domingo, 7 de enero de 2018

292. Injusticia, violencia y hambre


Oigo con frecuencia, incluso de profesores de reputadas universidades de prestigio mundial que la única manera de acabar con la injusticia es combatirla mediante la violencia. Yo, sin embargo, no acabo de estar convencido.

Hemos recurrido a la violencia durante tanto tiempo que parece mentira que no nos hayamos dado cuenta ya de que no es una solución a los problemas humanos. Yo nunca he esperado que los políticos me solucionen nada. En realidad, me conformaría con que no me estorbasen, pero dado que esto es imposible (porque un político, por definición, es un señor que necesita hacer "algo" en ese período breve que va desde que termina de celebrar que ganó las elecciones hasta que empieza a prepararse para las siguientes), es mi obligación, como ciudadano, el protegerme a mí mismo y a mi familia de las consecuencias de estar gobernado por inútiles corruptos que creen que tienen que hacer "algo". Esto no sólo se puede hacer sin violencia sino que se tiene que hacer sin violencia, porque cualquier acto violento puede ser siempre contestado por una violencia mayor por parte de las autoridades, y entonces la batalla estará perdida antes de empezar.

Una de las mayores injusticias es que haya millones de personas que ni siquiera pueden alimentarse adecuadamente. En la mayor parte de los casos, porque las grandes multinacionales, a lo largo de la Historia, han corrompido a las autoridades para garantizarse el control. En cuanto a lo que creo que habría que hacer para eliminar el hambre en el mundo es organizar una revolución en nuestra relación con la comida, pasando de ser consumidores a productores. Esta revolución será contestada por la autoridades con enorme fiereza pues no es en el interés de quienes manejan a las autoridades (los cabilderos de los sectores alimentario y petrolífero) que el poder (el tener control sobre cómo se alimenta la población otorga un poder enorme) pase de las multinacionales a los individuos. De hecho, en numerosos países del mundo, incluído España, está prohibida la venta de alimentos si no son producidos por una empresa autorizada por la administración. Además, la producción de alimentos para consumo propio, al contrario de la compra en un supermercado, no es un hecho impositivo y con el elevado déficit público (provocado por la estupidez y por la corrupción de los distintos gobiernos), la mayor parte de los estados del mundo están desesperados y como estados desesperados toman medidas desesperadas, podemos contar con que las diversas administraciones intentarán, por todos los medios, convertir en ilegal la producción de alimentos para autoconsumo.

Y a pesar de lo que nos espera, hay que seguir adelante con esta revolución, amable y no violenta que cambiará la relación entre los ciudadanos y los poderes públicos y entre los consumidores y los productores. Un componente muy importante de la revolución no violenta de Mahatma Gandhi fue la negativa a consumir productos que hubiesen sido producidos por monopolios y oligopolios, sustituyéndolos por productos fabricados localmente. Esta política hay que llevarla al extremo tanto en los países desarrollados como, especialmente, en los países en vías de desarrollo. Estos últimos, tienen la mayoría de su terreno agrícola fértil dedicado a la producción de cultivos que consumen los países desarrollados, como café o caña de azúcar. Y no hay violencia mayor que obligar a alguien que vive en un país con escasos recursos a utilizarlos en producir alimentos que van a consumir otros.

viernes, 16 de octubre de 2015

291. Lo que haga falta.

Mi casa de España, situada en el primer piso de un edificio de dos plantas, se reformó mientras yo estaba viviendo en Bélgica. Conocía la trayectoria del constructor y tenía buena fama, pero nunca había hecho una obra para mí, así que tuve una conversación con él. Le manifesté mi desconfianza y la respuesta de Pepe, el capataz de la constructora, fue pronta y clara:

- Y si surge algún problema, ¿qué vais a hacer para resolverlo?
- Lo que haga falta.

Entregué la llave al constructor y dos meses después me la devolvió, junto con una factura (con IVA, por supuesto). La obra estaba terminada a tiempo y dentro del presupuesto.

Caroline Jacobs, directora de RRHH de la empresa holandesa ZF Marine todavía se está recuperando de la impresión que le produjo Lo, un solicitante de empleo que entrevistó hace unos días. ZF Marine es una empresa especializada en la fabricación de propulsores cuya factoría holandesa está situada en una isla en la confluencia del Lek con el Nieuwe Maas aquí. Como podéis ver, la isla está unida al "continente" por un puente.

La señora Jacobs recibió una llamada de la recepcionista quien no podía aguantarse la risa. Lo (nuestro protagonista) había llegado a la recepción tiritando de frío, con el cabello, los zapatos y los calcetines completamente empapados y una sospechosa bolsa de basura chorreante en la mano.

Para entender el lamentable estado en que se presentó Lo en la recepción de ZF Marine, hay que retroceder un poco en la historia (un flash back, para los que sepan inglés).

Resulta que el puente que une la isla con la orilla del Nieuwe Maas está en obras. Eso imposibilita el acceso a la isla durante una buena parte del día. Lo llegó al puente y un empleado de la constructora le echó el alto. La conversación debió ir más o menos así.

- No se puede pasar.
- No tengo más remedio que ir a la isla pues tengo una entrevista de trabajo.
- Pues entonces tendrá que ir nadando.

Ni corto ni perezoso, el solicitante de empleo del año pidió una bolsa de basura, se desnudó y en calzoncillos cruzó a nado la distancia que separa la orilla de la isla. La distancia no es muy grande pero esta semana ya está helando en Holanda así que el agua debía de estar bastante fresquita.

"¿Le ha caído un chaparrón?", preguntó la directora de personal.

En la presentación y tras conocer la peripecia de Lo, la señora Jacobs le dijo que "desde luego, se ha ganado usted el puesto". "En el momento en que se lo dije era, por supuesto, una broma, pues se trata de un puesto muy especializado para el que el listón está muy alto".

No obstante, parece ser que Lo, que es ingeniero aeronáutico y aeroespacial, tenía suficiente cualificación para el trabajo pues empieza a trabajar el uno de noviembre.

"En cualquier caso", dijo la Sra Jacobs, "no hay ninguna duda sobre su perseverancia".

Las personas como Pepe y Lo, dispuestas, literalmente, a "lo que haga falta" para conseguir sus objetivos, transforman por completo las organizaciones para las que trabajan. Podríamos decir que son imprescindibles para el éxito de dichas organizaciones. Sin embargo, en la educación y en la formación no se insiste suficientemente en la importancia de hacer "lo que haga falta" para alcanzar los objetivos y menos aún, en la importancia de hacer "lo que haga falta" para cumplir con la palabra dada. En Holanda hay un alto porcentaje de personas con esa mentalidad de "lo que haga falta". Los holandeses prometen poco y no tienen ningún problema en decirte que no cuando les pides algo que no les conviene, no saben, no pueden o no quieren hacer. Y aprecian tu sinceridad cuando tú les dices que no. Lo que no toleran de ningún modo, es que digas que vas a hacer algo y luego no lo hagas. "Afspraak is afspraak" dicen los holandeses, frase que se podría traducir por "lo prometido es deuda". Y para conseguir cumplir con sus promesas hacen siempre "lo que haga falta".

