, dentro de su capacidad, mejor.


3. Relaciones constructivas, incluidas las relaciones con los profesores, compañeros y amigos.


Asegúrate de que tu hijo reciba el apoyo de sus amigos y de sus educadores y que estos ayuden a que el niño tenga una buena imagen de sí mismo. Aléjalo de quienes le inducen a pensar que no es bastante bueno.


4. Sentimiento de esperanza en el futuro.



Haz sentir a tu hijo que el futuro está lleno de oportunidades y no lleno de amenazas. Ayuda a tu hijo a visualizar que el futuro es mejor que el pasado y que no tiene que luchar por su pequeño espacio en un mundo limitado sino que disfrutar de las posibilidades ilimitadas del generoso catálogo que ofrece el Universo.


5. Buenas capacidades de comunicación social.


Un niño que puede comunicarse bien con otros, que no es demasiado tímido pero que tampoco siente la necesidad de atraer todo el tiempo la atención de todo el mundo, tiene menos posibilidades de utilizar o sufrir la violencia en su relación con otras personas o cuando se enfrenta a un problema.


6. Buenas compañías.


Es el refrán que siempre repetía mi madre: "donde hay lobos, hay lobadas". Si tienes a gala que tu hijo vaya a manifestaciones  antifascistas, o te llena de orgullo que pertenezca a los "Ultra Sur", ¿no crees que eso aumenta sus posibilidades de tener problemas con un grupo de radicales de ultraderecha o con los "Boixos Nois"?. Si tiene buenas compañías tiene menos posibilidades de meterse en problemas.


7. Una relación próxima, basada en la confianza, con un adulto no perteneciente a la familia.


Los niños, y más aún los adolescentes, tienen a veces problemas que no pueden o no se atreven a contar a sus padres. Por eso, un adulto que no pertenezca a la familia pero que tenga la confianza tanto de la familia como del niño, puede ser de gran ayuda en la prevención de situaciones que pueden llevar a la violencia.


8. Empatía y apoyo de la madre (o de la figura materna).


La madre es importante para el desarrollo del niño. Si el niño no recibe atención de la madre, hará cualquier cosa para conseguirla. Tal vez incluso sienta que no hay amor en su vida, lo que le hará presa fácil de la violencia.


9. Buscar refugio y construir un sentimiento de autoconfianza. 


Un niño debe tener la posibilidad de buscar refugio y construir un sentimiento de confianza mediante la realización de pequeños trabajos o aficiones o actividades que le gusta hacer. Porque un niño que no se siente bien consigo mismo, puede reaccionar usando violencia contra otros, ya que, humillándolos se siente importante, pero también puede reaccionar aumentando su introversión, lo que le puede llevar a ser víctima de la violencia.


10.Sentimiento de control y victoria.


Un niño que tiene el sentimiento de que controla su propia vida y de que puede encontrar su camino en cualesquiera circunstancias tiene menos propención a implicarse en actos violentos. Los padres pueden estimular este sentimiento de control dando ejemplo, pero si esto no fuera posible, deberían buscar un mentor, o un coach u otras ayudas para su hijo.

domingo, 22 de noviembre de 2009

118. Entender y prevenir la violencia infantil: Un entorno violento.

Hay personas que, guiadas por ambiciones miserables o comportamiento perverso utilizan a los niños como mano de obra barata o como esclavos (incluyendo aquí la esclavitud sexual). Los niños sufren violencia física y psicológica, son abandonados, utilizados por redes de mendicidad o de prostitución infantil. Se les entrena como delincuentes, como asesinos, como mercenarios, como soldados, como terroristas suicidas...la tristeza que me produce esto es difícil de describir con palabras.

La familia debería ser el refugio donde los niños pueden sentir seguros y protegidos de un mundo hostil. Sin embargo, no siempre ocurre así. Muchos niños muestran un comportamiento violento o criminal como resultado directo de la influencia de un entorno familiar desestructurado donde la injusticia, la brutalidad, el comportamiento asocial, el alcoholismo, el uso de drogas, la violencia y una disciplina mal entendida son la norma. En este tipo de familias, los niños crecen con la idea de que la violencia se usa o se sufre, pero en cualquier caso, se acepta como normal.

