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domingo, 24 de junio de 2012

250. "Homotrabajadores" y "heterotrabajadores"


"De Telegraaf" publica hoy un estudio realizado por la empresa de gestión y consultoría Innovisor, realizado en un universo de 5000 trabajadores de sesenta grandes empresas de todo el mundo. Parece ser que todos los trabajadores tienen contacto diario con una media de ocho personas. Pero lo interesante es que parece que en los 29 países en que se realizó el estudio la tendencia es la misma: los varones trabajan fundamentalmente con varones y las mujeres fundamentalmente con mujeres. Según uno de los socios de Innovisor, Jeppe Hansgaard, en una entrevista en "The Wall Street Journal", "si bien deberíamos trabajar con aquellas personas que nos permiten alcanzar mejor nuestros objetivos, la realidad es que preferimos trabajar con personas que se parecen a nosotros".

Y no solo ocurre esto con el sexo. También parece, según este mismo estudio, que preferimos trabajar con personas con las mismas creencia religiosas que nosotros y con personas de nuestra misma raza.

Esto me anima a proponer los términos "homotrabajador" y "heterotrabajador", para aquellos trabajadores que prefieren o no trabajar con trabajadores que se parecen a sí mismos. Espero que esto no lleve a que se empiece a perseguir por ley a los "homotrabajadores" como ya se persigue, hoy en día, a las "homoempresas".

martes, 12 de junio de 2012

245. La productividad del trabajador español.

Vamos a comenzar por definir a qué llamamos productividad. Según yo lo entiendo, no es la productividad, como mucha gente piensa la relación entre el número de horas que un trabajador está en el trabajo y el número de horas que realmente está haciendo algo relacionado con la actividad por la que le pagan. La productividad de los trabajadores de una empresa se mide por la relación entre las ventas de la empresa y el número de trabajadores.

Para poder entender lo injusto que pueden ser las comparaciones de productividad de dos trabajadores o de los trabajadores de dos empresas o de los trabajadores de dos países, pongo el ejemplo de dos Pymes que facturan, las dos, 1.000.000 de euros.

Una consiste en un consultor de Rotterdam que emplea a una secretaria. La otra es una academia de inglés de Madrid con dieciocho profesores, un jefe de estudios y una administrativa que además atiende la recepción.

La administrativa de la consultoría atiende el teléfono (un par de llamadas al día), emite un par de facturas al mes, mantiene su mesa en orden y fuera de eso, lee novelas, se pinta las uñas, mira internet, chatea con las amigas y dice buenos dias al consultor los pocos días que para en su despacho con vistas al Maas. Su productividad como trabajador de esta empresa, medida en volumen de facturación por trabajador, es de €500.000/trabajador.

La administrativa de la academia de inglés de Madrid trabaja en un viejo y destartalado edificio del barrio de Sol, escucha y ayuda con la mejor de sus sonrisas a un mínimo de doscientas cincuenta personas diarias que se creen Dios porque pagan ochenta euros al mes, atiende casi cien llamadas diarias, lleva la facturación y la caja, asigna las clases, hace función de secretaria del jefe de estudios, se encarga de que los cuartos de baño tengan papel y las plantas agua y una cantidad innumerable de pequeñas funciones que volverían loco a cualquiera que no tuviera la cabeza tan bien amueblada como ella. Su productividad, como trabajador de esta empresa, medida en volumen de facturación por trabajador es de €50.000/trabajador.

Y ahora, si tienes huevos, vas y le dices que su productividad, a cambio de 1200 euros brutos al mes, es muy baja con respecto a la secretaria de Rotterdam.

He elegido un caso extremo para ilustrar mi posición pero espero que así se entienda mejor.  Al igual que la productividad de los trabajadores de una empresa depende de la actividad a que se dedique, de si dicha actividad es intensiva en trabajo o en capital y del valor añadido de los bienes y servicios que dicha empresa produce y no solo de la disposición a trabajar y la honradez de esos trabajadores, la productividad de los trabajadores de un país depende mucho de los sectores predominantes en la estructura económica de dicho país. Estados Unidos, por ejemplo, se ha especializado en determinados sectores que tienen un elevadísimo valor añadido (como el financiero que es el 40% de la economía del país) y ha mandado fuera la producción de bienes y servicios intensivos en mano de obra. España, por el contrario, se ha especializado en sectores intensivos en mano de obra (como el turismo y la construcción).