En todas las familias, en todos los equipos, en todos los clubes deportivos, en todas las organizaciones, en todas las empresas y en todos los países hay personas que hacen "lo que pueden" y otras que hacen "lo que haga falta". Lo que separa a los que que tienen éxito de los que fracasan es el porcentaje. Y, a veces, un 1% extra de personas perseverante es todo lo que hace falta.

miércoles, 14 de octubre de 2015

290. Abuelita, abuelita...¡que polla más grande tienes!


Esta entrada, POR SI NO OS HABÍAIS DADO CUENTA, contiene lenguaje adulto.

El porno, por hacer un chiste fácil, puede ser muy penetrante. El porno puede permear toda tu vida y hacer que pienses que es la manera normal de relacionarte con las personas del otro sexo.

La versión porno del cuento de Caperucita Roja acaba así:

- Abuelita, abuelita... ¡que polla más grande tienes!
- ¡Nos ha jodido! ¡Como que soy el lobo! Y ahora te voy a follar, por tonta.

Cualquiera que haya oído el cuento de Caperucita Roja sabe que el cuento no acaba así. Cualquiera que mira porno sabe, o debería saber, que una relación sexual normal no tiene nada que ver con esa prostitución filmada que es el porno. Pero si tu única relación con el sexo es la pornografía, puedes llegar a una situación en que la pornografía adquiera tal carta de naturaleza que consideres normal que cada vez que un fontanero entra una casa, después de preguntarle si no tiene alguna otra cosa que desatascar, acabe copulando con la dueña, y que cuando el marido llegue a casa y sorprenda el adulterio, en lugar de enojarse, se una a la fiesta.

No sé si hemos llegado a lo anterior, pero en cualquier caso, hay constancia de la omnipresencia de la pornografía. En los Estados Unidos, que es ese país donde se estudia casi todo, se quiso hacer un estudio sobre los efectos a largo plazo de la exposición a la pornografía. No fue posible realizar dicho estudio por la imposibilidad de formar un grupo de control: no fueron capaces de encontrar un grupo suficientemente numeroso de estudiantes universitarios que no estuviesen expuestos regularmente a la pornografía. Ver.

En la entrada anterior hablé de que la tecnología permite que el lobo acceda cada vez más fácilmente a la casa de la abuelita. El porno es un lobo especialmente peligroso, en tanto en cuanto que ofrece una visión distorsionada del sexo, fomenta la explotación sexual y favorece el sometimiento de la mujer, como explica Ran Gavrieli, mucho mejor de lo que yo podría hacerlo, en este video.

La solución dada por la escuela de mi hija al incidente del hace algunas semanas fue darles la bronca a los chicos delante de sus compañeros y de sus compañeras y enviar un mensaje a todos los padres. Quizá habría sido más útil ofrecerles información sobre las consecuencias para ellos y para su relación con las mujeres del consumo de pornografía. Estos vídeos que he referenciado en esta entrada, por ejemplo, han ayudado a muchos adultos a dejar su afición a la pornografía. Quizá serían también útiles para evitar que muchos adolescentes se aficionen antes de alcanzar la edad adulta.

289. Abuelita, abuelita...¿para qué hay wi-fi en la escuela?

Las versiones edulcoradas del cuento de Caperucita me han parecido siempre ridículas. Me quedo con la versión original de Perrault. Aquí. Es posible que no todos los que lean este artículo entiendan francés pero ya conocéis la historia, ¿no? La particularidad del cuento original de Perrault es que el lobo, haciéndose pasar por la abuelita, convence a Caperucita para que se desnude, se meta en la cama con el lobo y acabe comida por él. Perrault escribió este cuento de terror pederasta para advertir a las adolescentes de los peligros de tanto lobo hijoputa como hay por ahí suelto.
Internet es una maravilla. De verdad lo digo. Gracias a internet, incluso las personas menos afortunadas tienen acceso a toda la información y a toda la formación disponible. Es una tecnología formidable que está cambiando el mundo. Y los que mejor dominan esta tecnología son los niños.

Hace unas semanas recibí un mensaje de la escuela en la que mi hija realiza el primer curso de la enseñanza secundaria. Parece ser que algunos de sus compañeros (estamos hablando de chavales que tienen doce o trece años) habían estado utilizando la red wi-fi y los ordenadores de la escuela para ver porno durante la clase.

Esto es sólo un ejemplo del problema que se está produciendo: los niños tienen hoy acceso a una potente tecnología antes de tener sentido común para utilizarla juiciosamente. Esto lleva a que se pongan en peligro a ellos mismos y a otros. ¿Y qué tiene que ver esto con el cuento de Caperucita? Pues que la tecnología no está cambiando el cuento. La tecnología lo que está consiguiendo es que el lobo entre más fácilmente en la casa del bosque y se coma antes a la abuela y a la nieta.

Una lástima de wi-fi y de laptops y de smartphones y de tablets y de tantas cosas que tienen el potencial de ser utilizados para educar y para enseñar y que, al final, como ha ocurrido tantas veces, acaban siendo utilizadas para llenar la cabeza de la gente de porquería.

(Continuará)

jueves, 8 de octubre de 2015

288. Decíamos ayer...

Mareo, dolor de cabeza, moqueo continuo, tos, dolores musculares... Parece el comienzo de una gripe. Un día fatal para empezar o retomar algo.

Así que, por supuesto, me he ido a andar media hora y me he decidido a retomar este ciberdiario.

Después de meditar durante diez minutos, he decidido también dejar de utilizar Facebook. Soy consciente de que eso me desconecta de muchos buenos amigos, que dejarán de estar en contacto casi permanente conmigo. Lo hago (lo de dejar de utilizar Facebook) porque ese medio se ha convertido en una pérdida de tiempo, una fuente de frustraciones, un medio para informarme mal e informar mal a otros y un ataque directo a mi privacidad en el que yo mismo colaboro alegremente. Un medio, además, que saca lo peor de mí y que me enseña lo peor de otros. Y no quiero eso. Estaba yo muy contento antes de conocer los vicios, las manías, los odios, los fanatismos, las estupideces, la falta de objetividad y la mala educación de algunos de mis conocidos y supongo que ellos también estaban muy contentos antes de conocer los míos. En Facebook se ve todo. En Facebook se ve demasiado. Facebook es, además, un medio para difundir mentiras, para manipular y ser manipulado y para caer en mil y una trampas y fraudes. El tiempo que utilizaba en mirar la vida de otros y en contarles la mía lo voy a utilizar ahora en vivir, que son dos días.

Lo siento por los que lo sientan y me alegro por los que se alegren.









martes, 23 de septiembre de 2014

287. ¿Es España un país de mierda?

Una de las cosas que llama la atención cuando has pasado algún tiempo fuera de España y regresas a ella es lo sucio que está todo. Hay papeles, restos de comida y latas de refrescos (en particular, latas de "energy drink") por todas partes. Si caminas por una calle del centro de cualquier ciudad española, especialmente si la calle es peatonal, sorprende la cantidad de chicles pegados al suelo (parece que son muy difíciles de arrancar), cacas de perro y cristales (mi hija se hizo un corte en un dedo al intentar recoger un cristal para depositarlo en una papelera). Colillas, hay por todas partes. De las pintadas en las paredes y los arañazos en los cristales ni hablamos,  que no quiero ofender a ningún artista.