Por último, vivimos en una sociedad que venera la violencia. El superhéroe es aquel que patea, golpea o mata para resolver los problemas. De manera consciente o inconsciente aprenden nuestros niños a admirar la violencia cuando soluciona sus problemas de forma rápida y expeditiva. Los "chicos no lloran, tienen que pelear" y los pacíficos son considerados cobardes. Las palabras de los políticos, de los actores sociales, incluso de los deportistas contienen con frecuencia un mensaje agresivo. Hasta las buenas causas utilizan palabras de violencia: "Guerra contra las drogas", "combatir la violencia de género", "guerra contra el terrorismo",  "expandir el negocio mediante una estrategia de venta agresiva", "ejecutivos agresivos", "luchar por la paz" (sí, y joder por la virginidad).

Y todos tenemos que luchar para conseguir lo que queremos, o simplemente,  para sobrevivir. ¿No?

miércoles, 18 de noviembre de 2009

117. Entender y prevenir la violencia infantil: los medios de comunicación de masas

Es de dominio público que el ser víctima o testigo de la violencia hace más probable un futuro en el que exista la violencia. Los medios de comunicación (periódicos, revistas, televisión, internet y también las películas y los videojuegos) nos convierten en testigos de numerosos actos violentos de los que no conoceríamos si no fuera por estos medios. ¿Pero hasta que punto estos hechos violentos (en ocasiones irreales o simulados) pueden tener influencia en nuestros hijos?


Para la mente aún no formada y carente de referencias y de experiencia de los niños (y también para algunos adultos, que lo son por su edad cronológica pero no por la mental) no hay gran diferencia entre un hecho real y uno simulado. Estudios de comportamiento muestran que para el cerebro no existe ninguna diferencia entre la realización de un hecho y su visualización: las zonas del cerebro que se estimulan son exactamente las mismas. Por eso, para el cerebro, no hay ninguna diferencia entre ser testigo de un hecho real, ver ese mismo hecho en un programa de televisión o jugar a que lo haces en un videojuego. Por ejemplo, alguien que ve en un película o en la television una pelea de boxeo o de karate no puede quedarse impasible. Inmediatamente siente la necesidad de realizar movimiento rápidos y agresivos.

La visualización contínua de violencia en los medios de comunicación de masas tiene tres consecuencias que son tan peligrosas como la violencia porque son deformaciones grotescas de la realidad de la violencia:


- La banalización de la violencia.
- La idealización de la violencia y la sensación de inmunidad.
- El síndrome del "mundo malvado".


1. La banalización de la violencia.


Si un niño ve violencia en los medios, es posible que piense que la violencia es algo normal, incluso aunque viva en un entorno en el que la violencia no existe.


2. La idealización de la violencia y la sensación de inmunidad.


Los medios de comunicación de masas idealizan con frecuencia la violencia. Los actos violentos son mostrados con frecuencia como muestras de valor. En el caso de los videojuegos es aún peor: la mayoría tienen un contenido muy violento y normalmente la destrucción violenta del contrario es condición "sine qua non" para pasar al siguiente nivel.


Además es normal ver en los medios actos violentos que no tienen ninguna consecuencia para el agresor. La observación de comportamientos violentos que no son castigados, pueden llevar a los niños a imitar estos comportamientos violentos.

3. El mundo malvado.

La visualización contínua de violencia en los medios de comunicación de masas llevar a que se produzca el "síndrome del mundo malvado". El "sindrome del mundo malvado" es una situación en que el niño sobreestima el peligro real al que se pueden enfrentar en su mundo, tiene un sentimiento de temor que su entorno normal no justifica y, por lo tanto, tiene una tendencia a la agresividad incluso aunque viva en un entorno pacífico en el que la violencia no es un hecho habitual, mucho más si vive ya en un mundo violento. Este síndrome, ocasionado por la visualización de demasiada violencia en los medios de comunicación de masas, no es exclusivo de los niños: los adultos también sienten un miedo excesivo y lo transmiten a los niños en lugar de darles consejo para tomar medidas prácticas para evitar la violencia.


