martes, 4 de agosto de 2009

Leche entera y biológica

Le doy a mi hijas de dos años leche desnatada y lloran inconsolablemente. Después reciben leche entera biológica y la beben con fruición.

Aunque tenían hambre, no estaban dispuestas a comer, a priori, ese mejunje blanco que algunos llaman leche.

Querían leche de verdad y sabían identificarla.

Parece que, al menos, una parte de mi trabajo como padre ha dado sus frutos.


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