He dicho en varias ocasiones que no consiento que haya basura en los alrededores de mi casa (sería estúpido que lo hiciera pues eso disminuye el valor de mi propiedad). También he dicho que no espero a que el ayuntamiento haga algo sino que asumo mi responsabilidad.

Mientras estuve en Córdoba, hice exactamente lo mismo que hago en casa. Si tenía que esperar en la puerta de algún establecimiento a que abrieran, o iba dando un paseo, aprovechaba para recoger basura del suelo y depositarla en la papelera. Lo mismo hice en Madrid. En ambos casos, me gané miradas de incredulidad de quienes me vieron hacerlo y sólo una persona me dio las gracias... en inglés. Me imagino que la señora pensó que alguien que recoge basura del suelo sin que le paguen por ello tiene que ser extranjero por narices.

Esto me llevó a pensar en por qué los ciudadanos ensucian las calles y llegué a la conclusión de que para ser cívicos, los ciudadanos necesitan que las autoridades se pongan en el lugar de sus ciudadanos para entender por qué los papeles acaban en el suelo y no en la papelera.

Una de las razones por las que la gente arroja basura al suelo es porque es más fácil que arrojarla en la papelera, bien porque no encuentra una papelera o porque, cuando la encuentra, está llena. Una papelera llena es un síntoma de civismo ciudadano ya que decenas de ciudadanos se acercaron allí a tirar su basura hasta llenarla, quizá, dada la distancia habitual entre papeleras, desde cien o más metros. Está claro que aquí el problema no lo han causado los ciudadanos sino las autoridades que han colocado pocas papeleras en la zona, o demasiado pequeñas o no las recogen con suficiente frecuencia. Para que el ciudadano sea limpio es importante que ser limpio sea lo más cómodo posible. Para ello hay que poner más papeleras, especialmente en las zonas con mucho tránsito de personas, dichas papeleras tienen que ser grandes y hay que vaciarlas con más frecuencia.

Si hay cientos de colillas en el suelo es, entre otras cosas, porque nadie se ha preocupado de colocar un receptor de colillas señalizado en la zona. Fumar es un hábito pernicioso y auto destructivo pero, fuera de eso, el fumador medio no es necesariamente más sucio que el no fumador medio sino que, con frecuencia, nadie se preocupa de ponérselo fácil al fumador para que sea limpio. Si al lado de la papelera, o donde quiera que se espere que la gente fume (calles, plazas, estaciones de ferrocarril, paradas de autobús) hubiera suficientes receptores de colillas, habría menos colillas en el suelo. No faltará quien prefiera tirar la colilla a varios metros de distancia con tiro parabólico, pero cada vez serán menos y encontrarán menos comprensión.

Por último, las personas que diseñan los métodos de recogida de basuras tienen que usar el sentido común. En mi último viaje a Madrid encontré en el metro una servilleta y una botella de vidrio de refresco encima de un poyo al lado de una papelera. Me pregunté, como hago siempre, por qué esa persona dejó su basura ahí, teniendo una papelera al lado. Recogí la servilleta y la botella de vidrio y me dispuse a arrojarla a la papelera. Entonces lo entendí. En la papelera había un letrero que decía: "Basura orgánica". Encontré la papelera de papel cien metros más allá pero todavía no sabía que hacer con la botella de vidrio. Después de mirar por todas partes sin éxito y cuando ya estaba dispuesto a subir al vagón llevando conmigo la botella de vidrio que un desconocido había abandonado encima de un poyo, encontré, por casualidad, la papelera de envases donde arrojé la botella para, a continuación, saltar al vagón justo antes de que sonara la señal de partida. La situación fue digna de una película cómica, si no fuera porque es tan triste que quien diseñó ese sistema no sabe distinguir entre exigir civismo y obligar a los viajeros a hacer una gimcama cada vez que quieren tirar la basura. En el aeropuerto de Schiphol, Amsterdam, al menos, las tres papeleras estaban la una a lado de la otra.

La mayoría de los organismos encargados de la gestión de basuras, en lugar de simplificar la aportación del ciudadano en dicha gestión, la hacen cada vez más complicada y exigente, aumentando el número de tareas encargadas al ciudadano, sin compensación alguna y bajo amenaza de multa y, al mismo tiempo, presenta campañas publicitarias que son muchas veces un insulto al ciudadano, pues tratan por igual a sucios que a limpios y a cívicos que a incívicos. Ya va siendo hora de que las autoridades reconozcan que no se lo ponen fácil al ciudadano eso de ser cívico y que los ciudadanos, más que coacciones y campañas publicitarias, necesitan ser vistos no como individuos irresponsables y puercos a los que hay que corregir y educar sino como a personas que quieren hacer las cosas bien pero no lo tienen fácil. Ya va siendo hora de que los organismos de gestión de basuras dejen de encomendar a los ciudadanos tareas que son de su única competencia como la separación y simplifiquen la parte de la gestión de basuras que corresponde al ciudadano que es, básicamente, tirar la basura doméstica al contenedor y la basura ocasional a la papelera. El resto, que lo haga el ayuntamiento o el organismo en que el ayuntamiento delegue, que para eso se les paga.

Y, después de esto, o sea, después de que los poderes públicos hayan hecho su trabajo para que ser limpio sea fácil, podremos empezar a medio plazo, con las sanciones y las campañas de publicidad. Y a largo plazo, hablaremos de por qué nuestra forma de vida genera tanta basura, cuál es la responsabilidad de nuestra industria, nuestro sistema de distribución y nuestra manera de alimentarnos en la generación de tanta basura y cuál es el papel de la educación en el civismo ciudadano.

martes, 8 de julio de 2014

286. El viaje de ida.

Schiphol. Sentado, esperando el embarque. Un tipo grueso que habla inglés con acento americano se limpia los espacios interdentales con hilo dental mientras me mira desafiante. Desvío la mirada y vuelvo a mi lectura, no sin vigilar, de vez en cuando, los denodados esfuerzos higiénicos de mi vecino de enfrente. La siguiente ocasión en que me distraigo de la historia de escaladores que estoy leyendo (en holandés) es cuando la niña del señor grueso que habla inglés con acento americano y se limpia los dientes en público, en un movimiento brusco, derriba una maleta. Mis reflejos son rápidos y agarro el asa de la maleta justo a tiempo de impedir que caiga encima de mi vecina de al lado, una letona que vuelve a casa (el vuelo a Riga es el anterior al mío, he venido con tiempo). Mi vecino ha dejado de limpiarse los dientes. Estoy a punto de decirle que tiene un hilo en el regazo pero me muerdo la lengua a tiempo, al darme cuenta de que ese hilo es el mismo con el que se ha limpiado los dientes. Dos pensamientos me recorren la cabeza: uno, mi memoria a corto plazo ya no es lo que era, y dos, mi vecino me da un poco de asco.

