martes, 19 de junio de 2012

247. Combatientes contra los mercados.

El capitán De Guindos, de pie, en la cota 700, impasible el (bono) alemán, se dirige a sus soldados:

Hijos míooooos:

- "Los mercados avanzan inexorablemente y cada vez atacan con más fuerza, pero no saben lo que les espera. Hoy, en esta loma, les haremos retroceder"

Su voz retumba en un silencio sepulcral solo interrumpido por las tarascadas de los especuladores sobre el bono a tres años mientras la prima de riesgo escala la loma y está a punto de llegar a la cota 600 que defiende el Cuerpo de Caballería del Tercio de Inversores Españoles del capitán De Guindos.

- "Son 500 millones, hijos míos. 500 millones de euros nada más y bajamos a la puta prima hasta la cota 400. Eso lo invertimos nosotros con la punta del nabo"

Se oyen murmullos en la tropa, algún inversor se desmaya, la mayoría se marcha corriendo.

- "Mecagondiez, prietas esas carteras. Pero ¿donde vais, hijos de puta?"

- "A Alemania y a Dinamarca. Allí no pagan una mierda, pero por lo menos no te juegas el cuello".

Va a ser como Annual, pero sin la caballería Alcántara para protegernos la huída.


http://blogs.cincodias.com/punto-basico/2012/06/500-millones-bastan-para-montar-un-apocalipsis.html

lunes, 18 de junio de 2012

246. Amores que no matan, pero casi.

Llevaba unas semanas preocupado por asuntos que no vienen al caso. Mis hijas, que lo notan de inmediato por mucho que procure disimularlo, para alegrarme un poco, tomaron una costumbre interesante:

Como vivo en un país al que el Capitan Alatriste de las novelas de Pérez Reverte se refirió como "ese infierno húmedo", cada mañana mi coche amanece, como poco, cubierto con una capa de rocío. En el rocío, mis hijas dibujan un corazón lo que siempre me arranca una sonrisa.

Pero como llevaba varios días más serio que de costumbre, la peque, que es la más sensible de todas, decidió que había que hacer algo más contundente para que, de una vez por todas y de forma permanente, papá estuviera más alegre. Asi que agarró una piedra del jardín y arañó un corazón en cada una de las puertas. Con un par..

Desde entonces no dejo de sonreír delante de mis hijas así se suba la prima a un arbol del Retiro.

(Es que no me atrevo).

martes, 12 de junio de 2012

245. La productividad del trabajador español.

Vamos a comenzar por definir a qué llamamos productividad. Según yo lo entiendo, no es la productividad, como mucha gente piensa la relación entre el número de horas que un trabajador está en el trabajo y el número de horas que realmente está haciendo algo relacionado con la actividad por la que le pagan. La productividad de los trabajadores de una empresa se mide por la relación entre las ventas de la empresa y el número de trabajadores.

Para poder entender lo injusto que pueden ser las comparaciones de productividad de dos trabajadores o de los trabajadores de dos empresas o de los trabajadores de dos países, pongo el ejemplo de dos Pymes que facturan, las dos, 1.000.000 de euros.

Una consiste en un consultor de Rotterdam que emplea a una secretaria. La otra es una academia de inglés de Madrid con dieciocho profesores, un jefe de estudios y una administrativa que además atiende la recepción.

La administrativa de la consultoría atiende el teléfono (un par de llamadas al día), emite un par de facturas al mes, mantiene su mesa en orden y fuera de eso, lee novelas, se pinta las uñas, mira internet, chatea con las amigas y dice buenos dias al consultor los pocos días que para en su despacho con vistas al Maas. Su productividad como trabajador de esta empresa, medida en volumen de facturación por trabajador, es de €500.000/trabajador.

La administrativa de la academia de inglés de Madrid trabaja en un viejo y destartalado edificio del barrio de Sol, escucha y ayuda con la mejor de sus sonrisas a un mínimo de doscientas cincuenta personas diarias que se creen Dios porque pagan ochenta euros al mes, atiende casi cien llamadas diarias, lleva la facturación y la caja, asigna las clases, hace función de secretaria del jefe de estudios, se encarga de que los cuartos de baño tengan papel y las plantas agua y una cantidad innumerable de pequeñas funciones que volverían loco a cualquiera que no tuviera la cabeza tan bien amueblada como ella. Su productividad, como trabajador de esta empresa, medida en volumen de facturación por trabajador es de €50.000/trabajador.

Y ahora, si tienes huevos, vas y le dices que su productividad, a cambio de 1200 euros brutos al mes, es muy baja con respecto a la secretaria de Rotterdam.

He elegido un caso extremo para ilustrar mi posición pero espero que así se entienda mejor.  Al igual que la productividad de los trabajadores de una empresa depende de la actividad a que se dedique, de si dicha actividad es intensiva en trabajo o en capital y del valor añadido de los bienes y servicios que dicha empresa produce y no solo de la disposición a trabajar y la honradez de esos trabajadores, la productividad de los trabajadores de un país depende mucho de los sectores predominantes en la estructura económica de dicho país. Estados Unidos, por ejemplo, se ha especializado en determinados sectores que tienen un elevadísimo valor añadido (como el financiero que es el 40% de la economía del país) y ha mandado fuera la producción de bienes y servicios intensivos en mano de obra. España, por el contrario, se ha especializado en sectores intensivos en mano de obra (como el turismo y la construcción).

La administrativa de la academia no puede incrementar mucho su productividad, así le ates una escoba a la cintura para que vaya barriendo mientras hace el resto de su trabajo. No es justo que se quiera cargar exclusivamente sobre ella la responsabilidad de su baja productividad como no es justo que se insista tan machaconamente en la baja productividad de los trabajadores españoles respecto de sus colegas de otras latitudes.