La administrativa de la academia no puede incrementar mucho su productividad, así le ates una escoba a la cintura para que vaya barriendo mientras hace el resto de su trabajo. No es justo que se quiera cargar exclusivamente sobre ella la responsabilidad de su baja productividad como no es justo que se insista tan machaconamente en la baja productividad de los trabajadores españoles respecto de sus colegas de otras latitudes.

domingo, 12 de febrero de 2012

226. "Mañana, más"

Nos acercamos paulatinamente los seis millones de parados, el Gobierno de España anuncia una reforma del mercado laboral que facilita el despido y el ciudadano español tiene el absoluto convencimiento de que con estas medidas aumentará el número de parados quizá hasta los siete millones. Si este análisis es correcto y si este temor está o nó justificado no es algo que voy a discutir en este artículo, pero sí quiero hablar de una de las consecuencias de este temor. Y esta consecuencia es que quienes tienen trabajo se agarran a él, aunque sea un trabajo que no les gusta, aunque sea un trabajo que hace que se levanten pesarosos cada mañana y aunque sea un trabajo de mierda, mal pagado y desagradable.

Pero, ¿qué fue primero? ¿El trabajo de mierda o el miedo a perderlo?

Dice Sir Richard Branson, fundador de Virgin, lo siguiente "Nunca he empezado un negocio para ganar dinero, sino que he descubierto que el dinero viene por sí mismo si haces algo que disfrutas haciendo".

La gente aguanta en un trabajo de mierda porque tiene miedo a perderlo.  Y tiene miedo a perderlo porque trabaja por dinero. Y trabaja por dinero porque tiene un nivel de vida que no se corresponde con su nivel de renta sino con su capacidad crediticia. Y las servidumbres de su nivel de vida y su capacidad crediticia lo mantienen esclavo, agarrado por los huevos y anclado en un trabajo de mierda. (Un trabajo de mierda no es necesariamente aquí un trabajo mal pagado sino más bien, un trabajo que no se realiza con gusto).

La única manera de romper este círculo vicioso es trabajar en lo que te gusta y adaptar tu nivel de vida a la renta que produce el trabajar en lo que te gusta. Estoy convencido de que todos seríamos más felices así, habría menos miedo, trabajariamos mejor, seríamos más productivos y habría menos paro.

El fallecido Steve Jobs ante un enfervorecido publico en la ceremonia de graduación de la Universidad de Stanford dijo lo siguiente:

"Tu trabajo ocupará una buena parte de tu vida, y la única manera de conseguir realizarte es hacer un trabajo fantástico. Y la única manera de hacer un trabajo fantástico es ser feliz con lo que haces. Si aún no has encontrado esto, sigue buscando. No te conformes con menos".

Haced que el trabajo sea como esos juegos de cuando éramos niños. Al caer la tarde siempre nos despediamos diciendo: "Mañana, más".

Mañana, jugaremos más...y nos pagarán por ello.

jueves, 9 de febrero de 2012

225. Reventao de trabajar.

Tengo que comprarme uno de esos teléfonos móviles con cámara para poder plasmar en imágenes la realidad que me rodea que, a veces, es verdaderamente chocante.

Mi vecino ha pedido a una empresa de construcción que le amplie el ático y los trabajos han empezado hoy. Es un trabajo muy duro para esos trabajadores que están encima del tejado a seis grados bajo cero levantando tejas y colocando las ampliaciones prefabricadas a toda velocidad, a sabiendas de que no pueden permitirse el lujo de no terminar hoy, porque amenaza nieve y no pueden dejar el tejado abierto.

Hay un fuerte contraste entre estos trabajadores y su compañero de la grua, que lleva media mañana alternando la siesta con el cigarrito, al calor de la calefación de la cabina de la grúa. De vez en cuando, sus compañeros interrumpen su placido bienestar para pedirle que suba o baje materiales (una vez cada hora, más o menos). Lástima que no he tenido la oportunidad de fotografiarlo con su gorro calado hasta la nariz para que la luz del día no impida su descanso.

Yo he traducido del inglés al español un manual de seguridad e higiene en el trabajo de una importante multinacional y os puedo asegurar que la actitud de este "trabajador" es, como poco, manifiestamente imprudente.

