miércoles, 31 de agosto de 2011

206. El chuloautomático


Todo se automatiza, oyes, que cosas. Ya teníamos el portero automático, el cajero automático, el estanquero automático, el dispensador de condones automático, el dispensador de pan automático, ya hasta los agricultores y granjeros instalan junto a sus granjas y terrenos de cultivo dispensadores de patatas y de huevos y de verduras....

Y desde hace unos días tenemos el chuloautomático" (esta es denominación mía, claro está, que al inventor de la idea no se le ha ocurrido). Desde hace unos días, el ayuntamiento de Bonn (Alemania) ha instalado en las zonas calientes de puteo unas máquinas que, al cambio de seis euros por noche, expenden un tique que autoriza a las protitutas a ejercer la prostitución en la calle. En los próximos días, empleados del municipio pasarán a controlar que todas las prostitutas estén en posesión de un tique, con la amenaza de que si no lo tienen, pagarán una multa o simplemente se las retirará de la calle. A eso lo llamo yo chulear, luego el Ayuntamiento de Bonn se convierte en chulo y las máquinas recaudadoras, por lo tanto chulos automáticos.

El propósito del chuloautomático, según los responsables del Ayuntamiento de Bonn, es corregir la injusticia que se produce por el hecho de que las prostitutas que trabajan en burdeles y las que ejercen a domicilio pagan sus tasas municipales y las que trabajan en la calle, no. Y, en principio, parece una buena idea si no fuera porque, claro está, el hecho de que la prostituta paga, le otorga el derecho de putear en la calle y también porque el Ayuntamiento de Bonn, con esta medida reconoce que es incapaz de controlar la prostitución callejera y que no conforme con eso, está dispuesto a rebajarse a la condición de chulo de esquina.

Pero, ¿merece la pena? Pongamos el ejemplo de Madrid. Según la organización Medicos del Mundo, en 2008 ejercían la prostitución en las calles de Madrid unas 1400 prostitutas. Suponiendo que esa cifra se haya mantenido estable desde entonces (que ya es suponer) y suponiendo que cada prostituta ejerce unos 240 días al año (aquí descuento una semana al mes de paro obligado, supongo que no hay que explicarlo, y treinta días adicionales por bajas por enfermedad, que el trabajar semidesnuda en la calle no es muy bueno para la salud que digamos. No tengo en cuenta vacaciones porque, digo yo, que si pudieran permitirse vacaciones no estarían haciendo la calle), nos salen 336.000 noches de puteo, que a seis euros la noche tendríamos 2.016.000 euros, suponiendo que todas pagan y de aquí habría que descontar los costes de los controladores (con plus de nocturnidad y peligrosidad) para ver si las chicas tienen puesta, por encima del pecho, la pegatina con el oso y el madroño y la fecha del día. No sé yo si no iba a valer más el collar que el perro. 

Espero que nuestros alcaldes no imiten esta medida. Porque en el supuesto caso de que la operación fuese rentable, el dinero obtenido no compensaría la vergüenza de reconocer oficialmente que no somos capaces de sacar la prostitución de los lugares de tránsito y de ocio de nuestros niños.



martes, 30 de agosto de 2011

205. Mudanza y Facebook

Ya sé que, a estas alturas, que yo diga que me acabo de dar de alta en Facebook, y que acabo de comprender por qué Facebook tiene tanto éxito os sonará a muchos de vosotros como si os dijera que me acabo de enterar de que se ha muerto Franco. Una amiga holandesa me ha enviado por correo electrónico una invitación para hacerme ¿miembro?, ¿socio? de Facebook y he caído en la trampa.

El hacerme miembro de Facebook ha sido como como bajar al sótano a abrir esas viejas cajas llenas de cosas que nunca usas, dispuesto a tirarlas todas y descubrir que hay muchas que, aunque hace años que no las usas, en realidad no las quieres tirar porque tienes un enorme lazo emocional con ellas.

Entre las "cosas" que he encontrado en Facebook está G. que está, como hace veinticinco años, hablando de musica, haciendo apología del laicismo y culpando a las religiones de todos los males del mundo (hay cosas que no cambian), y a P. que cuelga en FB una inspiradora cita cada día para que sus amigos de Facebook la comenten, y a R. que es ahora un algo cargo en una multinacional y a...

