Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de junio de 2012

248. Consejos de inversión

Un amigo asiste a un seminario sobre cuáles son las mejores inversiones en tiempos de crisis. El conferenciante principal dice lo siguiente:

"Las mejores inversiones en tiempo de crisis son, por este orden: su salud, su educación, su familia, su casa. Y cuando no hay crisis, lo mismo.

Todavía no me he recuperado de la impresión.

lunes, 18 de junio de 2012

246. Amores que no matan, pero casi.

Llevaba unas semanas preocupado por asuntos que no vienen al caso. Mis hijas, que lo notan de inmediato por mucho que procure disimularlo, para alegrarme un poco, tomaron una costumbre interesante:

Como vivo en un país al que el Capitan Alatriste de las novelas de Pérez Reverte se refirió como "ese infierno húmedo", cada mañana mi coche amanece, como poco, cubierto con una capa de rocío. En el rocío, mis hijas dibujan un corazón lo que siempre me arranca una sonrisa.

Pero como llevaba varios días más serio que de costumbre, la peque, que es la más sensible de todas, decidió que había que hacer algo más contundente para que, de una vez por todas y de forma permanente, papá estuviera más alegre. Asi que agarró una piedra del jardín y arañó un corazón en cada una de las puertas. Con un par..

Desde entonces no dejo de sonreír delante de mis hijas así se suba la prima a un arbol del Retiro.

(Es que no me atrevo).

domingo, 19 de junio de 2011

201. Amor...cada una a su manera.

- "Fuego, "te quiego", dice mi esposa.
- "Yo te quierrro a tí",dice A., mi niña pequeña.
- "Papá, te quielo", dice S. mi niña mediana.
- Y C.M., que es la única en que mis genes parece que prevalecen, me dice "Te quiero".

Y recibo amor de todas, cada una a su manera.

lunes, 22 de marzo de 2010

175. Hablando de sexo: ¿Quien le pone el cascabel al gato?

Esta entrada y sus comentarios, contienen lenguaje adulto.


Era un motivo de preocupación, la niña. Bueno no tan niña. Porque la niña tenía ya dos tallas de sujetador más que su madre, perdonen ustedes la forma de señalar. El caso es que la niña ya tenía novio: un chico alto y desgarbado, con muchos granos en su "cara de salido", en palabras del padre.

La familia se reunió: los padres, los abuelos, una tía soltera. Hasta los hermanos mayores fueron invitados a dar su opinión sobre qué hacer con la niña. Se discutió el tema y se llegó a la discusión de que había que hablar a la niña de que debería tomar precauciones y después acompañarla al médico para que se le recomendase la mejor opción.  Todos se pusieron muy contentos por haber llegado a la solución más adecuada....y entonces el abuelo paterno hizo la pregunta:

- Vale, ¿y quien...?

El otro abuelo sopló, inflando mucho los carrillos. "Yo de eso, no entiendo" dijo el padre. "Yo creo que mejor discutirlo entre mujeres" dijo la abuela paterna. "Eso" dijo la tía soltera.  "A mí no me va a hacer caso", dijo la madre, "basta con que lo diga yo para que haga lo contrario". Los hermanos se miraron entre sí y luego hacia el techo, sonrojándose. Al final se llegó a la conclusión de que la persona con que la niña tenía más confianza era la abuela materna, porque la niña solía ir  los miércoles al salir de clase a tomar café con pastas con ella, (aunque a todos decían que tomaban chocolate).

Y la abuela materna,  se tragó sus profundas convicciones cristianas y al siguiente miércoles por la tarde, sin olvidarse de decirle a la niña, que sus convicciones cristianas le dictaban que no se debería tener sexo antes del matrimonio, le habló de las "precauciones" y la convenció para que fueran juntas al médico, quien decidió que puesto que la niña parecía tener pareja estable, la mejor opción era la píldora anticonceptiva.

La niña creció y se hizo una mujer pero siguió acudiendo a su cita de los miércoles por la tarde a tomar café (ya sin ocultarlo) con pastas con la abuela. Y las dos mujeres, con cincuenta años de diferencia, entre ellas, charlaron como amigas sobre cosas simples y cosas complicadas, sobre cosas importantes y cosas triviales,  hasta el día  en que la abuela murió un año después de que su nieta acabara la carrera de Psicología. Y todos esos años, cada miércoles, al despedirse, la abuela le dijo,  con una sonrisa en los labios y un nudo en el estómago: "Y no te olvides de la pastillita".

No está claro quien tiene que hablar a los niños de sexo, si la familia o la escuela (yo creo que la familia, pero es una opinión),  pero lo que sí está claro es que ese gato tiene que tener un cascabel.

Y cuanto antes, mejor.

sábado, 13 de marzo de 2010

170. El jefe, ese hombre.

Me cuenta un amigo que el miércoles pasado invitó a cenar a su jefe para sacarlo de la vorágine del día a día y tener la oportunidad de hablar con él de los proyectos de futuro de la empresa. Quería hablarle de su opinión de lo que es un trabajo profesional y por qué su empresa no puede realizarlo; de la importancia de motivar al personal, aunque sepas que la crisis quizá te obligue a despedir a la mitad de la plantilla; de por qué no están alcanzando los objetivos en el tiempo propuesto. Para decirle también que no se puede reunir una comisión de expertos y no invitarles por lo menos a un café y un croissant, ni se puede tratar a la gente a patadas.

Y el jefe, poco acostumbrado a que le digan lo que hace mal, se siente sorprendido pero agradecido. Porque hasta ahora ningún subordinado se había atrevido a decirle a la cara lo que piensa sobre su actitud y sobre su trabajo. Y agradece, sobre todo, que lo saquen a un lugar desde donde puede ver si está subiendo a toda velocidad por el árbol correcto o por el equivocado. O incluso si éste es el bosque en el que tienen que trepar.

Y después hablan sobre sus familias, y de política, y de educación. Y se da cuenta de que lo pensaba que es prepotencia, es inseguridad y de que lo que todo el mundo piensa que es frialdad, es timidez congénita.

Y mi amigo se va a casa con el profundo convencimiento de que su jefe....es un ser humano.