Y luego volverá a casa y le dirá a la mujer "Paaqui (ya sería casualidad que su mujer se llamase Francisca, teniendo en cuenta que este tipo vive en Bélgica, pero ustedes me entienden), ponme la comida y que vengo reventao de trabajar."

Cosas veredes...

lunes, 2 de noviembre de 2009

105. Terapeuta vs coach.

Dice Lynn Grodzky en su libro "Twelve months to your ideal private practice" que "la experiencia de trabajar con un coach es muy distinta de la de trabajar con un terapeuta. Dice también que una vez escuchó la descripción de la diferencia explicada de la siguiente manera:

"Imagina que estás aprendiendo a montar en bicicleta por primera vez. Un terapeuta se pondrá a tu lado, de pie, observará tus intentos de mantenerte en equilibrio, será comprensivo cuando te caigas, te hará preguntas complicadas e inquisitivas y quizá te indique como volver atrás y hacerlo mejor desde tu nueva visión. Un terapeuta querrá que desarrolles tu propia idea de cómo montar en bici para que seas consciente de que sigues poniendo los pies torcidos o girando mal el manillar y para que entiendas que tu historia, tu biografía es lo que te ha llevado a intentar conducir así.

Un coach, por el contrario, se sentará en el transportín detrás de tí y te preguntará: "¿A donde quieres ir hoy?.""

Supongo que hay que estudiar cinco años para ser terapeuta para entender lo gracioso que es este chiste.

martes, 27 de octubre de 2009

99. Propuesta de reforma de la denominación de los números naturales en español.

En la entrada anterior mostraba la abismal diferencia entre el nivel de exigencia en Matemática entre el Reino Unido (valga como representante de lo que llamamos Occidente) y China (como representante de lo que llamamos Oriente). Dice Malcom Gladwell en su libro "Outliers" que una de las razones por las que los orientales tienen mejores resultados en Matemática que los occidentales es que sus cifras son monosilábicas y que los números se crean por perfecta composición. Me explico para los chinos once es dieciuno y treinta, tresdiez.

Mi propuesta para facilitar a los hispanohablantes el cálculo sería la siguiente:

1. Renombrar las cifras para que sean un monosílabo: Na, un, dos, tre, qua, sin, se, te, o, nu.


(Tras la reunión con el think tank leonés la nomenclatura de las cifras queda como sigue:
Na, un, dos, tre, ca, sin, se, te, to, nu.)

2. Crear los números por composición perfecta: 10 (undis na), 46 (quacadis se), 123 (unsien dosdis tre), 9578 (numil sinsien tedis to o ), 40000 (quacadismil namil nasien nadis na).

Ventajas:

1. Las cifras y los números se pronunciarán igual en todo el mundo hispanohablante lo que facilitará enormemente los intercambios entre los diversos profesores y alumnos hispanohablantes de Matemática.

2. El cálculo será muy intuitivo y de una  hermosura rayana con la poesía. Por ejemplo,


             unmil     quacasien    dosdis     se 
ma         tomil      sinsien       tedis    tré 
da         numil      nusien      nudis    nu.


O lo que es lo mismo:


1426+8573=9999

3. Se identificará inmediatamente cuantas cifras tiene el número: tantas como palabras. De ahí la importancia de repetir el esquema incluso cuando la cifra es 0 (na).

4. Los niños aprenderán a calcular más rápidamente lo que evitará la habitual frustración con que se enfrentan a la Matemática. Matemática placentera equivale a menos fracaso escolar.

Inconvenientes:

1. Costaría un poco romper las reticencias de un pequeño porcentaje de los profesores de Matemática y otras disciplinas (por ejemplo, Historia) que usan números (sí Historia, que el Descubrimiento de América se habría producido el dis dos de dis ná de unmil quacasien nudis dos), quienes tendrían que reciclarse rápidamente para adaptarse al nuevo lenguaje matemático. Castigar a la minoría reticente escribiendo dossien veces "ochocientos ochenta y ocho mil ochocientos ochenta y ocho se escribe ahora tosienmil todismil tomil tosien todis to" ayudaría. De persistir en su negativa, se les suspendería de empleo y sueldo. Ninguna objeción de conciencia estaría justificada en este caso.  Aunque, para ser sincero, no espero realmente que haya mucha resistencia. Al fin y al cabo, los profesores ya están acostumbrados a que se reforme la educación cada cinco o seis años y, por lo menos, esta reforma serviría para algo.

