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miércoles, 16 de diciembre de 2009

132. Concurso de cerebros.

"Es un buen avance, digamos, poder tener un concurso así en que podamos potenciar el cerebro de los jóvenes y participar y ganar. Creo que es una buena puerta para que los jóvenes puedan presentar(se) y participar en un concurso así".

Estas fueron las palabras del ganador del concurso de cerebros que se celebró a través de internet con una final con los seis mejores (tres hombres y tres mujeres). El Mundo se hace eco de esta importantísima noticia.

Recomiendo ver el vídeo, especialmente el trozo en que el director del concurso explica los factores (genéticos, ambientales, alimentación, ejercicios...) que hacen que tu cerebro alcance su máximo explendor.

Estas son las cosas que hacen que me sienta orgulloso de España.

lunes, 23 de noviembre de 2009

120. Entender y prevenir la violencia infantil: Conclusión.


La violencia no es una enfermedad genética o una situación incontrolable en la que nada se puede hacer. La violencia se mama, se aprende y se practica desde la cuna. Todos o casi todos los factores que hacen que un niño acabe utilizando o sufriendo violencia son controlables por los adultos. Sin embargo, es un reto contínuo enseñar a un niño a alcanzar su objetivos in recurrir a la violencia. Y como todos los retos, no es imposible, pero no es fácil.

Muchas personas están implicadas en la educación de los niños y los niños se ven influidos por muchos factores, acontecimientos y personas, pero ningún padre puede utilizar esto como excusa para su falta de constancia: la responsabilidad de la creación de niños que se atrevan a mostrar sus ideas, sus pensamientos y sus sentimientos y a resolvers sus problemas de forma asertiva sin utilizar ni permitir (ni sufrir) violencia es fundamentalmente de los padres. Los padres tienen que crear la situación en la que sus hijos puedan ganar de forma pacífica. Los padres, para ello, pueden hacer uso de ayudas tales como profesores, mentores, psicólogos, médicos...etc), pero, al final, la presencia o la ausencia de estas ayudas no constituyen ninguna excusa para que los padres no hagan su trabajo. 

Muchos padres se preparan mejor para obtener el permiso de conducir o incluso para la vacaciones anuales que para educar a sus hijos. Los niños necesitan el coraje de sus padres para reaccionar frente a las vicisitudes de la vida. Al final, el éxito de la educación de los niños reside en que padres e hijos trabajen como un equipo en lugar de pelearse entre ellos. En esto no vale decir "he hecho lo que he podido": los niños y los padres tienen que hacer todo lo necesario para evitar la violencia. El trabajo es enorme pero la recompensa es aún mayor: una vida de disfrute, orgullo y paz para usted y sus hijos.

Fuentes:


Harris L. Couter, Barbara Loe Fischer, “A Shot in The Dark”. 1991 Avery, Penguin Group (USA) Inc.

Lucille Glicklich-Rosenberg M.D. “Violence and Children: A Public Health Issue”. Psychiatric Times March 1996 Vol. XIII Issue 3.

The American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP). “Understanding Violent Behaviour In Children and Adolescents” No. 55; Updated March 2001
Russell L. Blaylock, M.D. “Excitoxinen. The taste that kills”. Heath Press 1997.

Glenn Doman. “How to teach your baby...” series. The Beter Baby Press 1998.

John P. Murray, Ph.D. “Tv violence and Brainmapping in children”.

William Arntz, Betsy Chasse, Mark Vicente. “What the Bleep do we know”

119. Entender y prevenir la violencia infantil: Características de los niños valientes y pacíficos.

Comienzo esta parte final de la serie "Entender y prevenir la violencia infantil con una aclaración. Mucha gente piensa que el antagonista del amor es el odio, pero no es cierto: el antagonista del amor es el miedo. He dicho en una entrada anterior que la posibilidad de terminar con la violencia no está en el agresor sino en la víctima. Los psicólogos han observado que los niños que se sienten queridos tienen pocas posibilidades de ser agresivos o de convertirse en víctimas. De mi estudio sobre la Programación Neurolinguística he aprendido que la mejor manera de tener éxito es imitar a quien lo tiene. En nuestro caso, estudiar e imitar a los niños que no son violentos pero tampoco víctimas de la violencia a pesar de vivir en un entorno donde la violencia es algo habitual.