Poco más tarde, mi vecino, el tipo grueso que habla inglés con acento americano y se limpia los espacios interdentales en público con hilo dental mientras mira desafiante y deja después el hilo en su regazo, se marcha con destino a Riga, con su mujer letona y sus dos hijas. Ahí se queda el hilo dental, en el suelo. En el lugar que ocupaban se sienta ahora una familia de colombianos. He reconocido su nacionalidad por el aspecto, la manera de moverse, el acento... y la camiseta de la selección colombiana con el nombre de James, que no se dice Yeims, sino James tal como se lee en español. Uno que es observador, vaya. Toda la familia disfrazada. Más allá, otra familia, esta vez de México (no dice "meksicou" como dicen los holandeses por contagio de los anglosajones sino que su x suena como "j y a mucha honra, que los españoles no saben escribir el nombre de mi país"). Entre los tres varones iniciamos una discusión (civilizada) sobre las opciones de Colombia para esa noche. Yo hago como me que interesa el balompié y les digo que Brasil parte con ventaja pues jugará con trece jugadores: los once del campo, la afición y la FIFA. El mexicano ríe y el colombiano me da la razón, con ese fatalismo tan latino. La familia colombiana, disfrazada de jugadores de la selección de balompié de Colombia, se perderá el partido frente a Brasil porque estarán volando justo en el momento en que se celebra el partido. Lástima.

Interesante el concepto de Iberia Express. Es como Ryanair pero sin empujar. Las aeromozas, como dice mi amigo Luis, ahora llamadas tecepés son mujeres jóvenes, lo que ya es una mejora importante. La última vez que volé con Iberia me atendió un azafato que había sido jugador de rugby con Arquitectura. No les digo más: casi no cabía en el pasillo.

Metro de Madrid. Me hago un lío para saber como funcionan las máquinas expendedoras de billetes. Antes de elegir la estación a la que quiero ir (Atocha Renfe) tengo que elegir la línea en la que está esta estación. ¿Y si no sé en qué línea está la estación a la que quiero ir? Los turistas tienen que pasarlas canutas para encontrar el camino. O eso o me estoy haciendo mayor.

Ya en el tren metropolitano, más colombianos disfrazados de jugadores de la selección colombiana de balompié. "Aupa Colombia", les digo. ¡En qué hora! Los cuatro se ponen a gritar: "Colombia, Colombia". Y una señora sentada enfrente de mí, también colombiana, les grita: "Cállense ya. ¿No vieron que me despertaron al bebé? Los colombianos se callan. Eso es autoridad. Enfrente de mí, una ecuatoriana con hipo. Y a la pobre no se le pasa. Me aguanto las ganas de darle un susto porque me puedo meter en un lío.

"Próxima estación: Vodafone Sol". *Amos, no me jodas. ¿Y Cibeles Bwin?

"Perdonen la molestia. Sólo pido una ayuda". Un chico le da un chicle. Está la cosa jodida.

Estación del tren "Puerta de Atocha". Observo a los viajeros que vienen y van. Una pareja de cordobeses discuten y corren porque llegan tarde. Él dice que la culpa es de ella. Ella se calla. O sea, que debe de ser verdad, porque una española que tiene razón no se calla ni debajo del agua. Me llama la atención que todo el mundo está muy serio. Parece que hace falta reunir a cinco personas para que empiecen a sonreír. De cuatro para abajo, tienen todos una cara de agobio que encoge el alma.

Me siento en mi plaza del tren. "Buenas tardes". Mi compañera de asiento, una *phonbie", enfrascada en su móvil, no me contesta.

"Perdone si no le doy conversación durante el viaje", le digo, "pero estoy leyendo un libro muy interesante sobre un grupo de escaladores que se reúnen quince años después de su última expedición, en la que la única mujer del grupo murió en circunstancias extrañas y uno que estaba enamorado de ella intenta averiguar qué fue lo que pasó". Me mira como las vacas al tren y vuelve a su Candy Crush. Creo que podemos perder otra generación.

Aquí en preferente las mujeres son más guapas y más elegantes. ¿O acaso pretendo hacerme sentir bien por haber tenido que pagar más por falta de plazas en turista? Una chica saca una caja de zapatos y le pide a su novio que se los pruebe de nuevo. Ella se los ha regalado.

- "¿Qué te parecen?", dice él.
- "A mí me gustan", dice ella.
- "Pues entonces será cuestión de acostumbrarse.
- ...
- "Gracias, *pisha".
- "De nada, *shosho".

- ¿Prensa?
- "Si, déme el Expansión, que me quiero hacer el interesante".
- "Yo también quiero el Expansión", dice mi compañera de asiento.
- "Ah, usted también quiere hacerse la interesante".
- "No, es que a mí me gusta la economía".
- "¡Qué interesante!"

Y después de este diálogo, digno de Billy Wilder (o por lo menos de Groucho Marx) y que podría haber sido el inicio de una gran conversación, ella abrió el Expansión y empezó a mirar las noticias. Yo hice lo propio pero mirándola de vez en cuando por el rabillo del ojo, para comprobar, sorprendido, que ella estaba leyendo ¡en mi periódico!, así que lo cierro y vuelvo a mis escaladores.

Me asusta menos el movimiento del avión cuando hay turbulencias que el de dos trenes de alta velocidad que se cruzan. Siempre me sobrecoge. Deberían haber construido las vías más separadas.

Como mi vecina no me da bola, dejo mi libro en la mesita plegable y me voy a tomar un café. En la cafetería hay un grupo de estudiantes que ha acabado con las existencias de alcohol del tren. Solo les falta pedir el botiquín y beberse el de desinfectar. Son más de cinco así que ríen con ganas. Uno de ellos está vestido de rosa. Para mí que el Orgullo tiene cada vez más de carnaval que de acto reivindicativo, de lo que me alegro mucho. La pareja que está a mi derecha toma un refresco con gesto serio. Es que son pocos.

En el periódico leo un chiste. Sentados en el salón de casa, el Duque de Palma y su esposa, la Infanta Cristina, tienen la siguiente conversación:
- "Al final, me van a pillar por el contable, como a Al Capone", dice Urdangarín", a lo que la Infanta responde: "¿Y qué le pasó a la señora de Capone?

Vuelvo a mi asiento. La chica ya se ha cansado del Candy Crush y está enviando mensajes de texto. Me parece que ya no sabe que hacer para no darme conversación. Pues nada, pues ahora me voy a leer la historia de una mujer española, hija del banquero Cabarrús, de la que se enamoró Tallien y que fue la causa de que ejecutaran a Robespierre, que trabó amistad con Josefina Napoleón y acabó siendo Princesa de Chimay. Y no le voy a contar nada. ¡Que se fastidie!

"Próxima estación, Córdoba". Miro a mi compañera de viaje, que ha vuelto al Candy Crush y me despido. "Adios, señorita. Ha sido un placer viajar con usted".

Al final de las escaleras mecánicas me espera mi familia. Un año es demasiado tiempo.