2. Habría que establecer escuelas nocturnas para la adaptación a marchas forzadas de los adultos al nuevo lenguaje matemático. Quienes se nieguen a reescolarizarse no podrán ver "La un" ni "Telesín", ni "La Cata" ni "La Seta" ni "Antena Tré" ni el "Canal má". Si podrán ver "La Dos" (que ese número no cambia) donde se emitirán contínuamente cursos interactivos de reciclaje

3. Habría que hacer desaparecer los libros, los cuadernos, los periódicos, las revistas y cualquier otra publicación escrita en la que apareciera la antigua denominación de los números naturales en español (o sea, todos), así como todos los rótulos en que aparezcan números de calles y plazas ("Dos de Sin" o "Qua Ca Caminos" de Madrid), de edificios públicos ("Hospital Dis dos de Dis ná"), barrios ("Las Tremil nacien nadis na viviendas" de Sevilla), etc. Para los libros, mi propuesta sería, en lugar de pegarles fuego (produciría mucho CO2, gas de efecto invernadero, lo que contribuiría al exacerbar aún más el cambio climático), dárselos a comer a los lepismas, lo que estimo, dada la cantidad de personas que entran en este diario buscando cómo eliminarlos, haría desaparecer de forma ecológica todos los libros escritos en español en menos de diez años. Antes de eso, se digitalizarían todas estas publicaciones, se cambiarán los números y a continuación se volverán a poner a disposición del público para su lectura en iLiad, en Reader, en HanLin V3 en StareBook STK-101, en Bookeen Cybook o en Kindle (¿me he olvidado de alguno?).

4. No sé si nuestras futuras generaciones se igualarían en Matemática a los orientales, pero una cosa es seguro: al calcular parecerá que hablan en chino.

Overijse, a dosdis o de undis na de dosmil nasien nadis nu.

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Nota final: No faltará quien critique esta reforma por disparatada, irresponsable, irrealizable, antidemocrática, cara, inútil, contraria a las libertades, injusta....pero he visto actuaciones legales en España, en lo relativo a la educación, con bastante menos sentido común.

sábado, 24 de octubre de 2009

97. Examen de Masaje Rebalancing.

Ha merecido la pena poner tiempo en la preparación de ese examen. Mi víctima, una chica joven con el mayor nivel de agarrotamiento muscular que he visto en mi vida en una persona de esa edad, se fue a casa un poco más flexible. Mi profesora me ha felicitado por los trabajos presentados y por la ejecución del examen (no que he ejecutado a nadie, que nadie me entienda mal) y, por lo tanto, he superado la asignatura. Además, ayer recibí un aplauso de mis compañeros por una exposición que hice en clase relativa a otra asignatura.

Días de vino y rosas, que no tuve cuando era estudiante en Madrid.

Como decía Paco Costas: "Que bueno sería en ocasiones contar con una segunda oportunidad".
ver video (Ay, que tiempos aquellos)

lunes, 12 de octubre de 2009

84. El riesgo de llevarse trabajo a casa.

Mi hija C.M. recibió una invitación para ir a jugar ayer domingo en casa de una amiguita. Se lo pasaron bien y quieren repetir. Pero esto no sería en principio noticia para una entrada de mi diario si no fuera porque la amiguita se empeñó en hacerle un regalo a C.M.: un collage hecho en un papel DinA3 a cuya espalda había una lista de clientes (muchos de ellos conocidas multinacionales) de la empresa en que trabaja su padre (una multinacional de auditoría), con indicación de qué partner se encarga de qué cliente y una descripción de cuáles son las potenciales oportunidades de negocio con ese cliente (fundamentalmente las deficiencias en sus sistemas de facturación, contabilidad e imposición).

Menos mal que no trabajo para la competencia.

83. Pensamientos de un aprendiz de masajista.

Otra vez lo mismo. Igual que un escritor delante de un papel en blanco al comienzo de una nueva novela: el cliente está encima de la mesa de masaje, cubierto con una sábana...y no sé por donde empezar. 