¿Cuáles son las características de esos niños valientes y pacíficos? ¿Qué podemos aprender de ellos? ¿Qué características tienen esos niños?


La observación de niños que no usan violencia ni son víctimas de la violencia en entornos donde la violencia es un hecho normal muestra que estos niños tienen unas determinadas características. Los padres que quieren que sus niños sean asertivos, valientes y pacíficos han podido ver en esta serie una lista de factores que llevan a la violencia, es decir, una lista de lo que no se debe hacer. A continuación, a través de las características de estos niños valientes y pacíficos pueden ver que características ha de tener el entorno de un niño no violento.


1. Modelos positivos: el niño ve más comportamientos positivos que negativos. 


Los padres tienen que dar buen ejemplo. Si los padres usan violencia, amenazas, chantaje emocional, o lenguaje agresivo el uno contra el otro, contra los niños o contra otras personas, es difícil que los niños aprendan a solucionar sus problemas de forma pacífica. Pero además, los padres deben presentar a sus hijos otros ejemplos de personas que consiguen sus objetivos sin recurrir a la violencia. Es mejor si esos ejemplos son escogidos de entre su entorno más próximo. El alcalde del pueblo de mi padre (el único pueblo de la Mancha en el que no murió nadie en la guerra civil de 1936), quien avisó a quienes estaban en la lista negra, a pesar de que eran de "los otros"; mi bisabuela quien, a pesar de perder a su marido y a cinco de sus hijos a manos de "los otros", en su lecho de muerte exigió a las viudas y huérfanos de aquellos hombres que perdonaran (algún día contaré su historia). Pero si no existen esos modelos en el entorno más próximo se les puede hablar de Mahatma Gandhi, Martin Luther King, la Madre Teresa de Calcuta, Nelson Mandela, Oskar Schindler y otros que ahora no me vienen a la cabeza, que consiguieron una enorme transformación de la sociedad en la que vivían o salvar a muchas personas de la opresión y la violencia sin utilizar la violencia. La vida de los niños debe ser sembrada con historias de éxito de personas valientes y pacíficas.


2. El desarrollo del amor propio, la confianza y la independencia.


Un niño que se siente bien consigo mismo y al que, en la medida de sus posibilidades, se le dan los medios y se le entrena para cuidar cada día mejor de sí mismo, tiene menos posibilidades de sufrir violencia. Sobreproteger a un niño no le hace menos susceptible a la violencia sino todo lo contrario. Cuanto más independiente, dentro de su capacidad, mejor.


3. Relaciones constructivas, incluidas las relaciones con los profesores, compañeros y amigos.


Asegúrate de que tu hijo reciba el apoyo de sus amigos y de sus educadores y que estos ayuden a que el niño tenga una buena imagen de sí mismo. Aléjalo de quienes le inducen a pensar que no es bastante bueno.


4. Sentimiento de esperanza en el futuro.



Haz sentir a tu hijo que el futuro está lleno de oportunidades y no lleno de amenazas. Ayuda a tu hijo a visualizar que el futuro es mejor que el pasado y que no tiene que luchar por su pequeño espacio en un mundo limitado sino que disfrutar de las posibilidades ilimitadas del generoso catálogo que ofrece el Universo.


5. Buenas capacidades de comunicación social.


Un niño que puede comunicarse bien con otros, que no es demasiado tímido pero que tampoco siente la necesidad de atraer todo el tiempo la atención de todo el mundo, tiene menos posibilidades de utilizar o sufrir la violencia en su relación con otras personas o cuando se enfrenta a un problema.