Les debo la vuelta.

martes, 24 de junio de 2014

285. Para llenar una bañera, lo primero es poner el tapón.

Me dice mi amigo A. que llevaba varios meses dándole vueltas a la idea de qué hacer para sacar un poco más de rentabilidad a los cuatro euros mal contados que ha conseguido ahorrar después de años de trabajo y sacrificios. Dice que mira habitualmente todos los sitios web de los cuatro bancos en que tiene cuenta corriente y que ninguno da más de un 1,5%, o sea, que si el depósito es de 10.000 euros, el rendimiento bruto máximo que obtiene es de 150 euros anuales, a lo que hay que descontar los impuestos del 21%, es decir, que obtiene 150*0,79=118,5 euros anuales. Dice también que en un banco le han ofrecido un fondo de inversión que ha producido una media del 4,5% de rendimiento en los últimos cinco años, pero él no se fía porque eso supone asumir un riesgo.

Y a base de mucho mirar y estudiar, se ha dado cuenta de que los gastos de tener abierta una cuenta corriente, con su tarjeta de débito, su banco en línea y su tarjeta de crédito es de 120 euros anuales de media y ha visto la luz. De repente, se ha dado cuenta de que si cierra tres de las cuatro cuentas corrientes que tiene y se queda sólo con una, los gastos anuales se reducen en 360 euros y, de repente, la "rentabilidad" anual de su dinero se cuadruplica. Es decir, igual que con el fondo de inversión, pero sin asumir riesgo alguno y libre de impuestos.

La rentabilidad del dinero que no gastas es siempre mayor que la del dinero que obtienes de la inversión ya que el Estado, de momento, grava el aumento de ingresos pero no la reducción de gastos.

La reducción de gastos tiene, por supuesto, un límite que es el mínimo básico para sobrevivir, pero muchas personas no son conscientes de que pueden reducir sus gastos sin que su nivel de vida sufra merma alguna.

Como decía mi abuela: "para llenar una bañera, lo primero es poner el tapón".

jueves, 12 de junio de 2014

284. El macho silencioso.

Dice Sindya N. Bhanoo en la sección de salud y ciencia del International New York Times de 4 de Junio de 2014 que en 2003 un cierto número de grillos machos dejaron de cantar en la isla de Kauai del archipiélago de Hawaii. Dos años más tarde, en 2005, ocurrió lo mismo en la isla de Oahu. Los científicos dicen que es un caso de evolución convergente y que es muy emocionante porque han observado esta evolución en el momento en que está ocurriendo en la naturaleza.

El Dr. Nathan Bailey, que es el autor del nuevo estudio y que es un biólogo de la Universidad de St. Andrews en el Reino Unido, dice que los grillos se han adaptado para ser menos vulnerables a una mosca parásita que es atraída por el sonido de los machos y cuyas larvas provocan la muerte de los grillos en menos de una semana.

El problema es que, los grillos que no cantan, no atraen a las hembras con tanta facilidad como los machos que sí cantan. Así que han aprendido a adaptar su comportamiento. Lo que hacen es quedarse al lado de los pocos machos que todavía cantan e interceptan a las hembras que se acercan.

Igualito que cuando estaba en la tuna.

Me imagino la conversación entre los grillos.

- Jimmy, toca Clavelitos, ya verás que bien.

Y pocas horas después, mientras las larvas de la mosca se comen al macho cantador, el macho silencioso, callado como una puta, se "come" a las hembras que acuden.

Hay cierto parecido entre esta evolución y la que estamos experimentando los machos de Homo sapiens. La evolución nos dice que es peligroso comportarse como nos hemos comportado desde que nos bajamos de los árboles. Así que nos quedamos al lado del macho alfa y mientras le van dando las tortas por pasarse de macho, los que somos medio pensionistas, consolamos a las hembras.

Bueno, así me lo han contado, más o menos.

martes, 8 de octubre de 2013

283. El desvieje.


El verbo desviejar, entre ganaderos, significa "separar los carneros y las ovejas viejos del resto del rebaño".

Este proceso de desvieje se realiza de forma sistemática también con los seres humanos. El "problema" es que el desvieje humano, cada vez es más caro.

Leo en Het Financieele Dagblad (periódico económico de los Países Bajos) que en Alemania es obligación ciudadana (legal) el cuidar de los parientes en primer grado. Tengo que reconocer que me alegró mucho leer esto, pero como tengo la mala costumbre de leerme los artículos enteros, pronto me llegó la decepción: el hecho de estar obligado a cuidar de los parientes en primer grado no significa que los tengas que cuidad personalmente, sino que puedes también pagar a alguien para que los cuide.

O sea, lo mismo que en todos lados. La diferencia es que no puedes negarte a sufragar sus gastos.

La consecuencia, sin embargo, es curiosa. Como las residencias de ancianos en Alemania son cada vez más caras (por los costes laborales y la estricta regulación) varios miles de alemanes han iniciado la moda de desviejar, enviando a sus viejos a algún país de la Europa del Este. O sea, que como en Colonia la residencia es muy cara, enviamos a los viejos a Eslovaquia o a Polonia y santas pascuas. Al fin y al cabo, como dice una alemana entrevistada, "mi madre tiene 82 años y demencia senil y de todas maneras no se entera de donde está y lo importante es que haya quien la cuide, aunque esté a 700 kilómetros". Con dos cojones.

Y si la abuela no puede decir que se lo ha hecho encima, porque no habla checo, pues que se señale el culo con el dedo.

Y los políticos están encantados. En lugar de importar inmigrantes para cuidar de los viejos, pues enviamos a los viejos al extranjero para que los cuiden allí, que es más barato y genera menos problemas sociales.



En España, pronto se impondrá también esta moda. Y es que no es lo mismo, para alguien que vive por ejemplo en Madrid, enviar a la suegra a una residencia en Navalcarnero, donde te sientes obligado a visitarla y de donde se puede escapar y volver a casa, que enviarla a Cuba que, además de ser una isla, está a tomar por saco. Además, en Cuba se habla español.

- A Cuba, papá, con las mulatas y la rumba, y los cubalibres ¡Qué bien! ¿eh?
- Si hijo, ¡que bien!, sobre todo para tí.





lunes, 27 de mayo de 2013

282. ITF (Inspección Técnica de Finanzas)

Hoy me estaba haciendo algunas preguntas que quiero compartir con vosotros, mis escasos (pero valientes) lectores:

¿Por qué hay una inspección técnica de vehículos, obligatoria para todos los ciudadanos y empresas que poseen un vehículo, y no hay una inspección técnica de las finanzas de los ciudadanos?

¿Por qué hay controles de alcoholemia y no hay controles sobre la "borrachera financiera" que provoca todas las burbujas económicas? ¿Son acaso las consecuencias menos graves?

¿Por qué hay controles de velocidad en carretera y no los hay sobre las personas que pretenden enriquecerse demasiado deprisa, saltándose las normas que deberían regir para todos?

¿Por qué hay que pasar un examen obligatorio para obtener un permiso de conducción que faculta para conducir un vehículo y no se exige formación financiera alguna para contratar un plan de pensiones, una hipoteca o cualquier otro producto financiero?

¿No son acaso las consecuencias de un "accidente financiero" tan graves (hay gente que se suicida por no poder pagar su hipoteca) como las de un accidente de tráfico?

Creo que la administración debería realizar controles periódicos, mínimo cada tres años, sobre las finanzas de los ciudadanos, que se conoceria como ITF (Inspección Técnica de Finanzas) para ayudarles a:

1. Ser conscientes de su situación financiera y de los riesgos que corren.
2. Identificar situaciones de riesgo financiero.
3. Establecer un plan para corregir estas situacions de riesgo
4. Controlar el establecimiento y ejecución de dicho plan.


