No esperaba yo que en menos de un año mi contador de visitas hubiese llegado a las diezmil. Pues bien, eso ocurrió ayer por la tarde, probablemente discutiendo del sexo de los ángeles o del de sus representantes en la Tierra.
Gracias a quienes han tenido la amabilidad de seguir mis reflexiones, a los que se han reído conmigo y a los que se han puesto de mala leche conmigo también; a los que me siguen secretamente y a los que lo hacen públicamente; a los que han dejado comentarios y a los cibertímidos. Y a los que entraron por casualidad porque también cuentan en el contador y ¿quién sabe? quizá algún día hasta les dé por seguirme.
Fuego Negro.