sábado, 3 de octubre de 2009

78. Madrid 2020.

La mejor frase que yo he podido leer sobre las fallidas olimpiadas de Madrid de 2016 es ésta:

"Si se pusiera la mitad de talento, trabajo y buena voluntad que se ha desplegado en este evento (la organización de la candidatura de Madrid 2016) en la solución de los grandes problemas nacionales, el futuro de España sería esplendoroso"

Y no puedo estar más de acuerdo con quien la dijo.

Fuente: Ver artículo en El Mundo.

viernes, 2 de octubre de 2009

77. السلام عليكم

Me lo encontré de frente en el pasillo de maternidad de un hospital belga. Con tan poco espacio era imposible no cruzar la mirada sin hacer el ridículo. Era un marroquí de barba poblada, camisa y pantalón beige claro, la pernera por encima del tobillo como manda la tradición islámica. El rostro severo, el ceño fruncido y los labios prietos. Mirada torva y penetrante, la cabeza ligeramente agachada y los ojos semicerrados. Parecía un toro a punto de embestir.

No cabía ninguna duda: tenía frente a mí un fundamentalista islámico con su bebé recien nacido en los brazos.

- "السلام عليكم"(as-salaamu aleikum), le dije. "Felicitations pour votre bebé".

En su rostro se dibujó una sonrisa. Me contestó al saludo y me mostró orgulloso a su bebé.

Me pareció un ser humano. Tal vez porque lo era.

jueves, 1 de octubre de 2009

76. ¡Dadme cobija, cabrones!


Cada persona reacciona ante las circunstancias según su propio conocimiento y experiencia. El tercer punto del triángulo debería ser el sentido común. Desafortunadamente, parece como si el binomio conocimiento-experiencia y el sentido común fuesen tan inmiscibles como el aceite y el agua.

Como muestra un botón, extraído de la realidad.

En una casa vieja de un pueblo, en un día de invierno sin sol, un anciano, ciego y casi sordo, se puso muy enfermo. La mujer llamó al médico y también al cura, que nunca se sabe. El médico lo desnudó dejándolo en calzoncillos, para auscultarlo. El anciano empezó a gritar (los chillidos podía oírse fuera de la casa) y a proferir insultos.

El médico dijo: "Este hombre está loco. Habrá que sedarlo".
El cura dijo: "Yo creo que está endemoniado. Habra que hacerle un exorcismo".

La mujer, también anciana, que estaba sentada en un rincón observando la escena, se acercó al grupo y dijo: "Pues yo creo que lo que tiene es frío" y lo arropó con una manta. Inmediatamente el anciano dejó de gritar.

En su aturdimiento ni el médico ni el cura, asustado el uno, escandalizado el otro, se dieron cuenta de que entre insulto e insulto lo que el anciano gritaba era: "Dadme cobija".