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jueves, 11 de marzo de 2010

169. Free: Libre y gratuíto

Haciendo una pequeña lectura de la prensa de  hoy encuentro la palabra gratis por todas partes: Educación gratuita, pensiones no contributivas (o sea, gratis), sanidad gratuita, autopistas gratuítas, aborto gratis, despido gratis, sexo gratis, afirmaciones gratuitas y delitos que salen gratis a quien los comet.
 
Hoy hice un pequeño experimento con Google.

Yo tenía el convencimiento de que la palabra "sex" sería la que más resultados obtendría en una búsqueda en Google, pero ¡oh sorpresa!:

"Sex" 554.000.000 resultados en 0,10 segundos.
"Free" 2.800.000.000 resultados en 0,10 segundos.

La palabra "free" se encuentra 5,05 veces más que la palabra "sex".

Entonces me di cuenta que en inglés "free" no sólo significa "gratis" sino también "libre". Es posible que muchos hablantes de la lengua inglesa acudan a internet en busca de libertad.

Así que repetí el pequeño experimento en español:

"Sexo" 84.000.000 resultados en 0,11 segundos.
"Gratis" 441.000.000 resultados en 0,10 segundos.

La palabra "gratis" se encuentra 5,25 veces más que la palabra "sexo".

Y en español, gratis es gratis, o sea, sin pagar.

¿Debo llegar a la conclusión de que recibir algo gratis nos gusta a los hispanohablantes ¡5,25! veces más que el sexo?


Lo que yo no entiendo es como en inglés libre y gratis son la misma palabra: free. Yo creo que la libertad es de las cosas más caras que existe.

lunes, 23 de noviembre de 2009

120. Entender y prevenir la violencia infantil: Conclusión.


La violencia no es una enfermedad genética o una situación incontrolable en la que nada se puede hacer. La violencia se mama, se aprende y se practica desde la cuna. Todos o casi todos los factores que hacen que un niño acabe utilizando o sufriendo violencia son controlables por los adultos. Sin embargo, es un reto contínuo enseñar a un niño a alcanzar su objetivos in recurrir a la violencia. Y como todos los retos, no es imposible, pero no es fácil.

Muchas personas están implicadas en la educación de los niños y los niños se ven influidos por muchos factores, acontecimientos y personas, pero ningún padre puede utilizar esto como excusa para su falta de constancia: la responsabilidad de la creación de niños que se atrevan a mostrar sus ideas, sus pensamientos y sus sentimientos y a resolvers sus problemas de forma asertiva sin utilizar ni permitir (ni sufrir) violencia es fundamentalmente de los padres. Los padres tienen que crear la situación en la que sus hijos puedan ganar de forma pacífica. Los padres, para ello, pueden hacer uso de ayudas tales como profesores, mentores, psicólogos, médicos...etc), pero, al final, la presencia o la ausencia de estas ayudas no constituyen ninguna excusa para que los padres no hagan su trabajo. 

Muchos padres se preparan mejor para obtener el permiso de conducir o incluso para la vacaciones anuales que para educar a sus hijos. Los niños necesitan el coraje de sus padres para reaccionar frente a las vicisitudes de la vida. Al final, el éxito de la educación de los niños reside en que padres e hijos trabajen como un equipo en lugar de pelearse entre ellos. En esto no vale decir "he hecho lo que he podido": los niños y los padres tienen que hacer todo lo necesario para evitar la violencia. El trabajo es enorme pero la recompensa es aún mayor: una vida de disfrute, orgullo y paz para usted y sus hijos.

Fuentes:


Harris L. Couter, Barbara Loe Fischer, “A Shot in The Dark”. 1991 Avery, Penguin Group (USA) Inc.

Lucille Glicklich-Rosenberg M.D. “Violence and Children: A Public Health Issue”. Psychiatric Times March 1996 Vol. XIII Issue 3.

The American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP). Understanding Violent Behaviour In Children and Adolescents” No. 55; Updated March 2001
Russell L. Blaylock, M.D. “Excitoxinen. The taste that kills”. Heath Press 1997.

Glenn Doman. “How to teach your baby...” series. The Beter Baby Press 1998.

John P. Murray, Ph.D. “Tv violence and Brainmapping in children”.

William Arntz, Betsy Chasse, Mark Vicente. “What the Bleep do we know”

domingo, 22 de noviembre de 2009

118. Entender y prevenir la violencia infantil: Un entorno violento.

Hay personas que, guiadas por ambiciones miserables o comportamiento perverso utilizan a los niños como mano de obra barata o como esclavos (incluyendo aquí la esclavitud sexual). Los niños sufren violencia física y psicológica, son abandonados, utilizados por redes de mendicidad o de prostitución infantil. Se les entrena como delincuentes, como asesinos, como mercenarios, como soldados, como terroristas suicidas...la tristeza que me produce esto es difícil de describir con palabras.

