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viernes, 4 de diciembre de 2009

127. ¡Un adolescente! ¡Que miedo!

Esta entrada contiene lenguaje adulto.

Dice Peter Adriaenssens que "es el trabajo de los padres el dar a sus hijos ciertas normas y ciertos valores. Y como todos los trabajos, no ofrece resultados inmediatamente. Pero no intentes empezar cuando tu hijo tiene catorce años porque entonces ya es tarde".

Ya. Otro inventor de la pólvora. Y, sin embargo, parece que el número de padres que no se ha enterado de esta verdad de perogrullo es tan alto que ya ha surgido la primera generación de padres que tienen MIEDO de los adolescentes. Los adultos se sienten impotentes hasta el punto de que algunos solicitan la intervención de la administración o de los jueces para que se hagan cargo de sus hijos, "porque no pueden con ellos". El cabo de la Guardia Civil de mi pueblo, que no llega a los sietemil habitantes me dijo en una ocasión que había dado curso desde que estaba en el puesto a más de cien denuncias de hijos hacia sus padres por los más variopintos motivos. ¿Son los hombres y mujeres de mi pueblo tan poco razonables o tan violentos con sus hijos?.

Y este miedo de los padres a sus hijos se ha contagiado a toda la sociedad. Un chaval de catorce años se puede subir a un tren sin pagar, poner la música a todo volumen y darle un puñetazo al revisor que intenta cobrarle y los adultos presentes lo verán y mirarán para otro lado. Mi abuelo y mi padre no lo habrían consentido jamás. Pero es que mi abuelo hizo la guerra civil y quizá se habría alistado en la División Azul ("voluntario, a la fuerza", que decía mi tío H. que sí fue a la Unión Soviética) si no hubiera tenido que cuidar de cinco viudas y doce huérfanos y mi padre la mili en África en un cuerpo de élite. ¿Era por eso? ¿O se trataba de otra cosa?.

Las situación de los adolescentes puede cambiar siempre y cuando asumamos nuestra responsabilidad como adultos y demos ejemplo, tengamos comprensión y seamos valientes y educados.

1. Dar ejemplo. Porque es muy difícil pedir a un adolescente que se comporte si:

-  sus padres con dos copas, o conduciendo un coche (o conduciendo un coche con dos copas) se comportan como gamberros.
- para corregirlo, tratamos al adolescente con desprecio o lo insultamos en plan: "Oye, niñato capullo, ¿bajas la música de una puta vez?". Incluso yo, a mis cuarenta y dos años, me pondría desafiante.

2. Comprensión. Porque aunque tenemos la idea de que un adolesctente de quince o dieciséis años porque mide más de un metro ochenta y pesa noventa kilos ya es un adulto, en realidad esto no es así.  No todo el cerebro está desarrollado en la misma manera: la zona que controla el comportamiento impulsivo y que envía reacciones inestables es mucho más poderosa que la zona que produce sabios razonamientos (en muchos, este equilibrio de fuerzas se mantiene bien pasada la treintena). Eso sí, comprender no significa tolerar. Por la misma razón que comprendemos lo divertido que puede ser para un niño tirar al suelo un jarrón para ver como se desintegra pero no se lo permitimos, igualmente el entender lo poderoso que se puede sentir un adolescente que amenaza a un profesor o lo dificil de controlar que es el impulso hormonal que lleva a intentar forzar a una compañera a tener sexo, no nos puede llevar a consentirlo.

3. Ser valientes y educados. Si nos sentimos impotentes o tenemos miedo esto genera también miedo en nuestros adolescentes. ¿O no tendrías miedo tú, como adulto, de una sociedad en que quien tiene que poner orden, tuviera miedo? Una palabra amable, dicha con respeto, pero con firmeza y sin temor, puede ir más lejos que una regañina mezclada con insultos, que deja entrever que levantas la voz para asustar a tu propio miedo. En esto, el modelo es el de Mahatma Gandhi. No puedo decir que Gandhi no tuviera miedo, es que morir le daba menos miedo que vivir bajo la represión. Otro tanto podemos pensar los adultos en esta relación con nuestros adolescentes. La tiranía actual de los adolescentes es tan intolerable como la tiranía del Imperio Británico sobre la India.

Y la solución es la misma.

lunes, 23 de noviembre de 2009

120. Entender y prevenir la violencia infantil: Conclusión.


La violencia no es una enfermedad genética o una situación incontrolable en la que nada se puede hacer. La violencia se mama, se aprende y se practica desde la cuna. Todos o casi todos los factores que hacen que un niño acabe utilizando o sufriendo violencia son controlables por los adultos. Sin embargo, es un reto contínuo enseñar a un niño a alcanzar su objetivos in recurrir a la violencia. Y como todos los retos, no es imposible, pero no es fácil.

Muchas personas están implicadas en la educación de los niños y los niños se ven influidos por muchos factores, acontecimientos y personas, pero ningún padre puede utilizar esto como excusa para su falta de constancia: la responsabilidad de la creación de niños que se atrevan a mostrar sus ideas, sus pensamientos y sus sentimientos y a resolvers sus problemas de forma asertiva sin utilizar ni permitir (ni sufrir) violencia es fundamentalmente de los padres. Los padres tienen que crear la situación en la que sus hijos puedan ganar de forma pacífica. Los padres, para ello, pueden hacer uso de ayudas tales como profesores, mentores, psicólogos, médicos...etc), pero, al final, la presencia o la ausencia de estas ayudas no constituyen ninguna excusa para que los padres no hagan su trabajo. 