6. Buenas compañías.


Es el refrán que siempre repetía mi madre: "donde hay lobos, hay lobadas". Si tienes a gala que tu hijo vaya a manifestaciones  antifascistas, o te llena de orgullo que pertenezca a los "Ultra Sur", ¿no crees que eso aumenta sus posibilidades de tener problemas con un grupo de radicales de ultraderecha o con los "Boixos Nois"?. Si tiene buenas compañías tiene menos posibilidades de meterse en problemas.


7. Una relación próxima, basada en la confianza, con un adulto no perteneciente a la familia.


Los niños, y más aún los adolescentes, tienen a veces problemas que no pueden o no se atreven a contar a sus padres. Por eso, un adulto que no pertenezca a la familia pero que tenga la confianza tanto de la familia como del niño, puede ser de gran ayuda en la prevención de situaciones que pueden llevar a la violencia.


8. Empatía y apoyo de la madre (o de la figura materna).


La madre es importante para el desarrollo del niño. Si el niño no recibe atención de la madre, hará cualquier cosa para conseguirla. Tal vez incluso sienta que no hay amor en su vida, lo que le hará presa fácil de la violencia.


9. Buscar refugio y construir un sentimiento de autoconfianza. 


Un niño debe tener la posibilidad de buscar refugio y construir un sentimiento de confianza mediante la realización de pequeños trabajos o aficiones o actividades que le gusta hacer. Porque un niño que no se siente bien consigo mismo, puede reaccionar usando violencia contra otros, ya que, humillándolos se siente importante, pero también puede reaccionar aumentando su introversión, lo que le puede llevar a ser víctima de la violencia.


10.Sentimiento de control y victoria.


Un niño que tiene el sentimiento de que controla su propia vida y de que puede encontrar su camino en cualesquiera circunstancias tiene menos propención a implicarse en actos violentos. Los padres pueden estimular este sentimiento de control dando ejemplo, pero si esto no fuera posible, deberían buscar un mentor, o un coach u otras ayudas para su hijo.

domingo, 22 de noviembre de 2009

118. Entender y prevenir la violencia infantil: Un entorno violento.

Hay personas que, guiadas por ambiciones miserables o comportamiento perverso utilizan a los niños como mano de obra barata o como esclavos (incluyendo aquí la esclavitud sexual). Los niños sufren violencia física y psicológica, son abandonados, utilizados por redes de mendicidad o de prostitución infantil. Se les entrena como delincuentes, como asesinos, como mercenarios, como soldados, como terroristas suicidas...la tristeza que me produce esto es difícil de describir con palabras.

La familia debería ser el refugio donde los niños pueden sentir seguros y protegidos de un mundo hostil. Sin embargo, no siempre ocurre así. Muchos niños muestran un comportamiento violento o criminal como resultado directo de la influencia de un entorno familiar desestructurado donde la injusticia, la brutalidad, el comportamiento asocial, el alcoholismo, el uso de drogas, la violencia y una disciplina mal entendida son la norma. En este tipo de familias, los niños crecen con la idea de que la violencia se usa o se sufre, pero en cualquier caso, se acepta como normal.

Por último, vivimos en una sociedad que venera la violencia. El superhéroe es aquel que patea, golpea o mata para resolver los problemas. De manera consciente o inconsciente aprenden nuestros niños a admirar la violencia cuando soluciona sus problemas de forma rápida y expeditiva. Los "chicos no lloran, tienen que pelear" y los pacíficos son considerados cobardes. Las palabras de los políticos, de los actores sociales, incluso de los deportistas contienen con frecuencia un mensaje agresivo. Hasta las buenas causas utilizan palabras de violencia: "Guerra contra las drogas", "combatir la violencia de género", "guerra contra el terrorismo",  "expandir el negocio mediante una estrategia de venta agresiva", "ejecutivos agresivos", "luchar por la paz" (sí, y joder por la virginidad).

