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Lo que tienen en común los miembros de la lista es, por supuesto, que son músicos y concretamente, directores de orquesta. Pero esto es fácil saberlo, a poco que tengas un poco de cultura musical (o un ordenador con conexión a internet). Lo que no es tan evidente es saber que lo que tienen en común es que han vivido entre setenta y noventa y cinco años, lo que en muchos casos supone más de diez años por encima de la esperanza de vida del grupo poblacional al que pertenecieron.
Louis Spohr vivió 75 años (a caballo entre los siglos XVIII y XIX).
Leopold Stokowsky vivió 95 años.
Pierre Boulez tiene 84 años.
Kurt Masur tiene 82 años.
Leonard Bernstein vivió 72 años.
Nicolas Harnoncourt tiene 80 años.
Richard Wagner vivió 70 años (en el siglo XIX).
Arturo Toscanini vivió 90 años (a caballo entre los siglos XIX y XX).
Sir Thomas Beecham vivió 82 años.
André Previn tiene 80 años.
Sir Malcom Sargent vivió 72 años.
Herbert von Karajan vivió 81 años.
Sir Georg Solti vivió 85 años.
Zubin Metha tiene 73 años.
Bruno Walter vivió 86 años.
Serge Koussevitsky vivió 77 años.
Sir John Barbirolli vivió 71 años.
Por cierto que me olvidé en la lista anterior a Pau Casals (96 años) y Nadia Boulanger (90).
Lo más interesante además de su longevidad es que destacaron por la vitalidad que mostraron en los últimos años de su vida. Es decir, que sus vidas no sólo fueron largas sino también que se mantuvieron sanos y animosos hasta el día de su muerte.
Y no fue su exposición a la música culta lo que les mantuvo sanos tanto tiempo (porque esta longevidad no se encuentra en otros músicos). Entonces, ¿que es lo que hace que los directores de orquesta se mantengan sanos y vitales tanto tiempo?
Pues son precisamente esos aspavientos (rítmicos pero irregulares) que realizan (con o sin batuta, Gonzalo), para dirigir la orquesta. Se ha observado en numerosos estudios que los movimientos realizados con la parte superior del cuerpo (como dirigir una orquesta, por ejemplo) proporcionan un ejercicio cardiovascular mucho mejor que los ejercicios realizados con la parte baja del cuerpo (como caminar, correr o montar en bicicleta). El famoso slogan "quien mueve las piernas, mueve el corazón" no sólo es falso, sino, como comentaré en otra entrada, peligroso. En realidad debería decir: "quien mueve los brazos, mueve el corazón".
¿Y por qué?. Pues porque estos movimientos de la parte superior del cuerpo, expanden los musculos intercostales y pectorales y abren los pulmones. Cuando los pulmones están completamente expandidos, se produce una oxigenación suficiente. Además, estos movimientos hacen que el corazón bombee sangre vigorosamente, llevando oxígeno y nutrientes a todos los músculos que hoy estan desnutridos y plagados de toxinas que son las causas de la rigidez, de la tensión muscular, de los dolores y de la acumulación de grasas. La sangre, además, llegará a otros organos donde la abundancia de oxígeno en las células permitirá además que generen energía mediante un ciclo aeróbico (ciclo de Krebs) en lugar de mediante un ciclo anaeróbico (la predominancia del ciclo anaeróbico sobre el ciclo aeróbico es una de las características de las células cancerígenas). La abundancia de oxígeno en la sangre baja la presión sanguínea porque el corazón no tiene que bombear con tanta fuerza para llevar oxígeno suficiente a todo el organismo. Además la circulación sanguínea del cerebro mejora, lo que hace que el pensamiento sea más rápido y la memoria más precisa.
Así que dejad de hacer el bobo por ahí con vuestras caminatas y vuestras carreras a pie o en bicicleta, que os va a dar un infarto cualquier día, y apuntaos al nuevo deporte que propongo: el conducting (del inglés conductor que quiere decir director de orquesta).
En el siguiente vídeo podemos observar a uno de los mejores instructores de este nuevo deporte, mostrándonos un workout de aproximadamente 25 minutos. El instructor, en el momento de tomarse el vídeo tenía 67 años así que, cuarentones míos, no digáis que no podéis hacerlo. El video permite observar la diferencia entre la rigidez y repetitividad de los movimientos de los músicos en contraste con la variedad de movimientos del director de orquesta. Es en esta variedad en la que reside la eficacia del workout por lo que no debería preocuparos mucho si no podéis imitar exactamente los movimientos del instructor, porque precisamente en la variedad en la irregularidad de los movimientos en lo que radica la la bondad del ejercicio. Si no fuera así, os recomendaría el nordic walking o la gimnasia sueca.
Aquí está el vídeo.
P.D.: Hace mucho que debía haber escrito esta entrada dedicada en especial a las madres de niños menores de cuatro años, que sufren de dolores de brazos, cuello y espalda como consecuencia de cargar a los niños en brazos. Estos ejercicios y los que voy a incluir en las próximas semanas, mejoran la oxigenación de la parte superior del cuerpo (aquí incluyo los brazos y las manos, que según la medicina tradicional, hoy mal llamada alternativa, están por encima de la cabeza), lo que reduce la tensión muscular y por ello, los dolores.
Fuente: Dr. Susan Lark "Women´s Wellness Today".
Con la colaboración especial del "instructor" Kurt Masur.