Muchos padres se preparan mejor para obtener el permiso de conducir o incluso para la vacaciones anuales que para educar a sus hijos. Los niños necesitan el coraje de sus padres para reaccionar frente a las vicisitudes de la vida. Al final, el éxito de la educación de los niños reside en que padres e hijos trabajen como un equipo en lugar de pelearse entre ellos. En esto no vale decir "he hecho lo que he podido": los niños y los padres tienen que hacer todo lo necesario para evitar la violencia. El trabajo es enorme pero la recompensa es aún mayor: una vida de disfrute, orgullo y paz para usted y sus hijos.

Fuentes:


Harris L. Couter, Barbara Loe Fischer, “A Shot in The Dark”. 1991 Avery, Penguin Group (USA) Inc.

Lucille Glicklich-Rosenberg M.D. “Violence and Children: A Public Health Issue”. Psychiatric Times March 1996 Vol. XIII Issue 3.

The American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP). Understanding Violent Behaviour In Children and Adolescents” No. 55; Updated March 2001
Russell L. Blaylock, M.D. “Excitoxinen. The taste that kills”. Heath Press 1997.

Glenn Doman. “How to teach your baby...” series. The Beter Baby Press 1998.

John P. Murray, Ph.D. “Tv violence and Brainmapping in children”.

William Arntz, Betsy Chasse, Mark Vicente. “What the Bleep do we know”

domingo, 22 de noviembre de 2009

118. Entender y prevenir la violencia infantil: Un entorno violento.

Hay personas que, guiadas por ambiciones miserables o comportamiento perverso utilizan a los niños como mano de obra barata o como esclavos (incluyendo aquí la esclavitud sexual). Los niños sufren violencia física y psicológica, son abandonados, utilizados por redes de mendicidad o de prostitución infantil. Se les entrena como delincuentes, como asesinos, como mercenarios, como soldados, como terroristas suicidas...la tristeza que me produce esto es difícil de describir con palabras.

La familia debería ser el refugio donde los niños pueden sentir seguros y protegidos de un mundo hostil. Sin embargo, no siempre ocurre así. Muchos niños muestran un comportamiento violento o criminal como resultado directo de la influencia de un entorno familiar desestructurado donde la injusticia, la brutalidad, el comportamiento asocial, el alcoholismo, el uso de drogas, la violencia y una disciplina mal entendida son la norma. En este tipo de familias, los niños crecen con la idea de que la violencia se usa o se sufre, pero en cualquier caso, se acepta como normal.

Por último, vivimos en una sociedad que venera la violencia. El superhéroe es aquel que patea, golpea o mata para resolver los problemas. De manera consciente o inconsciente aprenden nuestros niños a admirar la violencia cuando soluciona sus problemas de forma rápida y expeditiva. Los "chicos no lloran, tienen que pelear" y los pacíficos son considerados cobardes. Las palabras de los políticos, de los actores sociales, incluso de los deportistas contienen con frecuencia un mensaje agresivo. Hasta las buenas causas utilizan palabras de violencia: "Guerra contra las drogas", "combatir la violencia de género", "guerra contra el terrorismo",  "expandir el negocio mediante una estrategia de venta agresiva", "ejecutivos agresivos", "luchar por la paz" (sí, y joder por la virginidad).

Y todos tenemos que luchar para conseguir lo que queremos, o simplemente,  para sobrevivir. ¿No?

martes, 17 de noviembre de 2009

116. Entender y prevenir la violencia infantil: No.

Hace unos meses mi hija C.M. me preguntó muy seria:

- Papá, ¿por qué dices tantas veces "no"?.

Tengo que reconocer que la pregunta me pilló con el pie cambiado y no supe que contestar. Me libré por la campana porque en ese momento llegamos a su colegio.

- Te responderé esta tarde, cuando te venga a buscar.

Anduve de cabeza todo el día pensando. Debía determinar si decir demasiadas veces "no" era incorrecto y, por lo tanto, decir "no" es un defecto mío que debo corregir en la medida de mis humanas posibilidades, o bien, que era correcto decir "no", pues es una manera de enseñarle cuáles son los límites.

Cuando fuí a buscarla estaba sacando sus cromos de una carpeta que le había regalado para guardarlos. Una vez que hubo sacado todos los cromos, le entregó la carpeta a un compañerito.

- ¿Por qué le das la carpeta a S.?, le pregunté.
- Se la he regalado.
- ¿Estás segura de que se la quieres regalar? Mira que te quedarás sin carpeta.
- Sí, estoy segura.

Una vez en el coche, le expliqué que creía que decir "no" era mi obligación para que supiera donde estaban los límites que no debía traspasar. Pareció entenderlo aunque no le gustó la idea.

- Papá, ¿me compras otra carpeta para los cromos?
- No cariño, te he advertido antes que si le dabas tu carpeta a S. te quedarías sin carpeta.
- Sí, ya lo sabía, pero...
Y empezó a llorar.

Cuando se tranquilizó, le pregunté:

- ¿Por qué le regalaste la carpeta a S. a pesar de que te dije que te quedarías sin carpeta?
- Es que me dijo que si no le regalaba la carpeta no me invitaría a su cumpleaños.

"Joder" -pensé para mis adentros- "esto va a ser una lección difícil".

- "Pero si S. nunca te invita a su cumpleaños" (Normalmente, los compañeros de C.M. invitan a su cumpleaños sólo a niños de su propio género).
- "Ya lo sé, pero es que me lo pidió muchas veces"
(Reconozco que me entró el pánico, imaginando que dentro de unos años, alguien insistirá mucho en que C.M. fume, o use drogas, o cometa un delito, o tenga sexo prematuramente).
- "Pues entonces, tienes que decir no".
- "¿Y cuántas veces tengo que decir no?"
- "Tantas como sea necesario".
- "Pero, eso... es muy difícil".

Sí, decir "no" es muy difícil. Pero no es mucho más difícil que saltar a la comba, o jugar a hockey, o nadar, o montar en bici, o leer, o escribir. Es una cuestión de entrenar lo suficiente.