Y todos tenemos que luchar para conseguir lo que queremos, o simplemente,  para sobrevivir. ¿No?

miércoles, 18 de noviembre de 2009

117. Entender y prevenir la violencia infantil: los medios de comunicación de masas

Es de dominio público que el ser víctima o testigo de la violencia hace más probable un futuro en el que exista la violencia. Los medios de comunicación (periódicos, revistas, televisión, internet y también las películas y los videojuegos) nos convierten en testigos de numerosos actos violentos de los que no conoceríamos si no fuera por estos medios. ¿Pero hasta que punto estos hechos violentos (en ocasiones irreales o simulados) pueden tener influencia en nuestros hijos?


Para la mente aún no formada y carente de referencias y de experiencia de los niños (y también para algunos adultos, que lo son por su edad cronológica pero no por la mental) no hay gran diferencia entre un hecho real y uno simulado. Estudios de comportamiento muestran que para el cerebro no existe ninguna diferencia entre la realización de un hecho y su visualización: las zonas del cerebro que se estimulan son exactamente las mismas. Por eso, para el cerebro, no hay ninguna diferencia entre ser testigo de un hecho real, ver ese mismo hecho en un programa de televisión o jugar a que lo haces en un videojuego. Por ejemplo, alguien que ve en un película o en la television una pelea de boxeo o de karate no puede quedarse impasible. Inmediatamente siente la necesidad de realizar movimiento rápidos y agresivos.

La visualización contínua de violencia en los medios de comunicación de masas tiene tres consecuencias que son tan peligrosas como la violencia porque son deformaciones grotescas de la realidad de la violencia:


- La banalización de la violencia.
- La idealización de la violencia y la sensación de inmunidad.
- El síndrome del "mundo malvado".


1. La banalización de la violencia.


Si un niño ve violencia en los medios, es posible que piense que la violencia es algo normal, incluso aunque viva en un entorno en el que la violencia no existe.


2. La idealización de la violencia y la sensación de inmunidad.


Los medios de comunicación de masas idealizan con frecuencia la violencia. Los actos violentos son mostrados con frecuencia como muestras de valor. En el caso de los videojuegos es aún peor: la mayoría tienen un contenido muy violento y normalmente la destrucción violenta del contrario es condición "sine qua non" para pasar al siguiente nivel.


Además es normal ver en los medios actos violentos que no tienen ninguna consecuencia para el agresor. La observación de comportamientos violentos que no son castigados, pueden llevar a los niños a imitar estos comportamientos violentos.

3. El mundo malvado.

La visualización contínua de violencia en los medios de comunicación de masas llevar a que se produzca el "síndrome del mundo malvado". El "sindrome del mundo malvado" es una situación en que el niño sobreestima el peligro real al que se pueden enfrentar en su mundo, tiene un sentimiento de temor que su entorno normal no justifica y, por lo tanto, tiene una tendencia a la agresividad incluso aunque viva en un entorno pacífico en el que la violencia no es un hecho habitual, mucho más si vive ya en un mundo violento. Este síndrome, ocasionado por la visualización de demasiada violencia en los medios de comunicación de masas, no es exclusivo de los niños: los adultos también sienten un miedo excesivo y lo transmiten a los niños en lugar de darles consejo para tomar medidas prácticas para evitar la violencia.


Si hay que ver violencia, por lo menos que sea para echar unas risas:


Terminator Jesus


martes, 17 de noviembre de 2009

115. Entender y prevenir la violencia infantil. Drogas.


Dado que hay mucha gente que encuentra simpático el consumo de drogas e incluso que aboga por su legalización he de suponer que la conexión entre drogas y violencia (o delincuencia ya que en nuestra sociedad la violencia se considera un delito salvo cuando la ejerce la autoridad dentro de los límites que establece la ley) no está para todo el mundo tan clara como lo está para mí.

Esta conexión se establece mediante tres modelos:

1. El modelo psicofarmacológico. La droga produce una modificación en la conducta que hace que determinadas personas, a raíz del consumo de drogas, se vuelvan irritables e irracionales y cometan delitos especialmente violentos: agresión, violación, homicicio, etc. Un estudio realizado en doce áreas urbanas de los Estados Unidos muestra que el 70% de los presos cometieron su delito bajo la influencia de las drogas. Especialmente significativa es la relación entre el consumo de crack y la violencia contra los niños: en el 80% de los casos de maltrato infantil con resultado de muerte, el agresor (normalmente el padre o la madre) estaba bajo la influencia del crack.