Si hay que ver violencia, por lo menos que sea para echar unas risas:


Terminator Jesus


martes, 17 de noviembre de 2009

116. Entender y prevenir la violencia infantil: No.

Hace unos meses mi hija C.M. me preguntó muy seria:

- Papá, ¿por qué dices tantas veces "no"?.

Tengo que reconocer que la pregunta me pilló con el pie cambiado y no supe que contestar. Me libré por la campana porque en ese momento llegamos a su colegio.

- Te responderé esta tarde, cuando te venga a buscar.

Anduve de cabeza todo el día pensando. Debía determinar si decir demasiadas veces "no" era incorrecto y, por lo tanto, decir "no" es un defecto mío que debo corregir en la medida de mis humanas posibilidades, o bien, que era correcto decir "no", pues es una manera de enseñarle cuáles son los límites.

Cuando fuí a buscarla estaba sacando sus cromos de una carpeta que le había regalado para guardarlos. Una vez que hubo sacado todos los cromos, le entregó la carpeta a un compañerito.

- ¿Por qué le das la carpeta a S.?, le pregunté.
- Se la he regalado.
- ¿Estás segura de que se la quieres regalar? Mira que te quedarás sin carpeta.
- Sí, estoy segura.

Una vez en el coche, le expliqué que creía que decir "no" era mi obligación para que supiera donde estaban los límites que no debía traspasar. Pareció entenderlo aunque no le gustó la idea.

- Papá, ¿me compras otra carpeta para los cromos?
- No cariño, te he advertido antes que si le dabas tu carpeta a S. te quedarías sin carpeta.
- Sí, ya lo sabía, pero...
Y empezó a llorar.

Cuando se tranquilizó, le pregunté:

- ¿Por qué le regalaste la carpeta a S. a pesar de que te dije que te quedarías sin carpeta?
- Es que me dijo que si no le regalaba la carpeta no me invitaría a su cumpleaños.

"Joder" -pensé para mis adentros- "esto va a ser una lección difícil".

- "Pero si S. nunca te invita a su cumpleaños" (Normalmente, los compañeros de C.M. invitan a su cumpleaños sólo a niños de su propio género).
- "Ya lo sé, pero es que me lo pidió muchas veces"
(Reconozco que me entró el pánico, imaginando que dentro de unos años, alguien insistirá mucho en que C.M. fume, o use drogas, o cometa un delito, o tenga sexo prematuramente).
- "Pues entonces, tienes que decir no".
- "¿Y cuántas veces tengo que decir no?"
- "Tantas como sea necesario".
- "Pero, eso... es muy difícil".

Sí, decir "no" es muy difícil. Pero no es mucho más difícil que saltar a la comba, o jugar a hockey, o nadar, o montar en bici, o leer, o escribir. Es una cuestión de entrenar lo suficiente.

Y entonces me dí cuenta de que mi obligación como padre no es sólo decir "no" a mis hijas, sino también enseñarles a decir "no". Y para eso tienen que entrenarse mucho. Y el primer lugar donde se deben sentir seguras para entrenarse a decir "no" es en casa. Y la primera persona con la que se deben sentir seguras a la hora de decir "no" es conmigo.

Escuchar que tu hija de seis años te dice "no" (y envainartela) es difícil. Es más, es un arte. Pero es absolutamente necesario para garantizar que el día de mañana puedan defender su parcela de libertad.

115. Entender y prevenir la violencia infantil. Drogas.


Dado que hay mucha gente que encuentra simpático el consumo de drogas e incluso que aboga por su legalización he de suponer que la conexión entre drogas y violencia (o delincuencia ya que en nuestra sociedad la violencia se considera un delito salvo cuando la ejerce la autoridad dentro de los límites que establece la ley) no está para todo el mundo tan clara como lo está para mí.