Y entonces me dí cuenta de que mi obligación como padre no es sólo decir "no" a mis hijas, sino también enseñarles a decir "no". Y para eso tienen que entrenarse mucho. Y el primer lugar donde se deben sentir seguras para entrenarse a decir "no" es en casa. Y la primera persona con la que se deben sentir seguras a la hora de decir "no" es conmigo.

Escuchar que tu hija de seis años te dice "no" (y envainartela) es difícil. Es más, es un arte. Pero es absolutamente necesario para garantizar que el día de mañana puedan defender su parcela de libertad.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

113. La importancia de preguntar, apuntar la información relevante y tomar las decisiones adecuadas. La historia de la morena y mi Renault 6.

Pasé aquel año en blanco, o por mejor decir, en negro. Era el  curso 1993-1994. Después de las fiestas de 1992, la economía pintaba chunga. La tasa de paro había llegado al 23%. Los sectores bancario y de seguros sufrieron una ola de fusiones. Mala época para terminar la carrera, sobre todo para los que no lo hicimos brillantemente, no le vamos a echar toda la culpa a la mala suerte.

Me faltaba una asignatura para terminar los estudios: Matemática Actuarial II. Todo el año para una asignatura. Llegué tarde a la primera clase, aunque el profesor me permitió entrar, después de aceptar mis disculpas. Con las prisas, me senté atrás del todo, en el  primer sitio que vi libre, casualmente al lado de la chica más guapa de la clase. Tenía una de esas caras que parecen esculpidas, el cabello largo, moreno, rizado, aunque se había teñido una mechas de color rojo oscuro.  El cuerpo era para marearse y caerse de culo. Sin embargo, estaba sola. Esto pasa más de lo que la gente se imagina. Supongo que nadie se atrevía a acercarse a ella. Yo lo hice, por casualidad. No me interesaba ligar con ella (acababa de salir de una relación y no tenía ganas de líos) y supongo que notó eso y acostumbrada a sacudirse los moscones, no se sintió "atacada" y bajó las defensas. Intercambiamos apuntes, nos contamos los proyectos (la habían seleccionado para trabajar en una auditoría como becaria nada más terminar los estudios así que ponía en ello todo su interés). No sé como saldrían los suyos; los míos salieron, digamos, distinto de lo que había pensado.

Era una chica amable aunque seria, de hecho, nunca la oí reir. Un día, la clase siguiente a Matemática Actuarial II se canceló (el profesor se puso enfermo). Me ofrecí para llevarla a su casa, y para mí sorpresa, aceptó. Cuando vió el Renault 6L de veinticinco años que había heredado de mi abuelo, puso cara de circunstancias (de circunstancias desfavorables, se entiende). Parecía decepcionada, por decirlo suavemente, aunque, discreta ella, no hizo comentario alguno. En realidad casi no hizo comentario alguno hasta su domicilio en una ciudad-dormitorio al sur de Madrid. Estaba un poco tensa. Bueno, estaba más tensa que un arco de competición. No ayudó a relajar su tensión que el cinturón de seguridad del lado del acompañante no salía de su colgador y tuve que ayudarle a sacarlo, para lo cual tuve casi que subirme encima de ella


Cuando llegamos cerca de su casa me dijo:

- ¿Puedes dejarme aquí? (en un gran avenida): vivo allí enfrente.
- Puedo llevarte hasta tu casa. Doy la vuelta allí delante y...
- No, -me interrumpió- no te molestes..
- ¿Nos vemos el miércoles?.
- Hasta el miércoles.

Nunca supe si no quiso que la llevara hasta su casa porque no quería causar más molestias, o porque no quería que supiera donde vivía, o porque no quería que la vieran llegar en un coche tan viejo (aunque en impecable estado, que mi abuelo en veinticinco años no le había hecho más que 34.000 kilómetros), porque nunca se lo pregunté. ¡La cantidad de información relevante que he perdido a lo largo de mi vida por no preguntar...!
 
Aprobé ese último examen, en sexta convocatoria, junto con otras seis personas. Ahora me doy cuenta que no miré si ella también lo había aprobado. ¿Qué más daba? Al fin y al cabo había perdido su número de teléfono. No volví a saber de ella. Ya ni siquiera recuerdo su nombre y si me cruzara con ella  por la calle, probablemente, no la reconocería. No fue la primera persona cuya compañía aprecié y cuyo rastro perdí. ¡La cantidad de información relevante que he perdido a lo largo de mi vida por no almacenarla adecuadamente!.

No sería el último error de aquel verano: aprovechando el Plan Renove, cambié el Renault 6L por un Nissan Micra. Con lo guay que era aquel "seis latas".

Se parecía a éste, aunque tenía "la color" café con mucha leche (beige claro, para los que sepan francés)



Sniff, Sniff.¡Que recuerdos!

sábado, 7 de noviembre de 2009

110. Familias felices: propuesta de decálogo.

El apostol Pablo en su primera epístola a Timoteo (1 Timoteo 5:8) dice que quien no cuida de su familia es peor que quien no cree en Dios.

Factores que contribuyen a crear una familia feliz:

1. Establecer las prioridades adecuadas.

Hay mucha gente que intenta aprender un par de trucos para borrar rápidamente a su familia de su lista de actividades para poder dedicarse por completo a su trabajo o a sus aficiones. Y es que es más fácil decir que nuestra familia es la primera prioridad que hacer que realmente lo sea. Por eso sería bueno hacerse unas pregunta de vez en cuando para saber donde están nuestras prioridades: Si tu pareja o tus hijos necesitan hablar contigo, ¿les das lo más rápidamente posible tu atención?. Si hablas con otros sobre tus actividades, ¿hablas con frecuencia de lo que haces con tu familia o más bien de lo que te gustaría hacer si no tuvieras que atender a tu familia?. ¿Estas dispuesto a no a asumir más responsabilidades profesionales o de otro tipo si tu familia necesita que les dediques tu tiempo?