2. El modelo económico. Los consumidores de droga necesitan mucho dinero porque la droga (por ser un producto ilegal) es costosa. El delito se realiza con el propósito de conseguir dinero. En este punto, las drogas más relevantes son la cocaína y la heroína, no sólo por su alto coste sino también porque son tremendamente adictivas por lo que han de comprarse con frecuencia.

3. El modelo sistémico. Este modelo explica la violencia intrínseca al tráfico ilegal de substancias. Esta criminalidad es especialmente violenta y sus fines son: establecer, expandir o proteger los territorios de venta; imponer la jerarquía dentro de las bandas; el robo a distribuidores y la venganza posterior, la eliminación de "chivatos" y el cobro de deudas de droga.

Quienes abogan por la legalización de las drogas se enfocan en los modelos económico y sistémico: si la droga es legal, será barata y nadie tendrá que robar para conseguirla y, por otro lado, las guerras de la droga no tendrán más importancia que las guerras de precios entre los supermercados. Este enfoque tiene varios puntos débiles:
1. Siempre quedará un reducto de ilegalidad muy importante ya que existe un mercado en el que la legalización es moralmente imposible: la venta de droga a menores de edad. Como se suele decir: los niños son el futuro...también de los vendedores de droga.
2. Damos por supuesto que los señores de la droga pasarán, de la noche a la mañana de capos de la mafia a honrados hombres de negocios.
3. Damos por supuesto que no existen otros intereses que generan resistencia a la legalización de la droga distintos a los de los cárteles.
4. El consumo de drogas, por sí mismo, degenera al individuo y a su entorno, con independencia de si va asociado o no con la violencia y la delincuencia.
5. El acceso libre, fácil y barato a la droga aumentaría de forma muy significativa los actos violentos relativos al modelo psicofarmacológico, haciendo difícil la convivencia.


¿Y cómo participan los niños de esta relación entre la violencia y la droga? Pues están presentes en todos los modelos;

1. El consumo de drogas genera situaciones violentas que puede convertir a los niños tanto en víctimas como en verdugos.
2. Un niño enganchado a la droga comenzará por quitar dinero a los padres para luego convertirse en delincuente cuando sus necesidades monetarias aumenten.
3. Las bandas y las mafias no esperan a que los niños cumplan la mayoría de edad para reclutarles. Las bandas y las mafias son organizaciones delictivas cuyo lenguaje es la violencia. Una vez dentro aprenderá a hablar ese nuevo lenguaje rápidamente y ya se sabe que el lenguaje que se aprende de chico, nunca se olvida.

En nuestra sociedad occidental, si no hubieran drogas, no habría prácticamente razones para la violencia y la delincuencia. Una sociedad sin drogas se empieza a construir en casa, diciendo "No".

Próxima entrada: "No".

jueves, 8 de octubre de 2009

82. Entender y prevenir la violencia infantil: Vacunaciones.

La conexión entre vacunación y violencia fue establecida por el médico e investigador americano Harris Coulter. Según Coulter, las vacunas crean en los niños encefalitis de bajo grado. La consecuencia de estas encefalitis de bajo grado pueden ser: autismo, problemas de aprendizaje, pequeños infartos cerebrales (o no tan pequeños), convulsiones, epilepsia, transtornos del sueño, transtornos alimentarios, trastornos sexuales, asma, Síndrome de muerte infantil súbita, diabetes, obesidad e impulsos violentos.


El razonamiento de Harris Coulter es el siguiente: el cuerpo humano está diseñado para hacer frente a los cuerpos extraños que entran por sus aberturas de entrada: boca, nariz, vagina... En algún lugar entre estas "puertas de entrada" y el interior del organismo hay un ambiente ácido o una enorme abundancia de glóbulos blancos que pueden matar o debilitar estos cuerpos extraños de modo que después pueden ser procesados con un riesgo de infección bajo.