Esta conexión se establece mediante tres modelos:

1. El modelo psicofarmacológico. La droga produce una modificación en la conducta que hace que determinadas personas, a raíz del consumo de drogas, se vuelvan irritables e irracionales y cometan delitos especialmente violentos: agresión, violación, homicicio, etc. Un estudio realizado en doce áreas urbanas de los Estados Unidos muestra que el 70% de los presos cometieron su delito bajo la influencia de las drogas. Especialmente significativa es la relación entre el consumo de crack y la violencia contra los niños: en el 80% de los casos de maltrato infantil con resultado de muerte, el agresor (normalmente el padre o la madre) estaba bajo la influencia del crack.

2. El modelo económico. Los consumidores de droga necesitan mucho dinero porque la droga (por ser un producto ilegal) es costosa. El delito se realiza con el propósito de conseguir dinero. En este punto, las drogas más relevantes son la cocaína y la heroína, no sólo por su alto coste sino también porque son tremendamente adictivas por lo que han de comprarse con frecuencia.

3. El modelo sistémico. Este modelo explica la violencia intrínseca al tráfico ilegal de substancias. Esta criminalidad es especialmente violenta y sus fines son: establecer, expandir o proteger los territorios de venta; imponer la jerarquía dentro de las bandas; el robo a distribuidores y la venganza posterior, la eliminación de "chivatos" y el cobro de deudas de droga.

Quienes abogan por la legalización de las drogas se enfocan en los modelos económico y sistémico: si la droga es legal, será barata y nadie tendrá que robar para conseguirla y, por otro lado, las guerras de la droga no tendrán más importancia que las guerras de precios entre los supermercados. Este enfoque tiene varios puntos débiles:
1. Siempre quedará un reducto de ilegalidad muy importante ya que existe un mercado en el que la legalización es moralmente imposible: la venta de droga a menores de edad. Como se suele decir: los niños son el futuro...también de los vendedores de droga.
2. Damos por supuesto que los señores de la droga pasarán, de la noche a la mañana de capos de la mafia a honrados hombres de negocios.
3. Damos por supuesto que no existen otros intereses que generan resistencia a la legalización de la droga distintos a los de los cárteles.
4. El consumo de drogas, por sí mismo, degenera al individuo y a su entorno, con independencia de si va asociado o no con la violencia y la delincuencia.
5. El acceso libre, fácil y barato a la droga aumentaría de forma muy significativa los actos violentos relativos al modelo psicofarmacológico, haciendo difícil la convivencia.


¿Y cómo participan los niños de esta relación entre la violencia y la droga? Pues están presentes en todos los modelos;

1. El consumo de drogas genera situaciones violentas que puede convertir a los niños tanto en víctimas como en verdugos.
2. Un niño enganchado a la droga comenzará por quitar dinero a los padres para luego convertirse en delincuente cuando sus necesidades monetarias aumenten.
3. Las bandas y las mafias no esperan a que los niños cumplan la mayoría de edad para reclutarles. Las bandas y las mafias son organizaciones delictivas cuyo lenguaje es la violencia. Una vez dentro aprenderá a hablar ese nuevo lenguaje rápidamente y ya se sabe que el lenguaje que se aprende de chico, nunca se olvida.

En nuestra sociedad occidental, si no hubieran drogas, no habría prácticamente razones para la violencia y la delincuencia. Una sociedad sin drogas se empieza a construir en casa, diciendo "No".

Próxima entrada: "No".

jueves, 12 de noviembre de 2009

114. El día del armisticio.

El lunes de esta semana, fuí a llevar a mis hijas a la guardería como de costumbre y en la puerta me encontré un cartel que anunciaba que el miércoles dia 11 (ayer) la guardería permanecería cerrada. Pregunté a la propietaria, licenciada en psicología (pequeño detalle sin importancia que me apetece señalar aquí) cual era la razón del cierre y me dijo (con cara de "no me diga que no lo sabe") que era "el día del armisticio".