2. Ser fiel.

Las parejas felices ven su relación como una unión permanente. Si hay un problema buscan una solución y no lo utilizan como excusa para dejar a su pareja en la estacada. Si los miembros de una pareja son fieles el uno al otro, se produce una relación de confianza que es el suelo fértil que permite el crecimiento personal y familiar que lleva a ser felices.

¿Te pasa mucho que durante una disputa con tu pareja piensas que te has casado con la persona equivocada? ¿Tienes con frecuencia fantasías sobre otra persona? ¿Dices a tu pareja con frecuencia que te vas a ir a buscar a alguien que te valore de verdad? Quizá son estos síntomas de que no eres tan fiel como piensas.

3. Trabajar en equipo.

Si un hombre y una mujer no son un equipo, una insignificancia puede convertirse rápidamente en un gran problema, que hará que luchen entre si y no contra el problema. Pero si una pareja son un equipo, como un piloto y un copiloto en un avión con el mismo plan de vuelo, cuando no están de acuerdo en algo buscan soluciones prácticas a sus diferencias, en lugar de perder el tiempo y la energía en echándose la culpa el uno al otro.

4. Respeto y amor (por este orden)

Estoy absolutamente convencido que el respeto es tan importante (quizá más incluso) que el amor o la pasión para el mantenimiento a largo plazo de una pareja. En ocasiones cuando veo que una pareja se trata con desprecio y cinismo (se tiran puyas disimuladas o directamente se insultan) pienso que esa pareja no durará mucho. Normalmente no me equivoco. Una pareja que se respeta puede aguantarlo todo: las dificultades económicas, la enfermedad, la pérdida de un hijo...Lo que no puede aguantar una pareja es el desprecio. Lo mismo en la relación con los hijos. Hay que esforzarse contínuamente en buscar formas de prevenir gritar, menospreciar, insultar o pegar a los niños. Y acostumbrarse a pedirles perdón si alguna vez se hace.

5. Ser razonable.

Los miembros de las familias felices establecen reglas razonables y consensuadas, permitiendo incluso que los niños participen en el establecimiento de estas normas cuando tienen suficiente raciocinio. Los padres dan libertades a los niños y a los adolescentes que han demostrado ser responsables, sin intentar controlar cada detalle de su vida (especialmente en el caso de los adolescentes esto es como hacer una danza salvaje para atraer la lluvia: no es fácil que llueva, pero es seguro que te vas a cansar mucho).

6. Perdonar y alabar.

Esto de perdonar es de lo más difícil que hay. Perdonar no es aceptar un "lo siento". Perdonar es borrar la deuda que el otro tiene contigo, lo que impide que puedas intentar cobrarla después. De esa manera una expresión del tipo "tú siempre llegas tarde" o "tú nunca me escuchas" no tiene cabida en una familia feliz. Porque esas frases demuestran que llevas cuentas, que no olvidas, que no perdonas, que miras al pasado y no al futuro.

En cualquier caso, es más fácil perdonar cuando miras SIEMPRE las cualidades positivas del otro, en lugar de las negativas. Y cuando estás agradecido de esas cualidades positivas del otro y le haces saber, con frecuencia, lo mucho que valoras y aprecias esas cualidades positivas. Es bueno que piropees a tu pareja con frecuencia, por su físico y por sus cualidadades. Masaru Emoto ha realizado un interesante experimento. Este consistió en congelar el agua después de haber pronunciado una frase cerca de ella. He aquí un ejemplo:



Si estas palabras pueden hacer esto con el agua, imagínate lo que pueden hacer por tu pareja que, al fin y al cabo, está hecha de agua en un 70%. Habla con cariño a tu pareja y a tus hijos. Bendice sus agüitas, por su bien y por el tuyo.


7. Tener sentido del humor. Reir.

Las parejas que se ríen y no se toman las cosas más en serio de lo que es necesario son más felices. El sentido del humor ayuda a encontrar ánimo para cambiar las cosas que se pueden cambiar y a aceptar las que no se pueden cambiar. Reir, además, es muy sano y es una demostración de inteligencia. Dicen los científicos que la principal diferencia entre los animales y los humanos es que tenemos sentido del humor...algunos.

8. Cuidar del propio cuerpo.

El cuerpo es el templo donde habita la mente. El abuso del alcohol, las drogas o cualquier otra adicción y la alimentación inadecuada van en detrimento de la salud. Una familia en que se permite el abuso del cuerpo tiene muchas papeletas para ser infeliz.

9. Gastar menos de lo que se gana e invertir la diferencia.

El refranero castellano está lleno de refranes que hablan de la importancia de la estabilidad económica para la felicidad de una familia, pero me acuerdo de uno en particular: "En la casa en que no hay harina, todo se vuelve tremolina".

Entre lo que afirma Wallace D. Wattles ("A pesar de lo que se pueda decir para alabar la pobreza, el hecho que permanece es que no es posible vivir una vida realmente completa o exitosa a menos que seas rico") y el "contigo pan y cebolla", me quedo con que, en cualquier caso, es más fácil ser feliz si en tu casa no falta el dinero.

10. Tener fe y practicarla.

Por tener fe no quiero decir necesariamente creer en Dios. No todos los hombres y mujeres creen en la existencia de Dios. Pero es importante tener algo en lo que creer que permita establecer una escala de valores por los que guiarse. Esos valores permearán a la familia y harán que se mantenga unida y feliz.

Por último, añadir que la felicidad no es algo que se encuentra sino algo que se hace, que se construye cada día.