Esta labor se podría encargar a la Agencia Tributaria. Actualmente, la Agencia Tributaria tiene como casi único fin el establecimiento de controles para asegurarse de que los ciudadanos y las empresas pagan sus impuestos conforme a la legislación vigente. Esto hace que los ciudadanos teman (y en ocasiones, odien) su abnegada labor. Pero si se estableciese una obligación de inspección financiera trianual, (o más frecuente, en casos de riesgo financiero) para todas las empresas y ciudadanos en el sentido que he indicado en el párrafo anterior, se producirían los siguientes beneficios:

1. Los controles periódicos sobre los ciudadanos tendrán el mismo efecto que los controles periódicos de velocidad: por lo menos un poco antes y un poco después del control, el ciudadano haría las cosas conforme a las normas. En ocasiones, la simple seguridad de que tendrás un control hace que mejores tu cumplimiento de la ley.
2. El objetivo de la inspección sería ayudar a los ciudadanos a conseguir su independencia financiera. Su labor, daría un nuevo significado a la progresividad fiscal: en lugar de intentar que los ricos paguen más impuestos, se intentaría hacer que los más pobres obtengan más ingresos. Ya sé que ustedes no me van a creer, pero no hay nada que indique que lo primero sea más fácil que lo segundo. y, además, contribuye a la equidad económica con una eficacia con la que el actual concepto de progresividad fiscal no puede ni soñar.
3. Los ciudadanos verían a los inspectores de la Agencia Tributaria como una especie de "asesores financieros", lo que haría que fuesen bienvenidos. Al fin y al cabo, su labor sería ya no solo la de hacer que pagues dinero, en forma de impuestos, sino la de ayudarte a ganarlo y a conservarlo.
4. El aumento en la eficacia recaudatoria de la Agencia Tributaria por causa de esta reforma, contribuiría a la reducción de la presión fiscal sin merma de la capacidad recaudatoria del Estado.
5. Los ciudadanos serían financieramente menos dependientes de la Administración, que podría concentrar su política social y económica en ayudar a los ciudadanos verdaderamente necesitados, ya que casi todos los ciudadanos podrían valerse por sí mismos.

Esta medida se establecerá, al menos, mientras se reforma la educación para incluir una formación económica, fiscal y financiera mínima como parte imprescindible de la educación infantil básica, pudiendo prolongarse después, si se juzga necesario.

P.D.: En los Países Bajos, existen organismos cuya función es controlar las finanzas de los ciudadanos que tienen dificultades para hacer frente a sus obligaciones de pago. Mi propuesta consiste en extender este control a todos los ciudadanos y con carácter preventivo.

miércoles, 15 de mayo de 2013

281. Adolescentes, ciegos e infantes de marina.

Hoy es uno de esos días en los que soy testigo de acontecimientos interesantes. Me suele pasar cuando camino, voy en bicicleta o utilizo el transporte público. La menor velocidad, en los dos primeros casos, y que no conduzco yo, en el tercero, hacen que pueda prestar atención a lo que me rodea.

Y mira que el mundo es interesante.

A primera hora de la mañana, el carril bici de la carretera de Dribergen está lleno de adolescentes que se dirigen al Instituto Revius y que caminan o circulan en bicicleta en manadas, ocupando todo el ancho del carril, en lugar de solo la parte que corresponde a su dirección.  Solo se apartan cuando se encuentran con los chicos de van Gaal (ver siguiente párrafo), por la cuenta que les tiene. Y como no hay aceras, por el carril bici caminan también los peatones. Y hay peatones normales y hay peatones... especiales.

A las ocho y cuarto de la mañana, sale del cuartel Van Braam Houckgeest de Infantería de Marina, el sargento de instrucción Jan van Gaal (me acabo de inventar el nombre) con su pelotón de comandos de la Unidad de Intervención de Infantería de Marina. Sus soldados, rondando el metro noventa, todos rubios o pelirrojos con la cara enrojecida, salvo uno que es negro, van a trote ligero, cargados con su mochila y su subfusil. Uno se retrasa un poco, parece que cojea. No lo esperan. Al fin y al cabo están en Doorn, no en Afganistán.

Al edificio de Bartimeus, el equivalente holandés de nuestra Organización Nacional de Ciegos, acuden cada día decenas de ciegos (si alguien alguna vez se ha preguntado si no es demasiado que se reserven cuatro asientos en cada autobús para personas minusvaloradas, tenía que haber estado conmigo esta mañana cuando se subieron dieciséis ciegos en una sola parada). Los ciegos también caminan por el carril bici, así que está muy concurrido.

Esta mañana, Sarah Cornelissen (el nombre es supuesto), ciega de nacimiento, caminaba por el carril bici. Es un poco miedosa y nerviosa, por lo que agita el bastón con mucho entusiasmo en todas direcciones. Poco antes de llegar al Instituto Revius se ha cruzado con un rebaño de adolescentes en bicicleta que, en lugar de apartarse para hacerle paso, han seguido su camino y dirección, pasando muy cerca de ella. Entonces la señora se ha asustado, ha empezado a mover el baston en todas direcciones y ha descabalgado de su bicicleta a dos de los muchachos que, por suerte, han caído en la hierba, tras lo cual, ha seguido su camino sin decir ni pío. Algún "ciega estúpida" se ha oído, a lo que no he podido evitar responder con un "ella no puede ver, tú sí. Así que tú tienes que ver por tí y por ella".

Algunos cientos de metros más adelante, se encuentra Sarah con el pelotón de van Gaal. Y Sarah sigue azotando el aire como un aprendiz de espadachín. Y viendo aproximarse a los marines a paso ligero, me quedo observando la escena, preguntándome qué va a pasar.  Y pasa... lo que tenía que pasar. Se oye la recia voz del sargento van Gaal que masculla  unas órdenes para mí ininteligibles (pero evidentemente no para sus soldados)  y el pelotón se divide rápidamente en dos columnas separadas por todo el ancho del carril bici, entre las cuales pasa Sarah sin que haya que lamentar desgracias personales.

De lo cual deduzco que está claro que los soldados holandeses han sido entrenados para prever y evitar el peligro y los adolescentes holandeses no.

Pero todavía hay más. Poco antes de llegar a la escuela de mis hijas, me encuento a un ciego que me pregunta donde está el semáforo para cruzar. Se había despistado y se había pasado casi quinientos metros. ¿Cómo podía estar tan lejos de su camino? Al caminar a su lado hallé la respuesta. ¿Cómo se puede caminar tan deprisa por un camino desconocido y completamente a oscuras? Me ha llevado el medio quilómetro con la lengua fuera.

Y de vuelta a casa, ya más tranquilo, me pongo a pensar lo que tiene que ser una vida en la más completa oscuridad y no puedo evitar sentir admiración por los hombres y mujeres que son capaces de vivir así.