Y yo, que soy un poco cabroncete, pregunté:

- "¿Ah, si? ¿De qué guerra?

No me supo responder ni ella ni ninguna de las seis trabajadoras de la guardería.

Se ve que en Flandes, como en otras comunidades históricas de este mundo, se da más importancia a la lengua que a la Historia.

lunes, 9 de noviembre de 2009

112. La Navidad de la copla del sombrero.





Mi mujer se ríe mucho conmigo. Yo creo que la única razón por la que seguimos juntos desde 1992 es porque ella se ríe mucho conmigo y yo con ella. Y es que la vida es mejor cuando vives con alguien que no se toma todo demasiado en serio. Precisamente de eso va esta historia: de como el humor puede levantarte cuando estás bien, pero bien jodido.


Era la Navidad de 2001. Las cosas no iban bien en el negocio familiar. Mi hermana tenía una depresión. Todos estábamos muy tristes. El 24 de diciembre, teníamos en casa ganas de cualquier cosa menos de celebrar la Navidad. La mesa estaba llena de opíparas viandas y nadie parecía tener hambre.


Mi cuñado sacó una botella de vino y la escanció diciendo: "A los males sin remedio, litro y medio". 


El vino nos calentó el cuerpo y el alma y entonces mi cuñado dijo: "Le voy a dedicar un villancico a mi suegra". Mi madre lo miró con desdén. No tenía ganas de villancicos.


Con la musica del villancico "Ande, ande, ande, la Marimorena", mi cuñado entonó lo siguiente:


"Mi suegra ya no me quiere,
porque no tengo sombrero,
po ya tengo, po ya tengo
po ya tengo uno nuevo".


Se hizo un silencio espeso...y estallamos en una carcajada los reunidos que nos duró un buen rato, hasta que el dolor de las mandíbulas o del vientre nos obligó a parar. Nos caían lagrimones a ambos lados de la cara. Seguímos cantando villancicos (a veces improvisando las letras) y cuando alguno se atascaba, rematábamos con el "po ya tengo, po ya tengo...".


Las cosas habrían de ponerse peor antes de mejorar y aún tuvimos que pasar muy malos ratos. Pero nunca olvidaremos aquella Navidad de la copla del sombrero.  

111. Expulsada por provocar.










Esta entrada contiene lenguaje adulto.


El primer año en que, no sé si por carnaval o feria, trajeron a mi pueblo un grupo de samba, con las chicas en minúsculo tanga, bailando al ritmo de los tambores en la plaza hubo mucha turbación. Una de las chicas se acercó al público y le puso los pechos a escasos centímetros de la nariz de uno de los lugareños. 


- "Aprovecha, haz algo", le gritaron.


Y ni corto ni perezoso, la mordió en un pecho. Y es que aquel hombre no le había ocurrido algo así en su vida (y probablemente no le volvió a ocurrir) y perdió la cabeza.



Se oyeron muchos comentarios criticando al concejal de fiestas que había traído putas a pasear por las calles. A mucha gente le costó comprender que el hecho de que vistieran con poca ropa no significaba necesariamente que eran putas.


- No, no eran putas sino bailarinas brasileñas.


- "Aaaah, brasileñas.  ¿Del extranjero?".



Un amigo me propone hoy la siguiente adivinanza: En una universidad una chica entra con un vestido corto de esos que pasan rozando el larguero, ya sabes, enseñando cacha. La cortedad de su vestido y, según declaraciones de los presentes, su actitud provocativa orientada a causar turbación, provoca la reacción airada de sus compañeras, celosas de que la presencia de la compañera minifaldera cause más turbación de la normal en sus compañeros varones. Y entonces se inicia un tumulto. La chica del vestido corto, recibe insultos, empujones y amenazas de un tropel de cientos de estudiantes universitarios (no conviene olvidarlo: que no se trata de gárrulos, gañanes, peones de la construcción u otros trabajadores manuales sino de la élite intelectual del país) y tiene que refugiarse en un despacho hasta que viene la policía para escoltarla hasta su domicilio entre gritos a coro de "puta, puta, puta" proferidos por alumnos de esa quintaesencia de las cosas que son por sí sin dejar de serlo que es la Universidad. 