Fuentes:
"Messages from water", Masaru Emoto.
"The Secret", Ronda Byrne.
"Ontwaakt" Octubre 2009 Publicación de los Testigos de Jehova.
"The Science of getting rich". Wallace D. Wattles
"La Biblia".

martes, 3 de noviembre de 2009

108. VL.


Bélgica es un país federal formado por tres regiones autónomas: Vlaanderen (Flandes),Wallonie (Valonia) y Hoofdstedelijk Brussel Regio/Région Capitale Bruxelles (Región de Bruselas Capital). La lengua oficial de la primera es el neerlandés, la de la segunda, el francés. La tercera, Bruselas, es oficialmente bilingüe aunque, en la práctica, es casi totalmente francófona. La historia de cómo ha ocurrido que la capital de Flandes es una ciudad francófona es difícil de explicar en pocas palabras y tiene múltiples versiones según si te lo cuentan en francés o en neerlandés así que no me extenderé en ello.

Yo vivo en lo que se conoce como el Vlaamse Rand (el cinturón flamenco). Es un conjunto de diecinueve municipios que rodean a la Región Capital Bruselas. Esta región, todavía con bastantes espacios no edificables (bosques, terrenos reservados a la agricultura), verde y flamenca, debido a la presión demográfica que ejerce Bruselas, sufre (en palabras de los políticos flamencos) dos amenazas: la urbanización y la francofonización. Los alcaldes de estos municipios, con la excepción de las cuatro "communes a facilités" (en las que la mayoría francófona, entre un 50% y un 80%, impuso unas medidas provisionales para que los francófonos tuvieran tiempo de aprender el neerlandés antes de que se estableciera como único idioma oficial del municipio. Dichas medidas provisionales resultaron ser tan provisionales como el pabellón provisional de la Facultad de Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense, que estuvo en uso más de veinticinco años, por lo que la asimilación neerlandófona jamás ocurrió y las facilidades provisionales se hicieron definitivas), defienden con todos los medios democráticos a su alcance el monolingüismo neerlandófono de su gemeente (municipio), entre otras cosas prohibiendo a los empleados públicos hablar con los administrados en otro idioma que no sea neerlandés, organizando cursos de neerlandés para los allofoon (los que hablan otro idioma) e imponiendo sanciones a los establecimientos cuyos propietarios o empleados no conocen el idioma oficial del municipio.

Pero para ciertos grupos nacionalistas flamencos estos esfuerzos no son suficientes y organizan comités de acción linguística. Entre sus acciones más llamativas están colocar pegatinas o hacer pintadas con las letras VL (Vlaanderen) en el cierre o en el escaparate de los establecimientos que no disponen de personal neerlandófono.

Para mí, los comienzos fueron muy difíciles. Por ejemplo, me costó más de un cabreo el tener que inscribir a mi familia en el ayuntamiento, sin saber una palabra de holandés. Entonces no sabía yo de la norma lingüística y me costaba imaginar que, en un país donde hasta la cajera del super habla tres y a veces cuatro idiomas, precisamente en el ayuntamiento de mi pueblo todos los funcionarios fuesen discapacitados linguísticos. Con gran esfuerzo y los cursos que el ayuntamiento nos organiza a los allochtonen (los que no son los nuestros, que diría Arzalluz) y los allofonen (los que no hablan como nosotros y esto incluye a los belgas francófonos), ahora me hago entender en un neerlandés bastante decente. Por eso me enojó tanto la siguiente historia:

Mis vehículos tienen dos conjuntos de neumáticos: uno para verano y otro para invierno. Tocaba cambiarlos y me dirigí a Hoeilaart a "De Rudder", a quien recomiendo encarecidamente por su profesionalidad y buen servicio, a un precio razonable (no sé por qué lo hago, si no me lee nadie de Brabant, pero bueno, ahí queda). Una vez que cambiaron los neumáticos me entregaron las llaves, pagué y me fui a recoger mi vehículo. Me senté en el asiento del conductor y entonces caí en la cuenta de que al entrar, por el rabillo de ojo había visto algo raro en la rueda delantera izquierda. Me apeé del vehículo y entonces lo ví: el mecánico había escrito con pintura blanca en mi neumático las letras "VL".

Aquello era intolerable. Un capullo independentista flamenco acababa de "marcar" mi coche. Me fui para adentro dispuesto a hacérmelo en los muertos del mecánico (difícil porque, como tanto mi mujer como mi profesora de neerlandés son señoras bien de provincias, no me han enseñado a decir eso). De Rudder estába ocupado con otro cliente, lo que me dio unos minutos preciosos para tranquilizarme y mirar de nuevo a mi coche, esta vez por el otro lado. En las ruedas del lado derecho había también una inscripción hecha con pintura blanca: en la rueda delantera: "VR"; en la rueda trasera "AR".

- "¿En que puedo ayudarle, Sr. Negro?", me preguntó, correcto y amable como siempre, De Rudder.
- "No, que si tienen un spray para limpiar el salpicadero".

(Para quien no lo haya pillado todavía, "VL" = Voor Links, delante izquierda; "VR" = Voor Rechts, delante derecha; AR = Achter Rechts, Atrás Derecha).