"¿Quizá por los pies? No, mejor prestar primero atención a su respiración...Tendría que organizar un esquema básico, para que no me pase esto. Porque, ¿y si ocurre esto durante el examen?. Bah, tranquilo, tengo tiempo y estoy preparado, símplemente tengo que practicar más. Pero, ¿con quién? Quizá me tendría que comprar una muñeca hinchable en un sexshop y rellenarla de arena o algo así...Ya, y si me pilla una vecina o la mujer de la limpieza...menuda fama....¡Que pensamientos más raros!... A ver, ¿donde estaba  yo? Ah, sí, prestar atención a la respiración, poner las manos donde hay movimiento y acompañar...Vale.


Sacudir las caderas, si, aún más fuerte, no, esto es demasiado. Tengo que procurar, por encima de todo, no incomodarla, ¿o quizás un poco no estaría mal?. Al fin  y al cabo es un masaje terapeútico no uno de esos de relajación que te dan en los balnearios


Mira que tengo poco sitio aquí. No encuentro ninguna postura cómoda, "natural". En realidad no se yo que significa esto de la postura natural para rebalancing. Me pasa tantas veces que me duele la espalda después de dar un masaje


Me he vuelto a olvidar de meditar antes de hacer el masaje. Esto es lo primero que tengo que hacer. Y mear, coño, que me estoy meando. 


Vaya, creo que he apretado demasiado y ella ha hecho una mueca de dolor. Me he asustado y la he soltado de repente. Eso no puede ser. Tengo que aprender a aguantar un poco. ¿Incluso aunque haga daño? Sí, creo que sí. "Que no es un masaje relajante", dice siempre la profesora. Espero que lo he entendido bien. 


- “Esto es un ocho, esto es un cinco, esto es un siete, esto hace daño, NUEVE, NUEVE, eso no es nada, como si no estuvieras haciendo nada". 


Nos hemos puesto de acuerdo en que nos comunicaríamos con una escala de dolor del cero hasta el diez, siendo diez un dolor absolutamente insoportable, como para apearse de la mesa, vamos). Ya llevo dos nueves y esto desafortunadamente, no es como en la escuela.


Y yo me cago en diez y en todos los demás números. Que me parece una montaña rusa de cifras. Y me dice que tengo que controlar la presión. Yo creo que no controlo nada. Yo creo que tengo miedo de hacerle daño. 


Entonces pienso en mis pensamientos. Demasiados pensamientos negativos. Con esos pensamientos no puedo ser masajista...mejor saberlo ahora, ¿no?.

- "Haces los movimientos demasiado deprisa. Y eso hace daño. Mucho más que si presionas demasiado. ¿Es tan difícil de entender, Fuego?


No, pero me estoy meando, y cada vez es más difícil controlar al mismo tiempo mis brazos y mi vejiga. ¿Mis brazos? Si, ya lo estoy haciendo otra vez. Utilizar mis músculos en lugar del peso de mi cuerpo. No me extraña que luego me duela el alma después de dar un masaje. 

El masaje ha terminado y mi cliente (una compañera) está contenta y relajada. Lo que no está claro es si está contenta porque el masaje ha sido bueno o porque, por fín, ha terminado.


- ¿Que te ha parecido el masaje?, le pregunto.
- Fenomenal, has estado muy bien, creo que vas a ser un buen masajista.


Y entonces, ¿por qué carajo se quejará tanto? Supongo que quiere decir que si sigo practicando con ella, acabaré siendo un buen masajista. Si un día consigo hacerle un masaje y que no se queje de nada, será señal de que estoy listo para la profesión. 


Vale, que va cada vez mejor, cada vez un poco mejor. Pero no bastante deprisa. Tengo que practicar más, tengo que practicar más.

martes, 6 de octubre de 2009

81. Prácticas saludables.

En el nuevo desarrollo en torno a la educación orientada al desarrollo de competencias, las prácticas de orientación profesional tienen una enorme importancia. El objetivo de estas prácticas es tomar contacto con la profesión que, dentro del sector del cuidado de la salud voy a desarrollar y con el trabajo que se realiza en una consulta dentro del ramo en el que me voy a especializar. Mis especialidades son Terapias manuales y Medicina Natural.

Estas prácticas tienen dos fases. La primera consiste en una toma general de contacto con algún aspecto dentro del sector del cuidado de la salud. Dura cuarenta horas y lo voy a desarrollar en una empresa que comercializa suplementos alimenticios. La segunda consiste en observar el trabajo concreto que se realiza dentro de una consulta de naturopatía. Dura 20 horas y lo realizaré en un balneario de Leuven.