Pero las vacunas entran en el organismo mediante una injección subcutánea que entra directamente en el torrente sanguíneo sin dar lugar a que puedan ser procesadas antes. Y como si esto no fuera bastante, las vacunas contienen productos químicos, tales como metales pesados o formaldehído, que son utilizados como conservantes o para debilitar los virus o bacterias de la vacuna. En condiciones normales, cuando las toxinas entran por las "puertas de entrada", dichas toxinas son conducidas al intestino grueso para su eliminación inmediata, o son depuradas por el hígado o almacenadas en el tejido graso para su procesamiento posterior (este último proceso explica por qué algunas personas son incapaces de adelgazar, pero esa es otra historia). Pero en el caso de la inyección subcutánea puede ocurrir que la sangre, contaminada con estas toxinas pase por un órgano importante antes de ser depurada y produzca un daño en ese órgano. Si, por ejemplo, el órgano afectado es el cerebro, el resultado puede ser un pequeño infarto cerebral. Normalmente los médicos consideran que la posibilidad de sufrir un pequeño infarto cerebral es un riesgo aceptable, pero Coulter establece una relación entre estos pequeños infartos cerebrales y los cambios de comportamiento o de humor que preceden a episodios repentinos, imprevisibles en inexplicables de violencia. Si el daño en lugar de leve es grave, el resultado puede ser el autismo o incluso la muerte (síndrome de muerte infantil súbita), pero esa es otra historia.


En su libro "Vaccination and violence" muestra un síntoma claro de un leve infarto cerebral en las palabras de una mujer maltratada por su marido. "De repente, su mirada se pierde y entonces su comportamiento cambia por completo. Empieza a insultarme y a pegarme. Cuando vuelve en sí, no puede explicar lo que le ha pasado. A veces, ni siquiera se acuerda".


¿A alguien le suena algo de esto?

domingo, 4 de octubre de 2009

80. Entender y prevenir la violencia infantil. Alimentación y violencia.


Está sobradamente demostrado que la alimentación influye en el comportamiento de los niños. La comida que damos a nuestros hijos contiene con frecuencia demasiado azúcar refinado. Un exceso de azúcar refinado se asocia a los siguientes trastornos: depresión, problemas emocionales, problemas de comportamiento, cambios de humor, hiperactividad, dificultad para concentrarse, insomnio, fatiga y adicción al alcohol, a la cafeína y a las drogas. No es difícil ver que estos transtornos psicoemocionales pueden llevar a ser agresor o víctima de la violencia.
Hay muchos padres que utilizan ciertos alimentos (sobre todo los dulces y los "chuches") como premio. Parece increíble, pero en el último cumpleaños de C.M. llevé a quince niñas a cenar a un restaurante y después al teatro. Pues bien, muchas niñas se quejaron a sus padres porque no habían golosinas. Es más, parece que no se entiende una fiesta infantil si no hay suficientes golosinas para enfermar a un gigante. Algunos padres lo hacen inconscientemente: el rico postre es un premio por comer la sopa (que no está tan rica). Si hacen algo bien hecho, como recoger su habitación, hacer los deberes o simplemente ser simpáticos con la abuela, esperan recibir una golosina o te montan un numerito. Y los padres se rinden y dan el caramelo a cambio de tener un poco de paz en la familia. Al fin y al cabo, por un caramelito no va a pasar nada ¿no?. Sin embargo, de esa manera se crea una adicción al azucar que puede llevar a los transtornos antes indicados que, a su vez, pueden crear una situación propicia a la violencia.
Otro problema serio lo constituyen los aditivos alimentarios. Sí esos que se nombran con la letra E seguida de varios números: conservantes, colorantes, aromatizantes, espesantes y demás. Tomemos como ejemplo los aromatizantes aspartamo (E951) y glutamato monosódico (E621). Ambos pueden incluirse dentro del nombre genérico de "excitotoxinas" porque imitan y trastornan la producción de neurotransmisores y causan una neurotoxicidad crónica que puede dar lugar a pequeños daños cerebrales, que no tendrían la mayor importancia para nuestro estudio si no fuera porque pueden producir transtornos en el comportamiento que pueden llevar a episodios de violencia como el que describiré en el próximo capítulo de la serie Entender y prevenir la violencia infantil: Vacunas.
Fuente: "Excitotoxinas: The taste that kills" por Russel L. Blaylock, M.D.