La familia debería ser el refugio donde los niños pueden sentir seguros y protegidos de un mundo hostil. Sin embargo, no siempre ocurre así. Muchos niños muestran un comportamiento violento o criminal como resultado directo de la influencia de un entorno familiar desestructurado donde la injusticia, la brutalidad, el comportamiento asocial, el alcoholismo, el uso de drogas, la violencia y una disciplina mal entendida son la norma. En este tipo de familias, los niños crecen con la idea de que la violencia se usa o se sufre, pero en cualquier caso, se acepta como normal.

Por último, vivimos en una sociedad que venera la violencia. El superhéroe es aquel que patea, golpea o mata para resolver los problemas. De manera consciente o inconsciente aprenden nuestros niños a admirar la violencia cuando soluciona sus problemas de forma rápida y expeditiva. Los "chicos no lloran, tienen que pelear" y los pacíficos son considerados cobardes. Las palabras de los políticos, de los actores sociales, incluso de los deportistas contienen con frecuencia un mensaje agresivo. Hasta las buenas causas utilizan palabras de violencia: "Guerra contra las drogas", "combatir la violencia de género", "guerra contra el terrorismo",  "expandir el negocio mediante una estrategia de venta agresiva", "ejecutivos agresivos", "luchar por la paz" (sí, y joder por la virginidad).

Y todos tenemos que luchar para conseguir lo que queremos, o simplemente,  para sobrevivir. ¿No?

martes, 17 de noviembre de 2009

116. Entender y prevenir la violencia infantil: No.

Hace unos meses mi hija C.M. me preguntó muy seria:

- Papá, ¿por qué dices tantas veces "no"?.

Tengo que reconocer que la pregunta me pilló con el pie cambiado y no supe que contestar. Me libré por la campana porque en ese momento llegamos a su colegio.

- Te responderé esta tarde, cuando te venga a buscar.

Anduve de cabeza todo el día pensando. Debía determinar si decir demasiadas veces "no" era incorrecto y, por lo tanto, decir "no" es un defecto mío que debo corregir en la medida de mis humanas posibilidades, o bien, que era correcto decir "no", pues es una manera de enseñarle cuáles son los límites.

Cuando fuí a buscarla estaba sacando sus cromos de una carpeta que le había regalado para guardarlos. Una vez que hubo sacado todos los cromos, le entregó la carpeta a un compañerito.

- ¿Por qué le das la carpeta a S.?, le pregunté.
- Se la he regalado.
- ¿Estás segura de que se la quieres regalar? Mira que te quedarás sin carpeta.
- Sí, estoy segura.

Una vez en el coche, le expliqué que creía que decir "no" era mi obligación para que supiera donde estaban los límites que no debía traspasar. Pareció entenderlo aunque no le gustó la idea.

- Papá, ¿me compras otra carpeta para los cromos?
- No cariño, te he advertido antes que si le dabas tu carpeta a S. te quedarías sin carpeta.
- Sí, ya lo sabía, pero...
Y empezó a llorar.

Cuando se tranquilizó, le pregunté:

- ¿Por qué le regalaste la carpeta a S. a pesar de que te dije que te quedarías sin carpeta?
- Es que me dijo que si no le regalaba la carpeta no me invitaría a su cumpleaños.

"Joder" -pensé para mis adentros- "esto va a ser una lección difícil".

- "Pero si S. nunca te invita a su cumpleaños" (Normalmente, los compañeros de C.M. invitan a su cumpleaños sólo a niños de su propio género).
- "Ya lo sé, pero es que me lo pidió muchas veces"
(Reconozco que me entró el pánico, imaginando que dentro de unos años, alguien insistirá mucho en que C.M. fume, o use drogas, o cometa un delito, o tenga sexo prematuramente).
- "Pues entonces, tienes que decir no".
- "¿Y cuántas veces tengo que decir no?"
- "Tantas como sea necesario".
- "Pero, eso... es muy difícil".

Sí, decir "no" es muy difícil. Pero no es mucho más difícil que saltar a la comba, o jugar a hockey, o nadar, o montar en bici, o leer, o escribir. Es una cuestión de entrenar lo suficiente.

Y entonces me dí cuenta de que mi obligación como padre no es sólo decir "no" a mis hijas, sino también enseñarles a decir "no". Y para eso tienen que entrenarse mucho. Y el primer lugar donde se deben sentir seguras para entrenarse a decir "no" es en casa. Y la primera persona con la que se deben sentir seguras a la hora de decir "no" es conmigo.

Escuchar que tu hija de seis años te dice "no" (y envainartela) es difícil. Es más, es un arte. Pero es absolutamente necesario para garantizar que el día de mañana puedan defender su parcela de libertad.