Al finalizar ambas fases escribiré un informe mostrando:

1. Una visión general de las actividades desarrolladas.
2. Un informe de los conocimientos y la visión adquiridos.
3. Una descripción de la experiencia vivida
4. Una evaluación o conclusión final.

Mi proyecto en la primera fase, que comenzaré la primera semana de noviembre consiste en conocer los productos disponibles y las empresas suministradoras de esos productos, ampliar la información que los clientes reciben sobre los productos y aconsejar a la dirección sobre la mercadotecnia a utilizar para dirigirse a sus clientes.

Para la segunda fase, aún sin fecha, mi proyecto consistirá en la observación de sesiones terapéuticas, entrevistar a los terapeutas y adquirir una visión global de en que consiste un trabajo profesional en el cuidado de la salud.

Por último, las competencias a adquirir en este stage serán el trabajo en equipo, la creación de una red, la organización y creación de una consulta de naturopatía, la profesionalización y la mejora de la calidad de la atención a la salud.

Ya os contaré.

martes, 22 de septiembre de 2009

67. Conciliación de la vida laboral y familiar.

Mucho se habla sobre la necesidad de conciliar la vida laboral y la familiar. Incluso de que el aparente incremento de la violencia infantil y juvenil tiene su origen en la imposibilidad de llevar a cabo esta conciliación. Así lo reflejé en una entrada anterior. Ver.

La ley 39/1999, de 5 de noviembre, a pesar de que fue presentada como la panacea tiene, en realidad, un alcance bastante limitado.

Las familias españolas, para conciliar la vida laboral y familiar, necesitan muchas cosas:

1. Necesitan guarderías próximas a los puestos de trabajo, a ser posible gratis o, al menos, a un precio razonable.
2. Necesitan que los colegios organicen actividades extraescolares antes y/o después de las clases o, en su defecto, proporcionen lugares aptos para el estudio y el juego.
3. Necesitan que existan lugares seguros donde sus hijos puedan jugar, a ser posible sin tráfico rodado, bandas de delincuentes, traficantes de droga, prostitutas o cualesquiera otras situaciones que puedan ponerles en peligro o servirles de escándalo.
4. Necesitan que las viviendas tengan un precio razonable, de modo que puedan decidir si será papá o mamá quien tomará un trabajo a tiempo parcial o quien, incluso, dejará de trabajar sin que por ello la hipoteca les agobie.
5. Necesitan tener la flexibilidad para cambiar de residencia si cambian de lugar de trabajo (si se hubiese fomentado el alquiler en lugar de la compra, probablemente este punto y el anterior serían un problema menor). Para ello, también necesitan:
5.1. que haya un porcentaje de plazas siempre disponible en los colegios para los desplazados.
5.2. que todos los pueblos y barrios de las ciudades tengan un nivel aceptable de limpieza, de seguridad y de servicios, de modo que no sea necesario abandonar el centro de las ciudades e irse a vivir a las afueras, evitando así tener que soportar diariamente un atasco de dos horas.
5.3. que todos los colegios del país, con independencia de si son públicos o privados, de si los alumnos son en su mayoría nacionales o extranjeros, acomodados o menesterosos, tengan un mínimo nivel de calidad y de seguridad.
6. Necesitan que la buena educación y el respeto sean la norma y no la excepción. En particular, necesitan que el derecho al descanso sea respetado.
7. Necesitan que los dineros públicos, procedentes de sus impuestos, se empleen en mejorar su nivel de vida y no se pierdan por el camino entre pitos, flautas y mangantes.

Que duda cabe que las familias españolas necesitan todas estas cosas (y alguna más que no se me ocurre ahora) para poder conciliar la vida laboral y familiar. Reconozco que la labor es titánica y que para acometerla haría falta otra clase política, y quizá, incluso, ciudadanos más responsables y más libres.

Pero mientras que se acometen esas reformas imprescindibles para hacer la vida de los españoles más llevadera, hay algo que se podría hacer inmediatamente y que conciliaría la vida laboral y familiar más que ninguna otra cosa: horarios de trabajo y de vida sostenibles.

