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martes, 10 de julio de 2012

258. Pobres marquistas.

Dice Jan Zijderveld, responsable de Unilever para Europa, en De Telegraaf que "no estamos centrados en Europa en la producción de sobres, pero si es necesario, tendremos las máquinas de nuevo listas en menos de seis meses. Si vendemos a personas en Asia que ganan dos o tres euros al día, también deberíamos poder hacerlo en Europa."

Según Zijderveld, las marcas se hacen más relevantes a pesar del aumento de la pobreza. "Cuanto más pobre eres, más importante es una marca. Como persona, no quieres sentirte barato. Entonces tenemos que hacer que nuestras marcas sean más accesibles. Las personas ya se sienten pobres así que tenemos que ir hacia embalajes más baratos. Y los sobres que hacemos de nuestros productos son superbaratos".  Muestra el caso de Asia, donde los compradores pueden lavarse el pelo por tres céntimos y por unos pocos céntimos reciben suficiente detergente para un lavado.

La creciente pobreza en Europa hace que Zijderveld piense en los años treinta en los Países Bajos. "Entonces introdujimos la margarina como alternativa barata y sana a la mantequilla". Piensa que la sopa como comida puede ponerse de moda.

Así que, tranquilos, futuros parias de la tierra europea. Las multinacionales tienen experiencia en Asía y están preparadas. No os faltará una sopa caliente y jabón y detergente baratos, eso sí, de marca, para que no os sintáis tan pobretones..

domingo, 11 de abril de 2010

178. Un nuevo sistema impositivo legal.

Cuando yo era un niño e iba a campamentos, los monitores me decía que era mejor no quejarse por dos razones: la primera, que no me iba a servir de nada; la segunda, que mi queja mina la moral de los otros y les da "permiso" para quejarse también.

En el diario holandés AD en su edición de Rotterdam, habla Vincent Bijlo sobre los recortes propuestos por el Gobierno para reducir el déficit público del Reino de los Países Bajos.  Dice que en los Países Bajos, todo el mundo se queja antes de que le peguen y continúa quejándose, aunque no le vayan a pegar nunca. Dice que después de que se ha empezado a hablar de las posibles (insisto: posibles) áreas en los que se podrían realizar recortes presupuestarios salieron "víctimas" por todas partes. Ancianos que se sienten heridos, furiosos propietarios de viviendas, beneficiarios de viviendas sociales, profesores estresados, amas de casa llorosas, parados... todos temiendo perder su subsidio. En resumen, un tsunami de quejas ha inundado los Países Bajos. 

Y para poner fin de una vez por todas a los lamentos y a las protestas, la comisión Bijlo propuso financiar una parte considerable de los ingresos del estado mediante una tasa sobre las quejas y otra sobre los lamentos y gravar con impuestos a los llorosos, los calimeritos y los quejicas. Propone además, que el impuesto sea progresivo, es decir, que cuanto más te quejes, más pagues en proporción

Justo después del lanzamiento de este extraordinario plan, explotó una tormenta de críticas. A la gente le pareció un plan estúpido, escandaloso, irreflexivo, injusto, ridículo y absolutamente contrario al derecho de expresión, además de que costaría al muy trabajador y honrado contribuyente neerlandés miles de euros cada año.
Y sin embargo, estas protestas son la mejor prueba de que este nuevo sistema impositivo funcionaría estupendamente. Bijlo calcula que, si el sistema ya hubiera estado introducido, solamente en el tumulto que siguió a la conferencia de prensa en el que se anunció el mismo, habría recaudado el gobierno cerca de 900 millones de euros.

Vincent Bijlo es un cabaretier, un monologuista, un humorista, en definitiva, por lo que no pretende que tomen demasiado en serio lo que dice, sino invitar a pensar a quienes lo escuchan o leen.

Pero que bien nos iba a venir un sistema impositivo así en este país de ñoños llamado España. Al fin y al cabo pocas cosas iban a cambiar en lo que a la distribución impositiva se refiere. Las clases medias y los trabajadores por cuenta ajena seguirían pagando más que nadie y los pobres y los ricos, que se quejan menos, pagarían poco en relación a su renta. Los pobres se quejan pocos, porque,  como decía el monitor de mis campamentos, no les sirve de nada. Los ricos se quejan poco no porque tengan menos razones para quejarse dado que son ricos, sino que en realidad es al revés: son ricos porque dedican poca energía a quejarse por todo y mucha a encontrar una solución a sus problemas.

Creo que este último párrafo, pronunciado por la ministra de Economía y Hacienda días después de implantar el nuevo sistema, recaudaría más que la subida del IVA.

martes, 5 de enero de 2010

137. No leo ni un panfleto más.

En el diario de Kikás decía Jevy en una ocasión que él había tenido el privilegio de pertenecer a una familia en la que se leía mucho. Concretamente se refirió al hecho de que su padre traía a casa cinco o seis periódicos todos los días, costumbre que le permitió tener acceso a una información plural y, por ello, pudo formarse, desde pequeñito una imagen objetiva de la realidad.

Mi impresión es otra. 

Mi impresión es que no existe en España ni ún solo medio de comunicación objetivo. Cada vez que leo una noticia en algún periódico español, su contenido está orientado más que a informar, a formar opinión negativa de quienes no comulgan con la línea editorial del medio, de modo que de forma agresiva y poco ética, sin importar si la noticia es veraz o no, busca socavar el buen nombre del "otro" sea este otro el Gobierno, o la oposición, los sindicatos o la patronal, la derecha o la izquierda, los hombres o las mujeres, los cristianos o los musulmanes o los judíos, los nacionales o los extranjeros, los fascistas o los antifascistas, los blancos o los negros, los activos o los pasivos, los ricos o los pobres. Un medio de difusión pública que de forma agresiva difama al otro por el hecho de serlo, generando división y desconfianza no puede llamarse a sí mismo medio de información sino PANFLETO.

Y no leo ni un panfleto más.

Me declaro desde hoy en huelga informativa. Desde hoy y hasta el cinco de enero de 2011, no leo ni un periódico español, ni en papel ni digital, ni veo televisión alguna mientras no tenga la confianza de que su interés coincide con mi interés de estar informado y no con una determinada opción política, social, religiosa o económica o con el interés de los anunciantes que aparecen en sus páginas.

Ya encontraré la manera de mantenerme informado.