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miércoles, 2 de diciembre de 2009

126. Habla Pueblo, habla...Joder, pero no digas eso.

Uno de los problemas de la democracia, cuando es democracia de verdad, es que el Pueblo es el que manda. Con su ignorancia y su sabiduría, con su valor y su miedo, con su rabia y su miopia, con su amor y su generosidad. El Pueblo manda y si preguntas al Pueblo, el Pueblo te contesta lo que le parece más oportuno, por ejemplo, que no quiere estar en Europa en según que condiciones, que quiere que Cataluña sea independiente y que no quiere que haya minaretes en las mezquitas.

A la clase política en particular, la democracia real le da más miedo que a un nublado. Tiene miedo de la respuesta del Pueblo. Y la reacción es: mejor no preguntamos.

Pero si no preguntas al Pueblo por miedo a lo que el Pueblo pueda decir, o por miedo a que diga lo que no te conviene, o por miedo a lo que otros pueblos próximos puedan decir, o por miedo a las consecuencias de llevar a la práctica lo que el Pueblo te pide, entonces no eres un demócrata.

lunes, 12 de octubre de 2009

85. ¡Viva Cataluña!

No me lo han contado, que estuve allí.

Vaya por delante que estoy de acuerdo con el protagonista de esta historia en que el servicio que se da a los españoles en el Consulado Español de Bruselas es deficiente, por decirlo de una manera suave. No se atiende a más de cuarenta personas por día, lo que contando con aproximadamente 240 días de trabajo da un total de 9600 atenciones anuales. Suponiendo que cada español residente en Bélgica tenga que acudir una vez, y sólo una vez, al consulado cada cinco años a renovar el pasaporte, suponiendo que no necesita ningún otro trámite y que lo consigue a la primera (que ya es suponer), con las 9600 atenciones anuales se daría servicio a aproximadamente a 48.000 españoles. Teniendo en cuenta que en Bélgica residen actualmente algo más de 60.000 españoles, según el censo, la atención se queda un poco corta. Y eso que no contamos con la renovación del D.N.I. cada diez años, con que los menores de cinco años tienen que renovar el pasaporte cada dos, y con los otros trámites que los ciudadanos españoles residentes en Bélgica tienen que realizar.

Además, cada vez que voy al Consulado hay al menos una persona que, después de estar en cola desde las siete de la mañana, a la intemperie y perder una mañana de trabajo, no es atendido por faltarle algún requisito. Y siempre hay alguna discusión, que amenaza con llegar a mayores, en la que incluso el guardia jurado que protege el Consulado tiene que intervenir, aunque nunca he visto incidentes violentos.

Precisamente de una de estas trifulcas quiero hablar hoy. Estaba yo esperando mi turno para hacer el pasaporte de mis mellizas cuando oí la siguiente conversación, mantenida entre un ciudadano y uno de los dos funcionarios que atienden la ventanilla.

- "¿Cómo que no me atienden? He perdido ya dos días de trabajo..."
- (la voz del funcionario detrás de la mampara era ininteligible).
- "¿Que no puedo hacer el trámite aquí? ¿Que tengo que ir a España?.  Yo no puedo ir a España siempre que quiero, ¿sabe usted?"
- ¿?
- "En España" (alejándose de la ventanilla y dirigiéndose a la salida), "siempre igual con España".

Y entonces gritó: "Viva Cataluña" (así, en español).

Se hizo el silencio en la sala. Y entonces las cuarenta personas allí reunidas dejaron salir una sonora carcajada. El ciudadano, enojado, salió dando un golpe en la puerta, lo que fue saludado con más risas y comentarios del tipo: "Eh, eh, que eso es propiedad del Estado Español".

Con la cuestión de las nacionalidades estamos llegando en España a un nivel de encabronamiento que no es ni normal. El uno piensa que si en lugar de ser el consulado español fuese catalán, con funcionarios catalanes, le iría mejor. Los otros, se burlan de su rabieta nacionalista. Así no vamos a ninguna parte.

Cuando llega mi turno, me acerco a la ventanilla y me saluda el funcionario, todavía enojado con el incidente anterior. Me habla, claro está, en español...con acento catalán.