Levantarse a las seis y media; dejar a los niños en la escuela entre las siete y media y las ocho de la mañana; empezar a trabajar entre las ocho y las ocho y media. Pausa de media hora a las doce (no dos horas), lo justo para despachar un bocadillo a las tripas y a las cuatro o cuatro y media a casa, que estará a no más de media hora del trabajo; de cinco a siete se juega con los niños y se supervisan los deberes y el progreso educativo de los mismos. A las siete se cena. A las siete y media se lleva a los niños a la cama con tiempo para leerles un cuento si son pequeños o que puedan escuchar música, o leer por su cuenta si ya son mozos. Y a las ocho, estando los niños ya dormidos, los papás ven el telediario, el programa de debates, la película del prime time, o leen un libro o charlan de cómo ha ido el día y de sus proyectos de futuro. Y a las diez se van a la cama, con tiempo, si se tercia, para hacer el amor, que eso, junto con la conversación anterior, concilia la vida familiar de puta madre, después de lo cual, ya bien conciliados, podrán conciliar (valga la redundancia) un sueño reparador, en noche plácida y silenciosa. Y al día siguiente, habiendo dormido ocho horas, se comerán el mundo.

Dejémonos de leyes de conciliación de la vida laboral y familiar. Es mejor un horario decente y buenas costumbres, como los de ese mundo civilizado al que queremos pertenecer sin pagar el precio, y no hablo de dinero, que cuesta la civilización.

lunes, 14 de septiembre de 2009

53. Nada del otro mundo.

Lo dice el fontanero, hablando de su trabajo y del trabajo del solador.

"Hoy en día cualquiera puede ser fontanero. Los tubos son flexibles, hay codos y empalmes en todas las formas posibles, los materiales y las herramientas son fáciles de manejar. Cuando yo era joven, las tuberías eran rígidas y era un trabajo de precisión. Un milímetro de más o de menos y los tubos no encajaban. Había que ser exquisito en tu trabajo. Todo eso se ha perdido ahora".

Y del solador dice: "Es un hombre increíble. Le ves trabajar y parece como si no estuviera prestando atención a lo que hace, como si no estuviera haciendo nada del otro mundo. Sin embargo, su trabajo es siempre perfecto".

El solador lleva cuarenta años poniendo suelos, el fontanero treinta poniendo tubos, los dos han superado holgadamente las 10.000 horas de que habla Malcom Gladwell en "Blink" y los dos tienen ese indisimulado orgullo de quien hace bien su trabajo.

52. Para lo que me pagan.

Uno de los efectos positivos de la crisis es que se están perdiendo algunas costumbres laborales muy arraigadas: las pausas para comer convenientemente alargadas; la cita del dentista a las 12 de la mañana cuando el horario de trabajo es de 8 a 15 horas (no podía haberse citado a las 16 horas, caramba) por la que el trabajador se marcha a las 11.30 y ya no aparece hasta el día siguiente porque las molestias de la anestesia son terribles; las bajas laborales por "resfriadín". Sin embargo, el empleado protestón y mala leche (que trata al cliente a patadas porque, aunque no sabe hacer la "o" con un canuto, piensa que se hace con él una injusticia por no darle el puesto de director de sección) no ha desaparecido porque ésta es una enfermedad crónica de la empresa, de la economía y de la sociedad española.

El "para lo que me pagan"encuentra al "para lo que haces", en cita macabra y contínuamente repetida. El empleado dice: "cuando me pagues más, rendiré mejor"; el empresario dice "cuando rindas mejor, te pagaré más". Y todo el mundo espera que sea el otro el que rompa el círculo vicioso.

En el caso del empleado, es una esperanza vana. Tendrá suerte si aprovechando la crisis, su empresario no lo manda esa gran empresa que dirige Francisco Javier Orduña y que superó hace unos meses los 4 millones de empleados.

El empleado ñoño abonado al "para lo que me pagan" es una plaga resistente y ni la crisis más profunda parece poder con ella. Y es que siguen siendo legión quienes creen que las empresas les deben pagar en función de la formación que han recibido o de las necesidades de circulante que tienen para pagar su nivel de vida. Nada más lejos de la realidad. Todos somos pagados por nuestro valor de mercado (incluido, aunque parezca mentira, Cristiano Ronaldo). Las empresas pagan a cada empleado en función del número de personas que pueden encontrar dispuestas a hacer por el mismo dinero o menos un trabajo que genera un valor añadido igual o mayor que el que dicho empleado genera. Y esto es así con independencia de si has hecho FP electricidad o eres Ingeniero de caminos, canales y puertos y de si tu hipoteca tiene una cuota mensual de seiscientos euros o de mil quinientos y de si te gusta el futbol o la ópera.