Y la adivinanza es: ¿En qué país se ha producido esta escena?



- ¿Me das una pista?
- Empieza por B.
- ¿Butan?
- No.
- Bangladesh.
- Frío, frío.
- Si no es Burkina Faso, me rindo.
- Brasil.
- ¿Brasil? ¿El Brasil de la chica de Ipanema, y del carnaval de Río y de las bailarinas de samba en tanga y de las torcedoras en bikini? ¿El Brasil de Lula y de las Olimpiadas de 2016?


No, si al final las viejecitas de mi pueblo tenían razón: eran putas. Si hasta lo dicen los universitarios (la élite intelectual) de Brasil: si tu vestido es tan pequeño que despierta y atormenta la imaginación, será porque eres puta, pero puta, puta.


Y todo, claro está, a criterio del observador.


Joder que mundo.

sábado, 7 de noviembre de 2009

110. Familias felices: propuesta de decálogo.

El apostol Pablo en su primera epístola a Timoteo (1 Timoteo 5:8) dice que quien no cuida de su familia es peor que quien no cree en Dios.

Factores que contribuyen a crear una familia feliz:

1. Establecer las prioridades adecuadas.

Hay mucha gente que intenta aprender un par de trucos para borrar rápidamente a su familia de su lista de actividades para poder dedicarse por completo a su trabajo o a sus aficiones. Y es que es más fácil decir que nuestra familia es la primera prioridad que hacer que realmente lo sea. Por eso sería bueno hacerse unas pregunta de vez en cuando para saber donde están nuestras prioridades: Si tu pareja o tus hijos necesitan hablar contigo, ¿les das lo más rápidamente posible tu atención?. Si hablas con otros sobre tus actividades, ¿hablas con frecuencia de lo que haces con tu familia o más bien de lo que te gustaría hacer si no tuvieras que atender a tu familia?. ¿Estas dispuesto a no a asumir más responsabilidades profesionales o de otro tipo si tu familia necesita que les dediques tu tiempo?

2. Ser fiel.

Las parejas felices ven su relación como una unión permanente. Si hay un problema buscan una solución y no lo utilizan como excusa para dejar a su pareja en la estacada. Si los miembros de una pareja son fieles el uno al otro, se produce una relación de confianza que es el suelo fértil que permite el crecimiento personal y familiar que lleva a ser felices.

¿Te pasa mucho que durante una disputa con tu pareja piensas que te has casado con la persona equivocada? ¿Tienes con frecuencia fantasías sobre otra persona? ¿Dices a tu pareja con frecuencia que te vas a ir a buscar a alguien que te valore de verdad? Quizá son estos síntomas de que no eres tan fiel como piensas.

3. Trabajar en equipo.

Si un hombre y una mujer no son un equipo, una insignificancia puede convertirse rápidamente en un gran problema, que hará que luchen entre si y no contra el problema. Pero si una pareja son un equipo, como un piloto y un copiloto en un avión con el mismo plan de vuelo, cuando no están de acuerdo en algo buscan soluciones prácticas a sus diferencias, en lugar de perder el tiempo y la energía en echándose la culpa el uno al otro.

4. Respeto y amor (por este orden)

Estoy absolutamente convencido que el respeto es tan importante (quizá más incluso) que el amor o la pasión para el mantenimiento a largo plazo de una pareja. En ocasiones cuando veo que una pareja se trata con desprecio y cinismo (se tiran puyas disimuladas o directamente se insultan) pienso que esa pareja no durará mucho. Normalmente no me equivoco. Una pareja que se respeta puede aguantarlo todo: las dificultades económicas, la enfermedad, la pérdida de un hijo...Lo que no puede aguantar una pareja es el desprecio. Lo mismo en la relación con los hijos. Hay que esforzarse contínuamente en buscar formas de prevenir gritar, menospreciar, insultar o pegar a los niños. Y acostumbrarse a pedirles perdón si alguna vez se hace.