Y también otros cientos de personas cuyos nombres me suenan y otros de los que no me acuerdo para nada, aunque parece que en algún momento de mi vida me cruzé con ellos quizá en un seminario o en una excursión, o en la Universidad y que probablemente se acuerdan de mí como yo me acuerdo de ellos. Un recuerdo vago, como esa foto que acabo de encontrar en una de las 140 cajas en las que cabe toda mi vida ahora en el sótano de mi nueva casa de alquiler y en la que aparecen caras que ya no tengo ni puñetera idea de a quien corresponden.

En fin, mudanza y nueva membresía en Facebook. Y aparecen todas aquellas pequeñas cosas





lunes, 29 de agosto de 2011

204. Movimientos de cadera. Movimiento 2.

Llevaba un par de semana mi hija C.M. con un pie que le molestaba al caminar. Lo hablé con su madre y decidimos que la mejor opción era llevar a la niña a Nourredin Amjadi, Doctor en Osteopatía y una de las personas más capaces que conozco (excepción hecha de Van Beest en Scheveningen, quiropráctico, ya retirado), a la hora de corregir disfunciones esqueletales (o sea, de poner huesos y músculos en su sitio). Su indiscutible talento y su experiencia de quince años, se rematan, a modo de guinda sobre un pastel, con hombría de bien, amabilidad, humildad y paciencia.

El Dr.Amjadi dice que la Osteopatía es la Medicina por excelencia (interesante, y por ahí dicen que la Osteopatía no es Medicina). Yo, que he puesto en sus manos a S. cuando tenía dos meses de edad (tenía el cuello desviado desde el parto y ningún Licenciado en Alopatía había propuesto más solución que proporcionar calmantes y "esperar que el problema se corregirá por sí solo"), estoy por dar la razón a quienes dicen que la Osteopatía no es Medicina pues los resultados que el Dr. Amjadi obtiene están más cerca del milagro que de la ciencia. El Dr. Amjadi dice que "si mil veces muriera y volviera a nacer, mil veces volvería a ser osteópata". Esta afirmación me dejó sin habla. ¿A cuántas personas conozco yo que amen tanto su profesión y su vida que estarían dispuestas a repetirla mil veces? Creo que las puedo contar con los dedos de la nariz.

Después de que el Dr. Amjadi corrigió el esguince de C.M. con una manipulación de aproximadamente media hora (en la que aprovechó para revisar su columna vertebral y las articulaciones de la cadera y de los hombros) le pregunté si no tendría un hueco para mí pues llevaba varias semanas con molestias en el lado izquierdo, a la altura de la cadera.

- Venga pues la semana que viene, tengo un hueco el día....

A la semana siguiente llegué a la consulta, cinco minutos tarde, con mis tres hijas. La canguro, que es de fiar, vaya. ¡Qué juventud!, que diría mi padre.

Me desnudé y me tendí en la camilla sobre la espalda. Empezó a manipularme (que no se entienda mal la expresión) y todo fue muy bien hasta que, en un momento determinado me puso de lado, metió una mano por debajo de la axila hasta la espalda y tirando del brazo, me giró la parte superior del cuerpo hacia el lado contrario de la parte inferior. Y así, en aquella postura de lucha grecorromana, casi sin poder respirar, empezó a darme golpes con la cadera (los músculos de la cadera son los más fuertes, por lo que los que trabajan el cuerpo se sirven de ellos para las grandes manipulaciones). A mí me dió por reír. 
- "No se lo tome a mal, doctor, es que no me he visto nunca en una situación así".

Él sonrió y amablemente me contestó: "Bueno, es que no es una postura para todos los días".

Al salir, me encontré con el siguiente cliente, una mujer, a quien acompañaba su marido.
- "¿Quiere usted pasar también?", preguntó el osteópata.
- "No, prefiero quedarme en la sala de espera".

- "Pues no sabe lo que se pierde", dije para mis adentros.

Las niñas salieron a la calle y C.M. me preguntó: ¿Papá, que te ha hecho el osteópata?

- ¿Queréis un helado?