P.D.:

Si alguna vez es necesario presentar argumentos para el uso de la bicicleta, para el respeto a los minusvalorados o para la reinstauración del servicio militar obligatorio, autorizo a que se utilice esta historia.

domingo, 14 de abril de 2013

280. El día en que intenté comprar un negro.

Aquí va mi entrada, prometida a Kikás, a cambio de su aventura mejicana que aquí está: http://dakipalla-kikas.blogspot.nl/2013/04/prende-y-apaga-o-un-paseo-por-las.html




Esta entrada es un ejemplo de las dificultades que pasamos los emigrantes para hacernos entender. Quizá os ayude a entender (y compadecer) a los emigrantes que están entre vosotros y que, con frecuencia, no gozan de vuestra comprensión por su extraño comportamiento.

Las vacaciones se aproximaban y ya no podía contar con el Volvo 850 de mi suegro (en cuyo maletero cabían dos suegras acostadas), que hubo que jubilarlo tras un encontronazo con un motorista que conducía en dirección contraria por el carril bici. El nuevo Volvo V50 es muy bonito y gasta menos que un mechero, pero no es tan amplio como el 850, así que me ví en la necesidad, teniendo que transportar tres niñas y su impedimenta, de comprar un cofre de techo.

Lo busqué en Marktplaats (el equivalente neerlandés de Segunda Mano) y encontré uno a buen precio en un pueblo a las afueras de Amberes. De camino, iba ensayando, con mi aún mediocre neerlandés, lo que tenía que decir.

Me costó un poco encontrar el sitio. Llamé al interfono y una voz femenina contestó.

- Si.
- Buenas tardes, ¿el Sr. M?
- Sí, aquí es, el Sr. M. es mi marido.
- Que venía a buscar el cofre que venden ustedes.
- ¿Cómo?
- Sí, el cofre. Ustedes venden un cofre, ¿no?
- Muy gracioso.

Y colgó.

Yo, sin entender nada, volví a llamar.  Esta vez contestó el Sr. M.

- ¿Sí?
- Que soy yo, el del cofre.
- ¿Nos va a dejar en paz?

Volvió a colgar.

Treinta segundos después, apareció en el portal un flamenco (de Flandes, no de los de guitarra y quejío) más calvo que yo, que ya es decir, con los ojos rabiosamente azules en el centro e inyectados en sangre por los bordes. Las venas de la frente parecía que le iban a estallar.

- Oiga, ¿quiere dejar de molestar con sus bromas de mal gusto o llamo a la Policía?.

Yo sin entender nada, me puse nervioso y no acertaba con las palabras. Así que haciendo más aspavientos que un italiano empastillao, le dije:

- Pero oiga...que yo he quedado con usted... en que me vende... un cofre para llevar las maletas ....encima del coche.

- ¡Eh! ¿Para llevar las maletas? ¿Encima del coche?

Y empezó a reir sin parar. Y yo empecé a mosquearme.

- ¿Oiga, se puede saber que es tan gracioso?

Cuando pudo parar de reír, me lo explicó.

Y es que resulta que la palabra "kofer" se parece mucho a "kaffer" que significa "cafre", que como probablemente sabéis es un antiguo nombre que se aplicaba a las personas de la etnia bantú y que, actualmente, en holandés, es la palabra que se utiliza para referirse de forma despectiva a las personas de raza negra.

O sea, que sin saberlo, estaba intentando traficar con seres humano. Menos mal que mi interlocutor no era de raza negra, que si no, igual no lo estaría contando.

sábado, 23 de marzo de 2013

279. Cada vez más tontos

Desde hace décadas, somos cada año más listos, pero la tendencia está empezando a decaer. El punto de inflexión se produjo en algún momento en los años 80. Hasta ese momento, el crecimiento de la media del Cociente de Inteligencia  (CI) en los países desarrollados era en torno a 3 puntos por decenio. Pero entre 1980 y 1990, el incremento cayó a 2 puntos, y en el periodo entre 1991 y 2000 volvió a caer a 1,3 puntos e incluso, a partir de 1998 y hasta 2004, se produjo un ligero descenso del CI. No conozco el estudio sobre la década de 2001 a 2010, pero me da en la nariz que es posible que los resultados muestren una caída neta del CI de los países desarollados.

¿Por qué está ocurriendo esto?

Según algunos autores, hay varios factores que influyen en este desarrollo:

- La llegada masiva de inmigrantes procedentes de países con un CI medio inferior.
- El uso y abuso de determinados productos químicos venenosos.
- El hecho de que las parejas más inteligentes tienen, de media, menos hijos que las parejas con un CI más bajo. De ahí que el número de personas con una inteligencia suficiente para entender su entorno sea cada vez menor (peligrosísimo en una democracia).

Pero también hay factores sociales tales como el embrutecimiento de la cultura juvenil. Los jóvenes utilizan demasiado el ordenador, habitualmente para jugar o chatear con los amigos, escribiendo en un lenguaje de bajo nivel, lleno de abreviaturas, faltas de ortografía, incorrecciones gramaticales e insultos,  en lugar de leer para aprender a escribir correctamente. Hay que tener en cuenta que el conocimiento del lenguaje tiene una influencia enorme en el desarrollo intelectual y también en la calificación que obtienes en la prueba de inteligencia

Creo que es importante que los jóvenes lean, que lean mucho. Que formen con sus amigos clubes de lectura para intercambiar sus impresiones. Porque una sociedad que no lee es una sociedad embrutecida y peligrosa.

Al salir de la biblioteca y cruzar la plaza de la iglesia, no puedo evitar sentir el temor de que ese chaval, sentado en el respaldo del banco, trasegando güisqui barato con cola, cubierta la cabeza con la capucha y jugando a mirar a los transeúntes con cara de malo, no habrá leído a Dostoievsky por lo que el día que lleguen a un pueblo sin fonda, nunca podrán hacer noche en casa de señoras respetables.

- Me podrías recitar de memoria una poesía.
- Jijijajajaja. Vete de aquí, pringao.
- No, en serio.
- Espera, yo me sé una, dice la chica:

Tu que eres buen poeta,
y bellos versos compones...

- No me digas más, ¿Cernuda?
- Cernuda, tu p. madre, vete de aquíiiii... que te meto..

sábado, 9 de marzo de 2013

278. La solución

Hace una semana planteaba un problema. El problema consistía en un dibujo de un depósito cilíndrico y un grifo que arroja agua al mismo. La pregunta a resolver era la siguente: ¿Cuánto tarda en llenarse este depósito?

Hace un mes hablé con un amigo, profesor de física de un instituto:

- Si le pusieras este ejercicio a tus alumnos de primer curso en un examen ¿crees que lo sabrían resolver?
- Yo creo que no...
- ¿Por qué?

Y su respuesta me dejó con la boca abierta:
- Porque le faltan datos. Sin saber cuantos litros por segundo emite el grifo y la altura y el radio del depósito no podrán resolver el problema.

- "¡Justo, Justo! Tenemos un poblema"

Sin embargo, no face falta ningún dato adicional:
El resultado del problema ha de ser expresado en tiempo (por ejemplo, en minutos) y será el tiempo que se tarda en llenar un depósito cilíndrico de diametro D, medido en metros, y altura h, medida en metros, cuando se llena con un grifo que emite k litros por segundo. La decisión de elegir éstas u otras medidas de longitud, capacidad o tiempo queda a criterio del alumno.
 