5. Ser razonable.

Los miembros de las familias felices establecen reglas razonables y consensuadas, permitiendo incluso que los niños participen en el establecimiento de estas normas cuando tienen suficiente raciocinio. Los padres dan libertades a los niños y a los adolescentes que han demostrado ser responsables, sin intentar controlar cada detalle de su vida (especialmente en el caso de los adolescentes esto es como hacer una danza salvaje para atraer la lluvia: no es fácil que llueva, pero es seguro que te vas a cansar mucho).

6. Perdonar y alabar.

Esto de perdonar es de lo más difícil que hay. Perdonar no es aceptar un "lo siento". Perdonar es borrar la deuda que el otro tiene contigo, lo que impide que puedas intentar cobrarla después. De esa manera una expresión del tipo "tú siempre llegas tarde" o "tú nunca me escuchas" no tiene cabida en una familia feliz. Porque esas frases demuestran que llevas cuentas, que no olvidas, que no perdonas, que miras al pasado y no al futuro.

En cualquier caso, es más fácil perdonar cuando miras SIEMPRE las cualidades positivas del otro, en lugar de las negativas. Y cuando estás agradecido de esas cualidades positivas del otro y le haces saber, con frecuencia, lo mucho que valoras y aprecias esas cualidades positivas. Es bueno que piropees a tu pareja con frecuencia, por su físico y por sus cualidadades. Masaru Emoto ha realizado un interesante experimento. Este consistió en congelar el agua después de haber pronunciado una frase cerca de ella. He aquí un ejemplo:



Si estas palabras pueden hacer esto con el agua, imagínate lo que pueden hacer por tu pareja que, al fin y al cabo, está hecha de agua en un 70%. Habla con cariño a tu pareja y a tus hijos. Bendice sus agüitas, por su bien y por el tuyo.


7. Tener sentido del humor. Reir.

Las parejas que se ríen y no se toman las cosas más en serio de lo que es necesario son más felices. El sentido del humor ayuda a encontrar ánimo para cambiar las cosas que se pueden cambiar y a aceptar las que no se pueden cambiar. Reir, además, es muy sano y es una demostración de inteligencia. Dicen los científicos que la principal diferencia entre los animales y los humanos es que tenemos sentido del humor...algunos.

8. Cuidar del propio cuerpo.

El cuerpo es el templo donde habita la mente. El abuso del alcohol, las drogas o cualquier otra adicción y la alimentación inadecuada van en detrimento de la salud. Una familia en que se permite el abuso del cuerpo tiene muchas papeletas para ser infeliz.

9. Gastar menos de lo que se gana e invertir la diferencia.

El refranero castellano está lleno de refranes que hablan de la importancia de la estabilidad económica para la felicidad de una familia, pero me acuerdo de uno en particular: "En la casa en que no hay harina, todo se vuelve tremolina".

Entre lo que afirma Wallace D. Wattles ("A pesar de lo que se pueda decir para alabar la pobreza, el hecho que permanece es que no es posible vivir una vida realmente completa o exitosa a menos que seas rico") y el "contigo pan y cebolla", me quedo con que, en cualquier caso, es más fácil ser feliz si en tu casa no falta el dinero.

10. Tener fe y practicarla.

Por tener fe no quiero decir necesariamente creer en Dios. No todos los hombres y mujeres creen en la existencia de Dios. Pero es importante tener algo en lo que creer que permita establecer una escala de valores por los que guiarse. Esos valores permearán a la familia y harán que se mantenga unida y feliz.

Por último, añadir que la felicidad no es algo que se encuentra sino algo que se hace, que se construye cada día.

Fuentes:
"Messages from water", Masaru Emoto.
"The Secret", Ronda Byrne.
"Ontwaakt" Octubre 2009 Publicación de los Testigos de Jehova.
"The Science of getting rich". Wallace D. Wattles
"La Biblia".