Y es que Dios bendice a sus hijos con dos ojos y dos oídos y una sóla boca. Para que podamos mirar y escuchar todo dos veces antes de hablar. Desafortunadamente desaprovechamos con frecuencia esta muestra de la infinita sabiduría de Dios.

lunes, 2 de noviembre de 2009

105. Terapeuta vs coach.

Dice Lynn Grodzky en su libro "Twelve months to your ideal private practice" que "la experiencia de trabajar con un coach es muy distinta de la de trabajar con un terapeuta. Dice también que una vez escuchó la descripción de la diferencia explicada de la siguiente manera:

"Imagina que estás aprendiendo a montar en bicicleta por primera vez. Un terapeuta se pondrá a tu lado, de pie, observará tus intentos de mantenerte en equilibrio, será comprensivo cuando te caigas, te hará preguntas complicadas e inquisitivas y quizá te indique como volver atrás y hacerlo mejor desde tu nueva visión. Un terapeuta querrá que desarrolles tu propia idea de cómo montar en bici para que seas consciente de que sigues poniendo los pies torcidos o girando mal el manillar y para que entiendas que tu historia, tu biografía es lo que te ha llevado a intentar conducir así.

Un coach, por el contrario, se sentará en el transportín detrás de tí y te preguntará: "¿A donde quieres ir hoy?.""

Supongo que hay que estudiar cinco años para ser terapeuta para entender lo gracioso que es este chiste.

miércoles, 28 de octubre de 2009

101. Tartajas famosos.



Se consuela uno mucho, sobre todo cuando los nervios juegan una mala pasada y las palabras no salen, al saberse perteneciente al selecto grupo de los tartajas. Porque aunque se asocia, erróneamente, tartamudez a estupidez, lo cierto es que numerosos tartamudos han tenido un enorme éxito en campos en los que, en principio, la tartamudez sería un motivo de exclusión como el periodismo, la política o la interpretación. He aquí algunos tartamudos ilustres:





Charles Darwin,











Winston Churchill













Marilyn Monroe













Steven Hawking












Bruce Willis










Alberto de Mónaco (este podría haber tenido un episodio de tartamudez cuando hizo la famosa preguntita sobre la seguridad de la candidatura de Madrid 2012)










Isaac Newton (probablemente la persona más inteligente de que se tiene noticia)













Julia Roberts










Tiger Woods (ho...ho...ho...le in one)

100. Cien entradas.

Hoy cumplo cien entradas y me da por pensar si, al igual que a los gobiernos se les dan cien días para ver de que pie cojean, es el número cien un buen momento para reflexionar si este diario está cumpliendo con los objetivos para los que se creó.

Lo primero que me llama la atención es que este diario es un claro reflejo de mi personalidad:

1. Hay una gran diversidad de temas.
2. Tengo un par de obsesiones.
3. He dejado varios temas colgados.
4. He dado consejos que no me han pedido.
5. No he dado consejos que sí me han pedido.
6. No está claro siempre si hablo en serio o en broma.
7. Me tomo demasiado en serio.
8. Me tomo demasiado a la ligera.
9. Paso de una actividad febril (he tenido días en que he escrito cuatro entradas) a días en que no escribo nada.
10. Hay grandes variaciones en la calidad de las entradas.
11. Hay días que escribo con un propósito, y días que no. Hay días que hablo de lo que me interesa y otros de lo que creo que va a interesar a otros. Hay días que escribo por escribir y otros por que me aburro. Hay días que me divierto escribiendo y otros en los que es un verdadero tostón.
12. No he encontrado otro talento que no sea sacarle la punta a los más variados temas.
13. ¿Podría ser guionista de programas de monologuistas?.

Trece es un buen número. Aquí me quedo.

Entradas que están pendientes o prometidas.

1. Lepisma saccharina. Método de eliminación respetuoso con el medio ambiente.
2. MMS: El suplemento mineral milagroso contra la Gripe A.
3. Entender y prevenir la violencia infantil. Drogas.
4. Entender y prevenir la violencia infantil. ¿Qué hacer?.
5. MSM o la importancia del azufre orgánico
6. Vitamina C y la gripe A.
7. Los consejos del dentista de mi suegro ver
8. Sebastián, el sombrero, la capa y el bastón...
9. Ejercicio para las manos y el cuello de la señora de García.
10. Consejos para mejorar tu seguridad en la calle.
11. Citrato de Magnesio.
12. Spirulina platensis.
13. Equisetum arvense.


Trece es un buen número. Aquí me quedo.

Mañana más. O no.

sábado, 24 de octubre de 2009

97. Examen de Masaje Rebalancing.

Ha merecido la pena poner tiempo en la preparación de ese examen. Mi víctima, una chica joven con el mayor nivel de agarrotamiento muscular que he visto en mi vida en una persona de esa edad, se fue a casa un poco más flexible. Mi profesora me ha felicitado por los trabajos presentados y por la ejecución del examen (no que he ejecutado a nadie, que nadie me entienda mal) y, por lo tanto, he superado la asignatura. Además, ayer recibí un aplauso de mis compañeros por una exposición que hice en clase relativa a otra asignatura.

Días de vino y rosas, que no tuve cuando era estudiante en Madrid.

Como decía Paco Costas: "Que bueno sería en ocasiones contar con una segunda oportunidad".
ver video (Ay, que tiempos aquellos)

lunes, 19 de octubre de 2009

94. ¡Que me escuches, hombre!

Escuchar.


Cuando te pido que me escuches,
y empiezas a darme consejos,
entonces no has hecho lo que te he pedido.


Cuando te pido que me escuches,
y empiezas a explicarme
porqué no debería sentirme así,
entonces pisoteas mis sentimientos.


Cuanto te pido que me escuches,
y te sientes obligado a hacer algo
para resolver mi problema,
entonces, por extraño que parezca,
me estás fallando.


Pero cuando simplemente aceptas
que yo siento lo que yo siento
con independencia de si ese sentimiento está bien o mal,
entonces puede dejar de intentar convencerte
y puedo empezar el trabajo de intentar comprender
que es lo que esconde este sentimiento.


Anónimo.

Porque escuchar es oír lo que el otro ha dicho, en lugar de oír lo que piensas que el otro ha dicho, y mucho menos oír lo que piensas que el otro va a decir y aún menos oír lo que piensas que el otro debería decir.