En primer lugar, se calcula el volumen del depósito. El volumen en metros cúbicos del depósito es el resultado de multiplicar la superficie del fondo del depósito por la altura. Como el fondo del depósito es un círculo, su superficie es Pi*(D/2)^2 metros cuadrados y el volumen del depósito es de h*Pi*(D/2)^2 metros cúbicos. Para homogeneizar las dimensiones con las del flujo del grifo, sería conveniente que el volumen estuviera en litros. Dado que un litro equivale a un decímetro cúbico y un metro cúbico equivale a 1000 decímetros cúbicos, podríamos decir que el volumen del depósito es de 1000h*Pi*(D/2)^2

En segundo lugar, se calcula el tiempo de llenado del depósito dividiendo el volumen del depósito en litros por el flujo del grifo medido en litros por segundo. El resultado, expresado en segundos, es el siguiente:
(1000h*Pi*(D/2)^2)/k. Y como queríamos el resultado en minutos, y cada minuto tiene sesenta segundos, bastaría por dividir la fórmula anterior por 60 para obtener el resultado definitivo de (1000h*Pi*(D/2)^2)/60k.

Ésta es una respuesta perfectamente válida a este problema y, como podéis ver, no requiere de dato adicional alguno.

Cuando enseñamos matemática a nuestros hijos, les tratamos como si fueran bobos, o para mejor decir, partimos de la idea de que son incapaces de resolver problemas complejos si no se los planteamos, primero, con todos los datos y nada más que los datos que necesitan para resolverlos y, segundo, estructurados en sencillas etapas para que no se pierdan por el camino. O sea, en una manera que jamás se encontrarán en la vida real.
Si queremos que los niños aprendan matemática de verdad y con agrado, lo mejor es ayudarles lo menos posible, presentarles situaciones de la vida real, dejar que planteen el problema ellos y que busquen la manera de resolverlo. Porque el proceso de la matemática, según Conrad Wolfram, consiste en cuatro pasos:

1. Plantear la pregunta correcta.
2. Transformar un problema del mundo real en una fórmula matemática.
3. Hacer el cálculo.
4. Comprobar que el resultado tiene sentido en el mundo real.

Cuando enseñamos matemática a los niños, nos enfocamos en el punto tres, es decir, en que aprendan a hacer cálculo. Esto no deja de ser una tontería, porque los cálculos los hacen los ordenadores más rápido y de forma más precisa que cualquier humano, por muy entrenado que esté. Por eso, en la enseñanza de la matemática, nos deberíamos enfocar en lo que los ordenadores no pueden hacer (de momento) que son los pasos 1, 2 y 4. Si nos empeñamos en que los chicos se involucren en el cálculo, quizá sería más útil que aprendieran a programar para hacer algoritmos que resuelvan el cálculo. De esa forma, la matemática no solo será mucho más divertida sino, además, un ejercicio verdaderamente intelectual.

sábado, 2 de marzo de 2013

276. Crisis, ¿qué puedo hacer yo?: Creatividad empresarial

En uno de los sitios donde más se ve la crisis es en las calles y centros comerciales. Se puede ver muy bien porque muchos locales se están quedando vacíos. Un local vacío en una calle donde hay muchos locales vacíos es mucho más difícil de alquilar que un local en una calle llena. Un local vacío, es como un agujero negro que no solo no produce rentabilidad para su propietario sino que se traga la imagen de los locales próximos. Porque la gente prefiere ir a comprar a las calles o centros comerciales en la que hay una mayor variedad de tiendas. No porque vayan a comprar en todas las tiendas, que al fin y al cabo, la gente sigue sin tener un duro, sino porque hay más variedad y se entretiene uno más mirando un escaparate vestido que uno desnudo.

En los Países Bajos, Dion Pouw de 31 años ha identificado este problema y ha pensado en una solución. Para eso están los empresarios. Al fin y al cabo, ¿qué es ser empresario sino identificar un problema y ganar dinero con la solución? (Esto, por cierto, es lo que distingue la creatividad empresarial del resto de creatividades. La creatividad empresarial consiste básicamente en ideas más o menos innovadoras que sirven para ganar dinero.

Vuelvo al señor Pouw. Evidentemente, Dion Pouw es consciente de que el problema de los locales vacíos no se puede solucionar a corto plazo pero, por lo menos, se puede disimular. Al fin y al cabo, la economía tiene más de psicología que de matemática y, por lo tanto, una forma de estimular el crecimiento económico es dar la sensación de que existe crecimiento económico.

Su idea es crear unas pegatinas tridimiensionales que, pegadas sobre el escaparate, dan la sensación de que la tienda no está vacía, sino como cerrada por vacaciones o descanso del personal. Evidentemente el truco se ve a poco que te acerques, pero la sensación desalentadora de una calle con la mitad de los locales vacíos desaparece del inconsciente de inmediato si los escaparates están decorados así. Este "disfraz", tiene además la virtud de dar a los posibles inquilinos una idea del potencial del establecimiento con lo cual, el local se alquila más rápidamente.

Dion Pouw dice que estos diseños pueden utilizarse además para edificios en construcción o para decorar el interior de túneles de metro pero que, de momento, con tanto local vacío, tienen trabajo de sobra.

Eso sí, me pregunto si esta empresa sobrevivirá a la recuperación económica, dentro de diez o quince años, cuando todos los locales estén llenos de nuevo.

Su página web es http://windowdressing.nl/ y tiene una versión en "castellano" que es evidente que no la ha traducido alguien de Castilla.




martes, 26 de febrero de 2013

275. Dar de comer al hambriento.


Ningún partido político del ayuntamiento de Breda apoyará a Lamlih en su ayuda incondicional a los hambrientos de Breda. Que el partido liberal (equivalente a la sección del PP que representa, por ejemplo, la expresidente de la Comunidad de Madrid) no lo haga, no ha de sorprender a nadie. Al fin y al cabo, es coherente con su ideología. Que Democracia66 o el Partido de los Trabajadores, o Izquierda Verde, todos partidos de izquierda, tampoco lo apoyen, es verdaderamente sorprendente. Pero a mí, lo que personalmente me chirría es que no lo apoye la Alianza Demócrata Cristiana.

Es mi modesta opinión, todo lo modesta que puede ser una de mis opiniones, que el problema aquí no es que los partidos de derecha hagan políticas de derecha y los de izquierda hagan políticas de izquierda y que ambas sean incompatibles. El problema es que no hay un solo político que actúe en coherencia con las ideas que proclama. Los liberales no actúan para hacer a la gente más independiente sino que apesebran a los empresarios. Los socialistas no defienden a los trabajadores sino que apesebran a los sindicatos, los verdes no defienden la naturaleza sino las subvenciones a las asociaciones ecologistas y los demócratacristianos... se olvidan de las obras de misericordia.

Y a mí, personalmente, esto último es lo que más me enoja.

domingo, 3 de febrero de 2013

274. El problema.


Problema en un examen de física de bachillerato.




 Pregunta en un examen de sociología.

¿Qué porcentaje de los alumnos del profesor que propuso esta pregunta amenazarán al profesor con partirle las piernas?

Pregunta al Ministro de Educación.

¿Cuál es realmente el problema?