jueves, 10 de septiembre de 2009

49. Caster Semenya y Ángel David Rodríguez.



Parece ser que se ha descubierto que Caster Semenya es hermafrodita. Que no tiene ovarios sino testículos sin desarrollar, al mismo tiempo que vagina. Ustedes perdonen la forma de señalar.

¿Es esto un problema? Parece ser que sí, y muy grave. Tanto que un ministro del gobierno de Sudáfrica dice que si no dejan competir a Caster Semenya será "la tercera guerra mundial". Con el debido respeto a mis lectores, hace falta ser gilipollas.

En todas las competiciones deportivas, no solamente las atléticas, se realiza una diferenciación por sexos. Por eso como parece no estar claro si Caster Semenya es hombre o mujer no sabemos donde ubicarla. Si la competición en lugar de diferenciarse por sexo, se diferenciara por raza, Caster Semenya competiría en la categoría de negroides y Angel David Rodríguez, plusmarquista español con 10,14 segundos sería el campeón del mundo de los cien metros lisos en la categoría de caucásicos. El problema lo tendríamos entonces con los mulatos, los mestizos y los zambos a los que no sabríamos donde ubicar.

El caso Semenya se resolvería estableciendo una competición única con una sóla categoría (seres humanos). Ya sé que es una medida impopular y que, en ese caso, salvo contadas excepciones, las mujeres lo tendrían jodido hasta para clasificarse para los juegos olímpicos, pero oye, cualquier cosa antes de la Tercera Guerra Mundial, por favor.

viernes, 28 de agosto de 2009

Entender y prevenir la violencia infantil.

Existe un sentimiento general de que hay un claro ascenso en la sociedad occidental en el número de casos de violencia en el que niños y adolescentes están implicados bien como víctimas, bien como agresores. Esta violencia toma diversas formas: violencia contra las cosas (vandalismo), violencia contra las personas (acoso, chantaje, agresión y homicidio), violencia grupal (bandas), violencia sexual (violación, abuso sexual) y violencia familiar (infanticidio, abusos, palizas).
Millones de niños crecen con el sentimiento de que están solos, de que nadie les quiere ni les apoya y de que el mundo es un lugar peligroso. Millones de niños carecen del calor y el amor de una familia que les proteja de este contínuo conflicto. Millones de niños crecen con traumas como consecuencia de la violencia y sus efectos sobre la sociedad.
Y ante esto ¿qué puedo hacer yo?
Entender la violencia infantil.
Los agresores y sus víctimas tienen algo en común. Los dos tienen miedo. La diferencia entre ellos es cómo reaccionan ante el miedo. Las víctimas tienen miedo de sufrir la violencia y reaccionan con introspección y viendo un agresor en todas partes. Los agresores también tienen miedo de sufrir violencia pero reaccionan usando la violencia contra otros para que el miedo que el mundo tiene de ellos sea mayor que el miedo que ellos tienen del mundo. De ese modo los agresores y las víctimas se buscan de forma inconsciente (especialmente en el caso de las víctimas, los agresores son conscientemente proactivos). La conclusión obvia parece que las víctimas son corresponsables de la violencia que sufren. Esta parece una afirmación políticamente incorrecta pero se ha demostrado científicamente que aquello en lo que más piensas es lo que atraes a tu vida. Esto se llama la “Ley de la Atracción”. Esta ley hace que la atemorizada víctima encuentre a su atemorizado agresor en una especie de cita macabra. La otra cara de la moneda es, afortunadamente, que si alguien puede detener y prevenir la violencia, son, precisamente, las víctimas.
Y la pregunta es ¿que puedo hacer yo para prevenir que mis hijas sufran violencia?