¿Cuántas veces empiezo a hablar de mí mismo cuando otro me cuenta algo?, ¿cuántas veces lo interrumpo y empiezo a contar mi propia historia?,  ¿cuántas veces interpreto lo que significa (o lo que oculta, o lo que en realidad quiere decir) la persona que me está hablando?, ¿cuántas veces interrumpo porque ya sé lo que me va a decir y completo la frase que el otro ha comenzado?,  ¿cuántas veces mi pensamiento está en otra parte mientras el otro habla? y ¿cuántas veces reacciono en función de lo que yo pienso que el otro dice, en lugar de según lo que en realidad está diciendo?.

¡Vaya manera de escuchar que tengo!

domingo, 18 de octubre de 2009

93. Gracias a Dios.


Gracias a Dios, he pasado todo el fin de semana con dolor de vientre; C.M. perdió 10-3, gracias a Dios; gracias a Dios he tenido un accidente de tráfico, he pagado 20.000 euros en impuestos correspondientes al tercer trimestre de 2009, gracias a Dios y mi suegra nos ha visitado, ¡vaya con Dios!, digo gracias a Dios.

Porque si mi preocupación por mi salud no es más que un dolor de tripas por un exceso, con tanta gente como pasa hambre; si el mayor sufrimiento de mi hija es perder un partido (eso sí, marcando dos de los tres goles de su equipo), si sufro un accidente de tráfico y no es más que un golpe de chapa, pago muchos impuestos (que fue lo que le pedí a Dios cuando tenía 25 años y ganaba 600 Euros al mes) y mi suegra viene a casa cada domingo y me deja la casa como un pincel y me cose los botones de las camisas, es para dar gracias a Dios.

Por eso, y por tantas otras cosas que pasaron y por tantas otras cosas que pasarán, en esta vida privilegiada que me ha tocado vivir.

viernes, 16 de octubre de 2009

91. Las cinco mentiras sobre la vida.

Del libro "The New Revelations" de Neale Donald Walsch.

Las cinco mentiras sobre la vida son que:

1. Los seres humanos están separados los unos de los otros.
2. No hay suficiente de lo que los seres humanos necesitan para ser felices.
3. Para conseguir aquello de lo que no hay bastante, los seres humanos deben competir los unos contra los otros.
4. Algunos seres humanos son mejores que otros.
5. Es apropiado que los seres humanos resuelvan las disputas creadas por las otras cuatro mentiras matándose los unos a los otros.

Estas cinco mentiras, a base de repetirse, son adoptadas por muchos como verdad, sin serlo, con las consecuencias graves que podemos observar en nuestro mundo.

martes, 13 de octubre de 2009

87. Peleas.


Mi abuelo en una ocasión me dió un consejo que he seguido a rajatabla desde que me lo dijo.


- "No busques pelea con alguien que sea más fuerte que tú, porque te pones en riesgo de que te den una paliza con pocas probabilidades de ganar. Pero sobre todo no busques pelea con alguien más débil que tú porque no puedes ganar de ninguna manera: si vences, dirán que abusaste; si te derrotan, habrás hecho el ridículo".


- ¿Y entonces?
- No busques pelea.

86. Bericht uit Jonathan.

Vertrouw.

Vertrouw op jezelf, dat is nummer een.
Vertrouw op een ander, dat is nummer twee.
Vertrouw op de liefde die ieder bezit.
Vertrouw op de mensheid, dat is een begrip.
Vertrouw op de wereld op de wonderen der aard.
Vertrouw op het vertrouwen, dat is het vertrouwen waard.

(A petición implícita del Jevy incluyo versión 1.1. para el mercado hispanohablante).

Confianza

Confía en tí mismo, esto es lo primero.
Confía en otro, esto es lo segundo.
Confía en el amor que está en todos.
Confía en la humanidad, esta es una idea.
Confía en el mundo, en los milagros (maravillas) de la tierra.
Confía en lo que crees, en eso merece la pena confiar.

lunes, 12 de octubre de 2009

83. Pensamientos de un aprendiz de masajista.

Otra vez lo mismo. Igual que un escritor delante de un papel en blanco al comienzo de una nueva novela: el cliente está encima de la mesa de masaje, cubierto con una sábana...y no sé por donde empezar. 


"¿Quizá por los pies? No, mejor prestar primero atención a su respiración...Tendría que organizar un esquema básico, para que no me pase esto. Porque, ¿y si ocurre esto durante el examen?. Bah, tranquilo, tengo tiempo y estoy preparado, símplemente tengo que practicar más. Pero, ¿con quién? Quizá me tendría que comprar una muñeca hinchable en un sexshop y rellenarla de arena o algo así...Ya, y si me pilla una vecina o la mujer de la limpieza...menuda fama....¡Que pensamientos más raros!... A ver, ¿donde estaba  yo? Ah, sí, prestar atención a la respiración, poner las manos donde hay movimiento y acompañar...Vale.


Sacudir las caderas, si, aún más fuerte, no, esto es demasiado. Tengo que procurar, por encima de todo, no incomodarla, ¿o quizás un poco no estaría mal?. Al fin  y al cabo es un masaje terapeútico no uno de esos de relajación que te dan en los balnearios


Mira que tengo poco sitio aquí. No encuentro ninguna postura cómoda, "natural". En realidad no se yo que significa esto de la postura natural para rebalancing. Me pasa tantas veces que me duele la espalda después de dar un masaje


Me he vuelto a olvidar de meditar antes de hacer el masaje. Esto es lo primero que tengo que hacer. Y mear, coño, que me estoy meando. 