En esto, contrariamente a lo que mucha gente piensa, la justicia tiene poco que ver.

martes, 4 de agosto de 2009

Silbando a trabajar


Vino el sábado un instalador a colgar nuestras nuevas cortinas y me llamó la atención que realizaba su trabajo cantando y silbando. Esta costumbre, muy frecuente cuando yo era niño se perdió cuando el sonido de la radio y más recientemente por los "emepetreses" y los "aipodes" la hizo desaparecer. El trabajador dejó de cantar y con su canción se fue, en una buena parte, su alegría.


De esto habla la canción de Herman van Veen "Hilversum 3 bestond nog niet". Para quienes no estén familiarizados con las cosas de los Países Bajos, Hilversum es una ciudad que se ha convertido en el centro mediático por excelencia de los Países Bajos. Hilversum 3 una emisora de radio que se fundó en 1965 con el leit motiv "Música ligera para acompañarle en sus tareas habituales, emitida durante horas de trabajo". Venía pues a competir directamente con las canciones y los silbidos de los trabajadores.


La canción dice:


Antes se cantaba y se silbaba en la calle,
el chico del carnicero tenía aún una ópera siempre lista,
el albañil se encaramaba al andamio cantando,
el lechero añadía agua a la leche silbando.


Hilversum 3 aún no existía
pero cada cual tenía su propia voz
en cada embarcadero sonaba una canción
de pícaros o de Jerusalén.


Todos los vendedores ambulantes tenían su propia aria
para el arenque, para las begonias.
Incluso en las fábricas salía de todas partes
otra vez una canción a través del gran vestíbulo.


Entre el ruido de las máquinas.
sonaba en el taller de confección un bonito coro de jovencitas
que soñaban con que un príncipe...que se yo
las raptaría para llevarlas a su castillo hinchable.


Dice Bob Proctor que podemos cambiar nuestro estado de ánimo inmediatamente, por ejemplo, pensando en un niño (uno que no llore, claro) o escuchando una canción que nos guste.


Lo mejor de todo, utilizar ese aparato musical que tenemos todos: nuestra propia voz. Con ese instrumento, podemos mejorar nuestro humor inmediatamente, y alegrar de paso a los que nos rodean.


Exención de responsabilidad: El autor de este diario no se hace responsable de las consecuencias que los lectores puedan arrostrar como consecuencia de cantar o silbar en lugares, momentos o situaciones inadecuados.

miércoles, 24 de junio de 2009

7. Poner la lavadora


Poner la lavadora es lo primero que hay que hacer cada mañana. La lavadora es una máquina automática que sirve para lavar la ropa. Tiene como característica que una vez que pones la ropa dentro, añades detergente, eliges el programa y la pones en marcha, funciona sola durante el tiempo programado y te avisa con un pitido cuando ha terminado por lo que te puedes olvidar de ella y concentrarte en otra tarea.


Yo tuve que sufrir a una jefa que nos volvía locos a todos los que estabamos bajo su mando porque tenía una costumbre que superó a su mal carácter en la escala de sus defectos: no distribuía el correo con las tareas a realizar hasta más allá de las doce de la mañana, a veces, a las dos del mediodía. A esa hora, después de haber pasado la mañana más o menos tocándonos las narices por falta de trabajo (luego todo el mundo se queja de la escasa productividad del trabajador español) recibíamos un cerro de papel en nuestra bandeja de entrada. Eso hacía que nos tuviesemos que quedar casi por sistema una hora (y muchas veces varias horas) más trabajando (que no se pagaban) o que en la mañana de cada día hiciésemos las tareas que correspondían al día anterior con lo que todo iba retrasado. Y entonces venía con la bronca cuando otros departamentos o los clientes protestaban por los retrasos. Por no poner la lavadora a tiempo tenía que "poner las pilas"...a destiempo.


Poner la lavadora es realizar cualquier actividad que pone en marcha mecanismos automáticos o pone a trabajar a otras personas para tí. Si realizas estas tareas a primera hora de la mañana, la probabilidad de que alcances tus objetivos aumenta y mejoras tu productividad y lo que es más importante, la de los demás.


Cada mañana, pon la lavadora. Y después empieza a trabajar.