Vaya, creo que he apretado demasiado y ella ha hecho una mueca de dolor. Me he asustado y la he soltado de repente. Eso no puede ser. Tengo que aprender a aguantar un poco. ¿Incluso aunque haga daño? Sí, creo que sí. "Que no es un masaje relajante", dice siempre la profesora. Espero que lo he entendido bien. 


- “Esto es un ocho, esto es un cinco, esto es un siete, esto hace daño, NUEVE, NUEVE, eso no es nada, como si no estuvieras haciendo nada". 


Nos hemos puesto de acuerdo en que nos comunicaríamos con una escala de dolor del cero hasta el diez, siendo diez un dolor absolutamente insoportable, como para apearse de la mesa, vamos). Ya llevo dos nueves y esto desafortunadamente, no es como en la escuela.


Y yo me cago en diez y en todos los demás números. Que me parece una montaña rusa de cifras. Y me dice que tengo que controlar la presión. Yo creo que no controlo nada. Yo creo que tengo miedo de hacerle daño. 


Entonces pienso en mis pensamientos. Demasiados pensamientos negativos. Con esos pensamientos no puedo ser masajista...mejor saberlo ahora, ¿no?.

- "Haces los movimientos demasiado deprisa. Y eso hace daño. Mucho más que si presionas demasiado. ¿Es tan difícil de entender, Fuego?


No, pero me estoy meando, y cada vez es más difícil controlar al mismo tiempo mis brazos y mi vejiga. ¿Mis brazos? Si, ya lo estoy haciendo otra vez. Utilizar mis músculos en lugar del peso de mi cuerpo. No me extraña que luego me duela el alma después de dar un masaje. 

El masaje ha terminado y mi cliente (una compañera) está contenta y relajada. Lo que no está claro es si está contenta porque el masaje ha sido bueno o porque, por fín, ha terminado.


- ¿Que te ha parecido el masaje?, le pregunto.
- Fenomenal, has estado muy bien, creo que vas a ser un buen masajista.


Y entonces, ¿por qué carajo se quejará tanto? Supongo que quiere decir que si sigo practicando con ella, acabaré siendo un buen masajista. Si un día consigo hacerle un masaje y que no se queje de nada, será señal de que estoy listo para la profesión. 


Vale, que va cada vez mejor, cada vez un poco mejor. Pero no bastante deprisa. Tengo que practicar más, tengo que practicar más.

martes, 6 de octubre de 2009

81. Prácticas saludables.

En el nuevo desarrollo en torno a la educación orientada al desarrollo de competencias, las prácticas de orientación profesional tienen una enorme importancia. El objetivo de estas prácticas es tomar contacto con la profesión que, dentro del sector del cuidado de la salud voy a desarrollar y con el trabajo que se realiza en una consulta dentro del ramo en el que me voy a especializar. Mis especialidades son Terapias manuales y Medicina Natural.

Estas prácticas tienen dos fases. La primera consiste en una toma general de contacto con algún aspecto dentro del sector del cuidado de la salud. Dura cuarenta horas y lo voy a desarrollar en una empresa que comercializa suplementos alimenticios. La segunda consiste en observar el trabajo concreto que se realiza dentro de una consulta de naturopatía. Dura 20 horas y lo realizaré en un balneario de Leuven.

Al finalizar ambas fases escribiré un informe mostrando:

1. Una visión general de las actividades desarrolladas.
2. Un informe de los conocimientos y la visión adquiridos.
3. Una descripción de la experiencia vivida
4. Una evaluación o conclusión final.

Mi proyecto en la primera fase, que comenzaré la primera semana de noviembre consiste en conocer los productos disponibles y las empresas suministradoras de esos productos, ampliar la información que los clientes reciben sobre los productos y aconsejar a la dirección sobre la mercadotecnia a utilizar para dirigirse a sus clientes.

Para la segunda fase, aún sin fecha, mi proyecto consistirá en la observación de sesiones terapéuticas, entrevistar a los terapeutas y adquirir una visión global de en que consiste un trabajo profesional en el cuidado de la salud.

Por último, las competencias a adquirir en este stage serán el trabajo en equipo, la creación de una red, la organización y creación de una consulta de naturopatía, la profesionalización y la mejora de la calidad de la atención a la salud.

Ya os contaré.

sábado, 3 de octubre de 2009

79. ¿Por qué coño me toca el claxon?

Hay mucha gente que se mete en un automóvil y pasa de ser un pacífico ciudadano a ser una fiera corrupia. Que si claxon por aquí, que si prisas, que si malos gestos, incluso los hay que se ponen histéricos y hasta violentos.
Centro de la ciudad de Toledo. Un camión de la basura se ha enganchado en un balcón. Se forma un atasco con tres autos y yo estoy en el centro. El conductor que está detrás de mí toca el claxon. Miro por el retrovisor y levanto los hombros. No puedo hacer nada. Toca el claxon otra vez. Miro por el retrovisor. El tipo señala con el dedo al lado derecho.
- "Será capullo", pienso, "la calle tiene cuatro metros de ancho y quiere que me eche a la derecha".
Toca el claxon otra vez. Le miro con cara de cabreo y echo las manos a lo alto. Hace el mismo gesto con el dedo apuntando al lado derecho.
- ¡A la mierda! le digo.
Vuelve a tocar el claxon.
- "Ya me has tocado los huevos". Salgo del automóvil hecho una fiera. Según me voy acercando veo que se va hundiendo en el asiento. A voz en grito, y puedo emitir con algunos decibelios, le digo:
- "¿Por qué coño me toca el claxon? ¿Es que no ve que no puedo avanzar?
- "No se ponga así hombre, si lo que yo quería decirle es que tiene usted la puerta trasera derecha abierta, ahí, donde está su hija".
- "¡Ah! Muchas gracias, hombre. Y perdone, perdone usted".
Es que hay mucha mala educación al volante, está claro